A tres años de debutar como solista, Beto Cuevas presenta su segunda álbum: Transformación. Grabado en el mítico estudio UMRL de Frank Zappa, contiene una coautoría con la actriz Sharon Stone, creada el día que asesinaron a Facundo Cabral.
"Nos presentó un amigo en común y quedamos en contacto. El día que nos juntamos a trabajar coincidió con el asesinato de Facundo Cabral, que es un músico muy importante para Argentina. Yo vengo escuchando su música desde pequeño porque le gustaba a mi padre. Eso nos llevó a escribir esa letra originalmente en inglés, que luego yo adapté al español", explica Cuevas sobre su vínculo con la protagonista de Bajos instintos y el génesis de Eterno.
Transformación también incluye una coautoría con su hijo Diego, que es el tecladista y encargado de las programaciones electrónicas de su banda. Con él creó Come and ge me. "Ya está por cumplir veinte años y lleva mucho tiempo dedicado a la música. Me gusta el color que le aporta al sonido", agrega el coach de La Voz de México.
Cuevas comparte el programa de talentos con Miguel Bosé, Paulina Rubio y Jerry Rivera, y califica esta experiencia televisiva como "gratificante" sobre todo en materia de rating. "¡Marca más de treinta puntos!, está entre los más vistos y eso nos favorece bastante, sobre todo ahora que estoy promocionando un álbum".
En Transformación, el chileno considera que avanza un paso más hacia la gestación de su propio estilo y se aleja de lo hecho anteriormente con la banda que le dio fama internacional, La Ley.
"Quería hacer algo diferente porque lo mío no es perpetuar el pasado ni convertirme en un catálogo ambulante. Necesito ser un músico del presente y no vivir de recuerdos, entonces salí de la zona de confort, empecé a colaborar con otras personas y a construir desde otro ángulo", dice el artista.
Sin embargo no reniega de La Ley y no descarta en algún momento reflotar el trío. "Con mis excompañeros quedó todo bien, tenemos la mejor relación, y después de tantos años compartidos yo los quiero mucho. Y siempre está latente la posibilidad de volver a juntarnos. ¡De hecho, estamos en conversaciones para concretarlo en el 2089!", bromea y se ríe.
Fue el propio Cuevas quien decidió tras 16 años de banda, ponerle un cierre digno a la historia, entendiendo que estaban "un poquito cansados del trabajo constante" y el desgaste se empezaba a sentir. "Ya no era lo mismo, habíamos perdido el encanto de los primeros años, cuando no solamente tocábamos sino que después de los conciertos nos íbamos a cenar y éramos como un clan. En los últimos tiempos ya cada uno se recluía en su habitación o nos íbamos con nuestros amigos por separado. Ya no estaba el espíritu de camaradería y aunque comercialmente no fue la mejor decisión, prioricé que somos artistas y que necesitamos del entusiasmo. No está bien quedarse juntos porque el mercado lo pide. Prefiero seguir haciendo cosas honestas".
Antes de fin de año publicará un libro con sus dibujos (Cuevas también es artista plástico), enriquecido con anécdotas de su vida narradas por personas cercanas. "Dibujo desde que tengo uso de razón y en esas páginas estarán mis familiares y amigos diciendo que hubieran jurado que mi destino era ser pintor o dibujante. Este es el puntapié inicial para desarrollar otro tipo de arte en el futuro y empezar a exponer", comentó a El País, quien fue pareja durante un año de la actriz uruguaya Barbara Mori.
Del nuevo álbum, destaca que es menos melancólico que Miedo escénico, su debut solista. "Es menos nublado, pero no deja de tener su costado filosófico porque habla de la transformación que viene de adentro hacia afuera principalmente enfocada en el corazón humano. Refiere a este momento que atravesamos, esta sensación de que el mundo está cambiando pero no de forma impuesta por los líderes ni los gobiernos, sino por nosotros mismos, y es inevitable".
Final: "Disolver La Ley no fue la mejor decisión a nivel comercial, pero prefiero ser honesto".