SEBASTIÁN AUYANET
Hace 20 años, artistas como Roxette, Sting, Paul Simon, Elton John, Eric Clapton o Rod Stewart llegaban a Montevideo en recitales masivos. Hoy, esas visitas se ven en internet o cruzando el Plata y cada vez cuesta más traer un artista de peso.
Las luces del Centenario se apagan de golpe y el público estalla en un grito nervioso y expectante. Una guitarra suena como un trueno y Angus Young pisa el escenario mientras Brian Jones aúlla "¡Hello Montevideo!". Una base electrónica retumba en el Velódromo mientras la multitud aclama la aparición de Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher sobre unas plataformas futuristas y en el Estadio Charrúa, Chris Martin dedica a Montevideo la clásica Clocks.
Traer a tu estrella favorita, sea AC/DC, Depeche Mode o Coldplay, es un sueño del fanático que se vuelve posible durante uno o dos segundos en la cabeza de algún productor local. Sin embargo, una serie de escollos llamados dinero, agenda y disposición del artista son los que en realidad definen la cuestión, a la vez que explican por qué es tan difícil acercar a las bandas más populares del mundo de la música pop al Uruguay. En monstruos que ya pasaron por la región como Madonna, los Rolling Stones o Radiohead es imposible siquiera pensar.
"Me suelen pasar conciertos grandes por al lado, pero casi siempre esto es un `no` general porque los cachets son muy altos para lo chica que es la plaza", explica Danilo Astori Sueiro. Su productora Malacara, que también trabaja en La Trastienda, hace valer sus contactos en Argentina para traer artistas de la otra orilla, como Gustavo Cerati o Fito Páez, pero también recibe ofertas para potenciales conciertos en Montevideo.
Una de las últimas chances fue la de la banda R.E.M., que en noviembre del año pasado estuvo por el Río de la Plata para actuar en el Personal Fest. Astori llegó a ver en su correo los números para tener ese concierto en Montevideo y el rider (lista con requerimientos técnicos y catering de la banda). "Era increíble verlo tan cerca, pero acá no se podía hacer".
El proceso comienza generalmente con operadores argentinos que, al estilo de un mayorista, "compran" la gira latinoamericana de un artista y luego ofrecen el show por distintos precios a varias ciudades. Estos empresarios no olvidan Montevideo, pero para recibir una oferta de un operador, la productora "tiene que tener una cierta cantidad de producciones hechas, porque es algo en lo que dependiendo de la calidad de un artista se fijan mucho", explica Verónica Piana de Majareta Producciones, que trajo a Montevideo a bandas como Café Tacuba o Calle 13.
Después llegan los números. Durante la última visita de Oasis a Buenos Aires, las cifras que se manejaban partían de los 250.000 dólares limpios para el artista por presentarse. A eso hay que sumarle gastos de técnica, que refieren a los equipos y la tecnología.
Según Astori, esa cifra puede trepar a los 500.000 dólares con facilidad, un número imposible de asumir.
Alejandro Steineck, productor asociado a la Fundación Eduardo Mateo, que el año pasado trajo a Montevideo a Gilberto Gil, también compró la gira del bahiano a un mayorista argentino. De todas formas, explica que por fuera de esos "paquetes", hoy gracias a internet se contacta a cualquier artista. "Hace poco consulté para traer a Leonard Cohen, que me parecía un lujo para Montevideo y un gusto para mí. Pero te pide 250.000 dólares sólo de cachet. Dar con el manager en EE.UU. no fue difícil, el tema es lo que viene después".
Con otros artistas populares y menos masivos suele suceder lo mismo. Mientras que La Trastienda de Buenos Aires puede contar con actuaciones como la del ex Pulp Jarvis Cocker o, como hace unos meses, de George Clinton y su Funkadelic Parliament, la brecha se achica con pocos artistas. El próximo 18 de agosto llegará a ese lugar Tricky, uno de los artistas más importantes en el género electrónico conocido como Trip hop. Se trata de un músico de alcance mundial que anima festivales en España y Estados Unidos que en Chile convocará 20.000 personas. En Montevideo, las entradas para ver a Tricky en La Trastienda cuestan entre 800 y 1200 pesos, lo mismo que sale ver un recital de primera línea en Buenos Aires, lugar preferido por los uruguayos para ver este tipo de espectáculos por cercanía.
Actualmente, La Trastienda negocia para tener a Mick Jones (ex compositor y músico de The Clash, creador del clásico Should I stay or should I go) y a Wilco, una de las bandas de rock más encumbradas en la prensa de la música popular anglosajona.
¿Soluciones? El problema del mercado y la avidez del público incluye además dos cuestiones que señalan todos los productores: la cultura de "sólo pagar entradas baratas" que tiene el uruguayo y la ausencia de sponsors que apuesten por asociarse a un evento de proporciones planetarias como sí sucede en Argentina o Brasil. Otra vez, la explicación es la misma: el mercado.
"En Uruguay, los montos que los sponsors están dispuestos a poner pueden alcanzar para completar una cifra, pero no para bancar un show como sucede en Brasil y Argentina. Sí se está empezando a cambiar eso con los incentivos que el gobierno está ofreciendo con el descuento de parte de sus impuestos a las empresas que apoyen producciones culturales", explica Steineck.
Los impuestos de aduana y de producción y la falta de un auditorio cerrado y adecuado para más de 3000 personas ("los conciertos de Calle 13 habrían sido otra cosa si el Palacio Peñarol no sonara tan mal", afirma Piana) son otras de las cuestiones que trancan.
Así, mientras desde aquí se trae lo que se puede y donde se puede, la opción sigue siendo reservar pasajes, comprar entradas en Ticketek y gritar en la cancha de River.
Confirmados Carlinhos Brown y Kiko Veneno
La Fundación Mateo trabaja en una futura venida de Caetano Veloso pero ya tiene confirmadas dos visitas: Carlinhos Brown el 31 de octubre y Kiko Veneno el 5 de setiembre.
Carlinhos Brown con 20 músicos estará en la reinauguración del Teatro de Verano, coincidiendo con la Coalición Caribeña y Latinoamericana contra el racismo y la xenofobia, de la que Montevideo es sede.
La visita del cantautor español Kiko Veneno es un pequeño acontecimiento porque es una figura muy popular en su país y además referenciado como inspiración por músicos como Andrés Calamaro. Veneno tocará junto a Los Terapeutas en un show que de momento tiene al Plaza como sede tentativa.
En cuanto a visitas importantes desde la Argentina, La Trastienda se prepara para recibir a Catupecu Machu, una de las bandas más masivas de ese país, el jueves y viernes de la semana que viene. También cruzará el charco el grupo Las Pastillas del Abuelo, de creciente popularidad en el público juvenil e impulsada por medios argentinos como la revista Rolling Stone, que ya agotó entradas en su primera visita, hace unos meses.
Por fuera de estas novedades, de momento hay pocos nombres más para seguir sumando a la grilla.
Sueños, rumores y otros que ya dieron el sí
Caetano Veloso
Siempre se lo espera en Montevideo. La última vez que estuvo cerca de Montevideo fue en 2007, cuando dio cuatro conciertos seguidos en el Grand Rex de Buenos Aires. Hace poco lanzó Zii e Zie, un nuevo disco de canciones inéditas.
AC / DC
Vienen girando por todo el mundo con su nuevo Black ice -su primer disco de nuevas canciones en ocho años- y anunciaron su intención de tocar en Latinoamérica. En Montevideo, la producción del concierto superaría el millón de dólares.
Tricky
Una realidad atípica que pocos se creen. No es un artista masivo pero forma parte de la vanguardia musical a nivel mundial y es un referente. Un show potente que viene el 18 de agosto con entradas que ya se consiguen en la Red UTS.
En vivo, en baires y en unos meses
Para los meses de primavera, se espera que Argentina reciba visitas internacionales ya confirmadas y algunas que aún se están definiendo. Mientras que grupos como Faith No More (reunidos desde este año) ya confirmaron su presencia en el festival Pepsi Music, Depeche Mode vende entradas hace un mes para su concierto del día 17 de octubre en el Club Ciudad de Buenos Aires. Otras visitas que se señalan como probables son las de AC / DC en noviembre, Paul McCartney en enero y U2, que tiene confirmado un concierto en octubre del año que viene en Buenos Aires.
El productor Eduardo "Atín" Martínez, que trajo a Lou Reed al Teatro de Verano en 2003 y que hace tres años afirmaba tener una fecha con los Rolling Stones disponible, ha visto pasar ofrecimientos para traer a esos artistas con la misma suerte. Él propone una solución a la traba fiscal: "La música está muy grabada de impuestos que no se pueden descontar porque no existen convenios internacionales de doble tributacion. El Uruguay no los tiene. Además, la baja potencialidad de sponsors hace que Uruguay no sea un mercado atractivo para los grandes grupos aunque en precio de las entradas en la región, Uruguay está segundo después de Chile. Los uruguayos pagan bien. Para fomentar que Uruguay sea tenido en cuenta como plaza, habría que crear un lugar liberado de impuestos, como una zona franca de la música. Un ejemplo sería que todos los shows estén exonerados total o parcialmente de los impuestos del bruto que en algunos casos llegan al 30%".