Mel Brooks cumplió 100 años: la increíble vida del creador de "El agente F86" y "El joven Frankenstein"

Combatió a los nazis, revolucionó la comedia con "El agente F86" y "El joven Frankenstein" y ganó todos los grandes premios del espectáculo: la increíble historia de Mel Brooks a los 100 años.

Mel Brooks
Mel Brooks en 2017
Foto: ANDY RAIN/EFE

Con información de The New York Times y EFE
Mel Brooks, uno de los comediantes más influyentes del siglo XX, cumplió el domingo 100 años, fiel a la convicción que ha guiado su premiada obra: “La risa es un grito de protesta contra la muerte”. Una filosofía plasmada en creaciones tan emblemáticas como El agente F86 y El joven Frankenstein, entre tantas otras.

El actor, guionista, productor, director, escritor y músico, nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn, en el seno de una familia judía, ha repetido en varias entrevistas que desde niño quiso dedicarse al mundo del entretenimiento.

“Me gustaba llamar la atención”, dijo en una entrevista con el programa Good Morning America en 2021, con motivo del lanzamiento de su autobiografía ¡Todo sobre mí!, en la que advertía que la risa era una protesta contra la muerte y contra el “largo adiós” que esta significaba.

Los padres de Brooks eran inmigrantes: su madre, de Ucrania, y su padre, de Alemania. Este murió de tuberculosis cuando Brooks tenía dos años; no había dinero para enviarlo a un sanatorio, según contó Max Brooks. Cuando el pequeño, nacido como Melvin Kaminsky, necesitó empastes que costaban un dólar cada uno, su madre no podía pagarlos, así que tuvo que dejar que el dentista se los extrajera a mitad de precio.

Brooks luchó en el Ejército de los Estados Unidos contra los nazis y tuvo que lidiar con el antisemitismo de algunos de sus compañeros. Dijo que se sentía como Errol Flynn cuando recibió instrucción sobre cargas de caballería con caballos y sables. Fue cabo, ingeniero de combate, encargado de desactivar minas terrestres y despejar edificios con trampas explosivas en Francia y Alemania. Sus tres hermanos también lucharon en la guerra y uno de ellos, Lenny, piloto, terminó prisionero en un campo de prisioneros nazi durante 19 meses, donde tuvo que fingir que no era judío.

La guerra fue una experiencia “que lo cambió”, según explicó en el documental Mel Brooks: The 99 Year Old Man!, estrenado en 2024 y disponible en HBO Max. El título hace referencia a “El hombre de 2000” años, el famoso sketch que realizó con Carl Reiner.

El documental alude a la tristeza y la soledad de una larga vida, con comentarios de varios amigos de Brooks que fallecieron desde que se grabaron sus entrevistas, un grupo que incluye a David Lynch, Carl Reiner y el hijo de este, Rob Reiner.

Brooks encontró en el humor negro, la sátira y, sobre todo, la parodia una fórmula de vida que lo convirtió en un referente mundial. “Me enorgullece poder decir que he hecho reír a la gente para ganarme la vida (...). Aunque pueda parecer una tontería y una soberana obviedad, la comedia es lo que más tiene que decir sobre la condición humana”, escribió Brooks, quien adoptó el apellido de soltera de su madre, Kate Brookman.

Inició su carrera haciendo monólogos en los escenarios de Catskill, el balneario neoyorquino donde comenzaron muchos de los grandes cómicos estadounidenses, mientras trabajaba como camarero. Luego se abrió paso como guionista de televisión en programas en vivo como Your Show of Shows, de su mentor Sid Caesar.

En ese oficio alcanzó su primer gran éxito al crear, junto con Buck Henry, El agente F86 (1965-1970), serie que parodiaba el espionaje de la Guerra Fría con el torpe pero eficaz Agente 86, Maxwell Smart, y la Agente 99, en su misión contra la malvada organización KAOS.

Saltó al cine con Con un fracaso, millonarios (The Producers, 1967), una sátira que sigue a dos productores teatrales que pretenden cometer un fraude con una obra destinada al fracaso, “Primavera para Hitler”.

La película, que escribió y dirigió, le valió su primer Óscar al mejor guion original. Más de 30 años después la adaptó a Broadway, donde hizo historia al ganar 12 premios Tony, la mayor cantidad obtenida por un musical hasta ese momento.

Su prolífica carrera en Hollywood incluyó títulos con numerosas parodias a géneros y películas dramáticas, como Locura en el Oeste (1974), El joven Frankenstein (1974), Las angustias del doctor Mel Brooks (1977, Disney+), S.O.S. Hay un loco en el espacio (1987), un exitoso remedo de La guerra de las galaxias, y Las locas aventuras de Robin Hood (1993). En 2027 se estrenará la secuela de S.O.S. Hay un loco en el espacio, titulada Spaceballs: The New One.

En Disney+ está disponible La loca historia del mundo: Parte 2, un programa de sketches estrenado en 2023. Allí vuelve a hacer chistes con Adolf Hitler, uno de sus blancos favoritos. Hay una rutina titulada “Hitler sobre hielo”, donde tres comentaristas de televisión critican duramente a un Führer que se cae mientras patina. Uno de ellos dice con desdén: “Ya lo he dicho antes y lo repito: si instalas campos de concentración en países extranjeros, más te vale ser impecable sobre el hielo”. Un típico chiste de Brooks.

Su legado va más allá de la comedia. Con su productora Brooksfilms apostó por películas dramáticas como El hombre elefante (1980), de Lynch, que obtuvo ocho nominaciones al Óscar y consolidó la carrera del director. También estuvo detrás de la producción de éxitos como Frances (1982), Mi año favorito (1982) y La mosca (1986).

También incursionó en el mundo de la música grabando varios álbumes de comedia, muchos de ellos convertidos en clásicos, que le valieron cuatro premios Grammy.

Así, Brooks es uno de los pocos artistas que han ganado los cuatro galardones más importantes del espectáculo estadounidense, conocidos como EGOT: tiene Emmy, Grammy, Óscar y Tony.

En 2010 plasmó las huellas de sus manos y pies frente al histórico Teatro Chino de Hollywood, donde utilizó una prótesis con seis dedos en la mano izquierda, inmortalizando así su irreverencia. También recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos de Barack Obama en 2016.

A sus 100 años sigue vigente y trabajando, apoyado por sus cuatro hijos, fruto de dos matrimonios: el primero con Florence Baum, madre de sus tres hijos mayores, y el segundo con la actriz Anne Bancroft, el amor de su vida y su compañera durante 45 años, hasta su fallecimiento en 2005.

Ya está acostumbrado a que le pregunten cuál es el secreto para llegar a esta edad: “A veces me preguntan: ‘Mel, ¿cuál es el secreto de una vida larga?’. Y siempre respondo: ‘No morir’”.

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