Luis Alberto Mulhethaler, el inolvidable “Colorado de Omar Gutiérrez”, tuvo su última aparición pública el pasado 15 de febrero en el tablado del Club Malvín. Fue una noche especial, cargada de afecto y memoria, en la que el histórico personaje volvió a encontrarse con el público con el que se había mezclado durante décadas. Dos meses después, este jueves, falleció a los 73 años a causa de un paro cardíaco.
Aquella jornada de Carnaval, organizada a beneficio de Rafa Villanueva, tuvo un tono distinto desde el momento en que Mulhethaler ingresó al predio. Acompañado por quienes lo cuidaban en el Hogar Municipal de Pando —donde vivía desde hacía un año—, el Colorado fue rápidamente reconocido por la platea. Hubo aplausos espontáneos, saludos y pedidos de fotos. Como tantas otras veces, su sola presencia generó cercanía.
Sobre el escenario, varios comunicadores lo saludaron con afecto. Entre ellos, Karina Vignola, con quien compartió recordados momentos en De igual a igual, y Luis Alberto Carballo, que le dedicó palabras que resumieron el sentimiento general: “Porque es un gran tipo, porque es un crack, ustedes lo conocen… Luis Alberto Mulhethaler, el Colorado…”. Los aplausos fueron cerrados y sostenidos.
Aquella noche actuaron La Sara del Cordón, Los Chobys, Valores, La Trasnochada, entre otros conjuntos y todos tuvieron palabras hacia "El Colo". También estaba su amiga, la comunicadora Pamela Alciaturi.
En el último tiempo, los problemas de salud habían reducido sus salidas. Desde 2024, tras sufrir un ACV que le dejó secuelas importantes, su movilidad se había visto seriamente afectada y no pudo volver a caminar. A eso se sumaban la diabetes, la hipertensión y una reciente lesión de espalda que lo había mantenido internado a fines de marzo.
Aquella noche de febrero logró volver a uno de los lugares donde siempre se sintió parte: el Carnaval. "El Colo" era un habitué de los escenarios populares, en especial del Teatro de Verano.
Nacido en Salto y criado en un entorno humilde, construyó una popularidad singular, basada en la presencia constante en eventos públicos, transmisiones televisivas y actividades sociales. Desde los años 90 se volvió una figura reconocible en todo el país, especialmente por su vínculo con De igual a igual, el programa de Omar Gutiérrez, donde integraba la tribuna y se transformó en un símbolo del programa.
Su vida no estuvo marcada por los grandes escenarios sino por lo cotidiano. Trabajó como comisionista en Playa Pascual, haciendo trámites y encargos para vecinos y comerciantes. También colaboró en la vieja terminal de ONDA y hasta paseó niños en pony por la playa. Conocía Montevideo como pocos: sus panaderías, sus precios, sus personajes.
En el último tramo, su historia tuvo momentos duros. En 2024 fue víctima de una rapiña y poco después sufrió el ACV que cambiaría su vida. En 2025, tras una mala experiencia en un residencial, atravesó una situación de calle hasta que la Intendencia de Canelones le brindó alojamiento en el Hogar de Pando, donde encontró contención y cuidado en sus últimos tiempos.
Allí pasó sus últimos meses. En febrero, poco antes de aquella última salida al tablado, celebró su cumpleaños 73 con una torta de sándwiches, su comida favorita.
El final llegó este jueves, tras una descompensación que no pudo revertirse pese a la asistencia médica. Su figura, sin embargo, queda ligada a miles de imágenes: siempre en segundo plano, siempre presente. En una tribuna, en una transmisión, en una esquina cualquiera, incluso en Buenos Aires. Su figura no conocía de grietas: podía acudir a un acto de simpatizantes de Javier Milei y al otro día, era parte de una manifestación kirchnerista.
Aquella noche de febrero en Malvín, entre aplausos y fotos, fue también una despedida sin saberlo. El Colorado volvió a ser parte del ritual colectivo que más disfrutaba.