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Demandas judiciales y allanamientos policiales: el difícil momento de una de las estrellas musicales de los 90

Sean Combs, también conocido como Puff Daddy, está en medio de problemas legales con acusaciones de abuso sexual e investigaciones por trata de blancas entre otros cargos

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Sean Combs

Con información de The New York Times
El público ama la historia de una celebridad en una definitiva mala racha y se sabe que cuanto más alto, más fuerte es la caída. Es por eso que, los medios amarillistas y los que aparentan no serlo, han dedicado en los últimos días, un montón de espacio a Sean Combs, el artista y empresario alguna vez conocido como Puff Daddy.

Combs -quien también supo atender como Diddy- ha sido uno de los emprendedores más importantes del hip hop, partiendo desde la música para construir un imperio que abarcó las industrias de la moda, las fragancias, la producción televisiva y hasta el management deportivo. Fue, entre otros romances de perfil alto, pareja de Jennifer López.

Eso fue mucho antes de que lo acusaran de conducta sexual inapropiada, y de que agentes federales con equipo militar allanaran sus casas en Miami y Los Ángeles.

El gobierno ha dicho poco sobre el fundamento de las órdenes de registro, pero las redadas se produjeron después de que se presentaran cinco demandas contra Combs que lo acusaban de violar las leyes de tráfico sexual.

En cuatro de esas demandas, las mujeres lo acusaron de violación y en una, un hombre lo acusó de contacto sexual no deseado. Combs ha negado las acusaciones, las llamó “repugnantes”.

Las órdenes de registro fueron ejecutadas por Seguridad Nacional (National Home Security, NHS), que ha llevado a cabo este tipo de investigaciones desde que inició sus operaciones en 2003. En 2020, la agencia creó el Centro para Contrarrestar la Trata de Personas.

Dado que la era #MeToo y sus consecuencias dieron lugar a acusaciones de abuso sexual contra decenas de hombres poderosos, los fiscales han recurrido con mayor frecuencia a las leyes federales sobre tráfico sexual para procesar los casos. Esas leyes permiten el procesamiento federal de agresión sexual (generalmente un delito que se maneja a nivel estatal) y tienen plazos de prescripción más largos que algunos cargos de abuso, lo que permite a los fiscales intentar condenar a una persona por cargos que se remontan a años atrás.

La NHS asumió un papel de liderazgo en la investigación del caso que condujo al primer castigo penal contra el artista de R&B, R. Kelly. Ghislaine Maxwell fue condenada por tráfico sexual y otros cargos por conspirar para explotar sexualmente a niñas menores de edad con Jeffrey Epstein.

La reciente escalada de los problemas legales de Combs comenzó en noviembre, cuando su exnovia Casandra Ventura, la cantante conocida como Cassie, presentó una demanda por años de abuso físico y sexual. Ventura lo acusó de obligarla a tener relaciones sexuales con prostitutos frente a él.

La investigación sobre Combs, de 54 años, salió a la luz la tarde del 25 de marzo, cuando aparecieron imágenes de televisión de agentes de NHS en su mansión en Holmby Hills en Los Ángeles.

Su casa en Miami Beach, Florida, fue allanada el mismo día, y Combs fue recibido por agentes federales en un aeropuerto del área de Miami desde donde planeaba partir en un vuelo a las Bahamas. En ese momento fue arrestado un asociado de 25 años, Brendan Paul, quien fue acusado de posesión de cocaína.

Entre los artículos que los agentes recuperaron en los allanamientos había dispositivos electrónicos, armas y municiones, dijo un funcionario federal.

Como fundador y director ejecutivo de la próspera Bad Boy Entertainment, Combs se convirtió en un Jay Gatsby de la generación del hip-hop. Vanity Fair destacó sus ventas de platino, sus premios Grammy, su línea de moda, su paso por Broadway en A Raisin in the Sun y su campaña “Vote or Die”, y agregó que “ha tenido sus manos en casi todos los aspectos imaginables de la cultura popular y dejó su huella en todos”.

Combs fue, además, alguien que se dio cuenta, antes que casi nadie, de que la música podía servir como base de la mansión que estaba construyendo para sí mismo.

“Realmente sentó las bases para cierto tipo de emprendimiento hip-hop”, dijo Michael Hirschorn, fundador y director ejecutivo de Ish Entertainment, una productora de Nueva York y ex director de programación de VH1. “Él fue realmente el primero, junto con Russell Simmons, que entendió el valor de tomar tu nombre y ponerlo literalmente en todo”.

Y, sin embargo, algunos antiguos colegas y socios comerciales dijeron en entrevistas para este artículo que les resultaba difícil leer la cobertura reciente de Combs sin ver su caída aparentemente repentina como parte de un lento declive.

Las mismas cualidades que le permitieron ver diferentes paisajes podrían haber sido su talón de Aquiles, dijo Teri Agins, ex reportera del Wall Street Journal y autora especializada. Combs saltaba de una oportunidad de marca a otra, dijo Agins, sin parecer darse cuenta de que la verdadera medida de un magnate de los negocios no viene con el despegue sino con la capacidad de mantenerse en el aire.

Combs creció en Mount Vernon, Nueva York, y fue criado por su madre, Janice Combs. Asistió a la Academia Mount Saint Michael, un liceo católico en el Bronx, y se especializó en negocios en la Universidad Howard. Las cosas se movieron rápidamente después de eso. Como pasante en Uptown Records ayudó a producir remixes de éxitos y “Real Love” de Mary J. Blige, la canción que presentó al rapero Notorious B.I.G.

Ya en 1998, incursionó en la moda con su marca de ropa masculina, Sean John.

En esos tiempos fue fotografiado por Annie Leibovitz para un artículo de Vogue de 1999 titulado “Puffy Takes Paris”, en el que se le ve en compañía de la modelo Kate Moss y los pesos pesados de la industria Oscar de la Renta, John Galliano, Jean Paul Gaultier y Karl Lagerfeld. “Se volvió todo sobre la cultura del rap, la alta costura y el encuentro de los dos mundos”, dijo Leibovitz sobre la sesión de fotos en una entrevista posterior.

En diciembre de ese año llegó vestido de blanco con su entonces novia, Jennifer López, a la Gala anual del Met. Actuó durante la cena y conversó con Henry Kissinger. Y unas semanas más tarde, él y López aparecieron en las portadas huyendo de un club nocturno donde se realizaron disparos, dejando a tres personas heridas. Combs fue arrestado pero luego absuelto.

Su vida ha sido una seguidilla de éxitos, perfil alto y más de algún escándalo de los que parecía haber salido ileso.

En el otoño de 2023, Combs lanzó su primer álbum en solitario desde 2006, The Love Album: Off the Grid. Semanas después de ser nominado a un Grammy, Cassie presentó su demanda.

Fue la primera de una serie de contrariedades judiciales presentadas contra Combs.

No está claro si están relacionados con la investigación de sus asuntos por parte de fiscales federales en el Distrito Sur de Nueva York y de agentes federales de Investigaciones de Seguridad Nacional.

La demanda más reciente fue presentada por Rodney Jones Jr., un productor musical conocido como Lil Rod. Acusó a Combs de tener contacto sexual no deseado y de obligarlo a contratar prostitutas y participar en actos sexuales durante la realización de The Love Album.

Si Combs pensó que después de su incursión de más de dos décadas en diversos negocios, encontraría un refugio seguro en la música, estaba equivocado.

Está pasando uno de sus peores momentos. Y, se sabe, no hay nada que el público busque más que esa clase de historias.

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