GUILLERMO ZAPIOLA
Ha sido un inesperado éxito de taquilla. Mientras el Oscar puebla los titulares, una comedia barata con elenco "afroamericano" se deslizó sin ruido en las carteleras norteamericanas, y se colocó de pronto al frente de la recaudaciones.
La película es Madea goes to jail, fue escrita, dirigida y protagonizada por el actor y director de teatro y cine Tyler Perry, un hombre poco conocido fuera de los Estados Unidos pero que se ha venido convirtiendo en los últimos años en una suerte de fenómeno local, en particular ante un público que no suele ser el que normalmente paga una entrada en los multiplex de las grandes ciudades.
Estrenada el fin de semana de los Oscar, la comedia de Perry ha llegado en su segundo fin de semana a una recaudación que supera los cuarenta y un millones de dólares, desplazando a varios de los favoritos y superando incluso a Jonas Brothers: The 3D Concert Experience que tiene en el mercado juvenil a un público cautivo. Aparte de los productores del film de Perry, los únicos que tuvieron una buena noticia fueron los de ¿Quién quiere ser millonario? que incrementó en un 15% su porcentaje de asistencia luego de arrasar con los premios de la Academia el domingo anterior, y se colocó en un discreto tercer lugar (ya lleva 98 millones de dólares solamente en los Estados Unidos, lo que no está mal para una película que costó quince).
Pero lo de Perry es un poco más sorprendente. Su película ha sido masacrada por la crítica, pero parece haber encontrado a un público fiel. Basada en una obra de teatro del propio Perry, quien interpreta a tres de los personajes (incluyendo la anciana protagonista), su historia tiene que ver con el envío a prisión de ese personaje y la serie de situaciones que se suscitan cuando decide "amadrinar" a otra de las presas.
Perry es un fenómeno muy particular en el universo del espectáculo norteamericano. Nacido hace 40 años en Nueva Orleans, actúa y dirige en obras que él mismo escribe, por lo general comedias protagonizadas por los personajes de Madea, Joe y Brian (los tres interpretados por él) a través de su compañía teatral ambulante, cuyo público principal está constituido por habitantes "afroamericanos" de pueblos chicos del Medio Oeste, el Sur y el Cinturón Bíblico de Estados Unidos.
El actor ha estado escribiendo desde los 18 años, y para el 2005 sus obras le habían significado una ganancia de 75 millones de dólares a través de sus puestas en escena y su difusión en DVD. También ha sido el creador de dos series de televisión: House of Payne (2006-2009), que llegó ya a los 84 episodios, y de una más reciente (Meet the Browns, basado en una película propia) que comenzó a salir al aire en el pasado mes de enero. También ha llevado a sus personajes de Madea y amigos a la gran pantalla en, por lo menos, un film anterior (Reunión de familia, 2006) que llevó a verse en cable.
"Conozco a mi público, y es gente sobre la cual los estudios no saben nada en absoluto", afirma este comediante popular, conservador en materia religiosa (ha hecho también un drama titulado The family that preys, "La familia que reza", 2008, con varios "afroamericanos y Kathy Bates) que está sorprendiendo al gran negocio del cine.
Una voz religiosa en el laico Hollywood de hoy
Una encuesta periodística llevada a cabo en el año 2007 determinó que Tyler Perry era "una de las cincuenta personas más listas de los Estados Unidos", y hay que reconocer que es, por lo menos, una `rara avis`. En declaraciones recientes ha señalado que "Hollywood está finalmente despertando, y reconociendo el hecho de que gente que va a la iglesia también va al cine. Sin embargo, no sé cuánto tiempo les llevará entenderlo del todo, y hasta dónde llegarán con ello a algún lado". También ha contado sus encontronazos con los ejecutivos de la TV: "¿Sabían ustedes que no se podía decir `Jesús` en una `sitcom`? Me lo dijeron y yo dije: ¿Están bromeando? Si ustedes no quieren a mi Dios aquí, yo tampoco quiero estar aquí. Dios ha sido tan bueno conmigo que no pienso venderlo por un poco de dinero. Y no lo hice".