Buenos Aires | La memoria, ese espacio intangible al que se vuelve una y otra vez para revisar los hechos del pasado, es la protagonista de Nostalgia de la luz, un documental en el que el realizador chileno Patricio Guzmán reflexiona sobre el tiempo, la distancia, el olvido y la muerte.
El realizador viajó a Buenos Aires para presentar una retrospectiva sobre su obra en el marco del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).
El rodaje se realizó en el fabuloso desierto de Atacama, donde el cielo y el suelo están repletos de huellas misteriosas. El terreno rojo esconde yacimientos arqueológicos, vías férreas que transportaban minerales, momias precolombinas y cañones usados durante la Guerra del Pacífico. También se ven las cúpulas blancas de un observatorio astronómico, donde los científicos estudian la Vía Láctea.
Y a pocos kilómetros, ese territorio inhóspito revela su secreto más tenebroso: los restos de los desaparecidos por la dictadura de Augusto Pinochet, que son buscados incansablemente desde hace más de treinta años por un grupo de mujeres, munidas de una pala. Son "las mujeres de Calama" que pretenden darles sepultura a sus seres queridos.
"Atacama es un depósito de la memoria de la Tierra", dijo Guzmán, quien halló un curioso punto de encuentro entre arqueólogos, astrónomos y las mujeres del desierto. El artista trabajó durante cuatro años en el guión, donde las búsquedas gravitan en torno del pasado.
"Tenía varias cuestiones: los arqueólogos que buscan momias; los astrónomos que estudian el Universo, las minas abandonadas y las mujeres del desierto. Entendí que debía cruzar esas historias: que un astrónomo se reuniera con las mujeres y que un arqueólogo hablara de los astrónomos. Así surgió una fábula que todo el mundo entiende". ANSA