La fórmula del superagente estadounidense que vence a los villanos europeos, pergeñada por el europeo Luc Besson, vuelve al cine. Días atrás fue "Búsqueda implacable 2" la más vista en los cines de Estados Unidos.
En las últimas semanas los cines de Estados Unidos habían sentido una suerte de recesión en sus ingresos. El estreno de esta secuela, el viernes pasado, los revitalizó notoriamente y logró una recaudación de cincuenta y cinco millones de dólares solo en ese país. En el mundo, a lo largo de estos últimos seis días, ha sumado ciento veintidós millones de dólares. Por tratarse de una película que costó cuarenta y cinco, se puede considerar que es todo un éxito y que perfectamente podría haber una tercera parte.
La película nace de una asociación que ha dado grandes éxitos de cine, con películas surgidas en Francia pero producidas a medias con Estados Unidos. Por un lado está Besson como productor y coguionista junto al estadounidense Robert Mark Kamen (juntos hicieron Colombiana y El transportador). Por el otro está el director Olivier Megaton, un francés que antes hizo Colombiana y la divertida El transportador 3.
Liam Neeson interpreta a un agente retirado llamado Bryan Mills. En la primera película debía volver a la acción y utilizar todas sus habilidades para rescatar a su hija de manos de unos traficantes que la secuestraban en París para prostituirla. La sucesión de escenas de peleas, tiros y persecuciones no sólo se convirtieron en un enorme éxito de taquilla sino que convirtieron a Neeson, a sus cincuenta y cuatro años, en una inesperada estrella de acción. Siguió ese trillo con películas como Los magníficos, Desconocido y El líder.
Neeson, que suele hacer solo las escenas de pelea, solamente usa dobles para las situaciones en las que su personaje atraviesa un vidrio o salta desde un edificio. "Me mantengo bastante en forma como regla. Mi deporte de chico fue el boxeo y eso te da una disciplina muy fuerte para estas cosas", comentó recientemente a la página web Collider. "Pero en esta clase de películas es como hacer una especie de danza. Comenzamos muy, muy despacio, como que primero se lanza un golpe, luego el otro. El día anterior al rodaje ya lo podemos hacer a ciegas así que al momento de filmar es como respirar. Al menos a eso apuntamos a la hora de hacer las escenas de acción".
En esta secuela todo comienza en Turquía, cuando el padre del villano asesinado en la primera resuelve vengarse. La venganza consiste en secuestrar al padre y a su hija en Estambul. Pero, como se sabe, se metieron con el secuestrado equivocado.
En esta nueva película, que no ha sido muy bien tratada por la crítica (como casi siempre, separada del gran público), la idea es que se verá más del personaje. Neeson ha contado que se apoya mucho en un conocido suyo que trabaja en operaciones encubiertas para distintos gobiernos. "Lo veo una semana y desaparece. Lo veo tres semanas más tarde y tiene una herida de bala o algo así en su hombro… No me cuenta detalles, obviamente. Si entrara a este cuarto no lo notarías. Es un tipo normal que tiene una clase especial de habilidades. Ha trabajado para varios gobiernos a lo largo de los años. Camina por los aeropuertos con maletas llenas de equipo, muestra una tarjeta especial y tiene carta blanca para pasar".
Una de las críticas que se le ha formulado a esta película es que repite la fórmula de la primera. Ya en el avance de cine se muestra una escena que es igual a la del secuestro de la primera película. Y considerando que Besson es un tipo afecto a crear franquicias de cine, como hizo con El transportador y Taxi, ver más aventuras de este exagente es una posibilidad. Neeson lo descartó: "No lo creo. Creo que este es el fin. Digo, ¿cuántas veces pueden secuestrar a la hija? Sería un muy mal padre".