FABIÁN MURO
Unidos en torno al ritmo más conocido de Uruguay, un vario pinto conjunto de músicos presentan en este álbum, distintas formas de componer e interpretar a partir del candombe.
Pensado como un muestrario del estado actual del candombe (al menos, uno entre varios posibles) El disco tambor reúne, en ocho aportes, a cantantes, percusionistas, raperos, DJ`s y tecladistas en torno al ritmo más conocido y promocionado -a menudo, demasiado- de Uruguay.
Comandado por el músico Luis Gutiérrez, el proyecto aglutina a artistas identificados como parte del mundo candombero como Berta Pereira, Miguel Loureiro, Aníbal González, Daniel "Tatita" Márquez y las cuerdas de tambores Conjunto Bantú, entre otros. También figura el colectivo de rap Contra Las Cuerdas, que le otorga un cariz más actual al candombe. El grupo de hip hop incluye (o incluía) en sus shows en vivo una cuerda de tambores como condimento a las rimas y las bandejas.
Conjunto Bantú abre el disco con Tambores del barrio Ansina, una ejecución hecha y derecha del estilo que caracterizaría a esa zona de Montevideo. Al final, es la cuerda Kachikarakutá, encabezada por Miguel Louirero, la que da su interpretación, titulada con el nombre de la agrupación, del típico diálogo entre las tres partes percusivas.
Las seis restantes composiciones apuestan a demostrar las direcciones hacia las cuales se puede ir a partir del piano, el chico y el repique. Contra Las Cuerdas hace más o menos lo mismo que el grupo hizo cuando grabó en el disco de Luciano Supervielle: rap sobre percusión. Acá, la versión de Miles de pasajeros suena un poco menos sujeta a los dictados de las secuencias pre programadas, aunque éstas no falten la nueva lectura de la canción.
Pereira, en tanto, interpreta una canción propia, San Benito, que lleva las marcas del origen africano del candombe con orgullo en el coro de Las Comadres, sus habituales acompañantes. "Tatita" Márquez, quien editó este año el DVD Maestros del candombe, contribuye en este disco con Agua, una vuelta de tuerca electrónica al ritmo. En los últimos tiempos, son varios los que eligieron el camino digital para llevar al candombe, como el guitarrista y compositor Patricio Petruchelli con Candombe works y Andrés Mastrángelo, con el disco Dis is da candombe.
Al abarcar varias maneras de hacer canciones de candombe -desde el rap hasta la fusión con el jazz, como en Sacramento, de Gonzalo Gravina y Gutiérrez- los resultados tienden a ser disímiles, entre otras cosas porque hay importantes contrastes entre los arreglos, pero también el nivel, de los temas.