MATÍAS CASTRO
"El corredor nocturno", novela de Hugo Burel publicada tres años atrás, llegará al cine el año que viene. Un director español y su esposa uruguaya, que han trabajado con Ken Loach y Alex de la Iglesia entre muchos otros, están detrás del proyecto.
La decisión para hacer esta película fue inmediata. Tres años y medio atrás, la madre de la productora uruguaya Mariela Besuievski le regaló la novela. Estaba de vacaciones en Punta Colorada junto a su marido, el director y productor Gerardo Herrero, y bien lejos de su lugar de trabajo, España. Apenas la leyó, se la pasó a Herrero. Este se encontró con la historia de un ejecutivo de una multinacional a punto de estallar por la presión, con varios secretos ocultos y enfrentado a un misterioso personaje que lo acosa a él y a su familia. De inmediato resolvieron convertirlo en película. Burel, que estaba cerca de allí, de vacaciones en Punta del Este, había trabajado por un breve tiempo con Besuievski en el programa de televisión Los tres. El acuerdo entre ellos fue tan rápido como la resolución de Herrero por adaptarlo. Ahora, la película termina su tercera semana de rodaje y los responsables parecen formar un agradable grupo que sostiene la misma idea. Burel define este reencuentro con su vieja compañera de trabajo como una "casualidad necesaria".
Sentados en la cafetería de un hotel en pleno Pocitos, el lunes pasado por la mañana director, productora y autor mostraban un buen entendimiento entre ellos y el mismo grado de entusiasmo en el proyecto. A diferencia de otros casos, Burel ha tenido la posibilidad de visitar el rodaje, seguir el proceso de adaptación y hasta de interactuar con los actores. No siempre un escritor tiene la oportunidad de conocer la versión de carne y hueso de sus personajes. Él ha podido incluso enviarles correos electrónicos.
Al equipo encabezado por Herrero y Besuievski aún le quedan cuatro semanas para terminar de filmar. Luego de esto viajarán a España, para comenzar la posproducción. Esta segunda etapa es un poco más extensa y culmina en el estreno comercial. Si bien no tienen una fecha definida, ya que es muy pronto para esto, saben que ocurrirá el año próximo y que se estrenará en salas comerciales de España y Argentina, países que participan en la coproducción. En cuanto a Uruguay, actualmente estudian ofertas de distribuidores interesados en el estreno, aunque no se deciden aún. Falta tiempo todavía.
"Al principio pensamos filmar la película en Montevideo, pero nos resultaba más caro. Por otra parte los protagonistas son argentinos y viven en España. Y como hacía falta reunir el dinero…" comenta Herrero con una taza de café caliente en una mano y las azoteas de Montevideo a su espalda, al otro lado de la ventana de la cafetería. La novela de Burel transcurre en esta ciudad. La película en Buenos Aires. Besuievski coincide con su marido: ella quería filmarla en Uruguay pero tras armar y desarmar el presupuesto una y otra vez, daban con que la solución más ventajosa era realizarla en Buenos Aires. Aparte del argumento inapelable de la nacionalidad de los actores, su país de residencia (España) y el vínculo de esto con las dos fuentes de la producción, los costos diarios para este proyecto en particular se hacían más altos en Uruguay.
ELECCIONES. "Es una historia universal", sostiene Herrero. Burel asiente. No tiene la menor objeción al hecho de que la oficina donde trabaja el personaje de Leonardo Sbaraglia esté ahora ubicada en Puerto Madero, una de las zonas más ricas y "primermundistas" de Buenos Aires. Para él, la historia de base podría suceder en cualquier lado. Si bien "lo que escribo es muy montevideano, no aspiro a que sea un calco del lugar... no implica una sujeción inexorable al lugar", dice.
Para el director, un punto a favor que apareció luego de tomar la decisión de filmar en Buenos Aires, es que allí parece haber un escenario de empresas más apto para la historia de un individuo que busca ascender en una multinacional. "Quise hacer una película con una historia que podría ocurrir en cualquier lugar. Busqué una Buenos Aires moderna", comenta.
Además de la lujosa zona portuaria de la ciudad, filmaron en Palermo y evitaron conscientemente retratar el Buenos Aires de exportación, el de La Boca, el Obelisco y otras postales ya conocidas. Para la secuencia de La Puerta Roja, el boliche casi infernal que descubre el protagonista, encontraron un barrio precario instalado dentro de una fábrica. "Los exteriores del boliche los filmamos dentro de ese barrio".
Gerardo Herrero no es un novato en la adaptación de libros al cine. Para El corredor nocturno optó junto a Besuievski por contratar a un guionista. El elegido fue Nicolás Saad, un guionista y director de cine argentino que ya había escrito para ellos el libreto de la película española Atlas de geografía humana. "Gerardo tuvo la amabilidad de enviarme el guión. Pero yo le dije que era su película", dice Burel que pudo viajar a España para reunirse con Saad y con Herrero a mitad del proceso. También pudo hablar con los actores y enviarles, en estas semanas, textos donde ampliaba su información sobre los personajes. Tanto Solá como Sbaraglia prefieren conocer al máximo a sus personajes, saber su historia e incluso lo que les ocurre en momentos o aspectos que no se ven en la película. Además, la semana pasada viajó al rodaje en Buenos Aires.
Esta es de las contadas ocasiones en que una producción extranjera adapta una obra literaria uruguaya, aparte de La tregua de Mario Benedetti y algunas películas sobre textos de Onetti. Y parece tener el espíritu de Tintin, el personaje de historietas, por detrás. Besuievski se ríe, después de todo, las tres empresas españolas que comandan esta producción, llevan nombres de personajes de esa historieta: Tornasol, Haddock y Castafiore Films. Faltarían Hernández y Fernández, dice Burel. El comentario fue bastante acertado. Besuievski le cuenta que en cierto momento pensaron en ponerle a su empresa Dupont y Dupont, los nombres franceses de estos personajes, pero no pudieron. Otra vez, una casualidad necesaria entre ellos.
Una novela ideal para hacerla película aunque con final sabido
A quien haya leído la novela de Burel, el traslado del escenario a Buenos Aires podrá resultar un tanto extraño. Calles, cruces, cafés, barrios y restaurantes montevideanos aparecen mencionadas cada dos párrafos. Uno de los mejores pasajes transcurre en la Ciudad Vieja, donde el escritor imagina una suerte de cabaret infernal, oculto en una calle diagonal que se abre entre viejos edificios.
El texto, por otra parte, tiene bastante más que una ciudad de Montevideo reconocible. Escrita con agilidad por un evidente cinéfilo (hay muchas referencias y guiños), la novela se puede leer de un tirón por dos razones: su brevedad y su vocabulario llano. La historia engancha y es atractiva, está escrita con elegancia y tal vez llama un poco la atención algunos toques literarios en los diálogos, que hacen que la expresión de los personajes pierda un poco de naturalidad.
Si bien Burel corría con la contra de apelar a un esquema (fáustico, como él mismo ha dicho) que ya es conocido, y por lo tanto predecible hasta cierto punto, consigue un final, o más bien un epílogo, con impacto. Y en esas últimas páginas, por otra parte, baja astutamente los aspectos fantásticos de la trama a tierra, con las palabras del propio protagonista.
"La novela plantea una crisis moral, un tema ético y también la alienación de una persona. Lo que está relativizado en la adaptación es el punto de vista sobre lo que sucede. Es (una versión) muy ambigua e inquietante", comentaba Burel. Herrero enfatizaba que quiso "jugar con eso". Para él es la historia de un acosador y su acosado, "una reflexión sobre el poder y cómo manipulamos".
Su libro parece ideal para una versión cinematográfica a una escala realizable. La intriga y el sutil toque fantástico se prestan perfectamente para ser llevados a la pantalla sin necesidad de grandes despliegues. Así y todo, el autor no imaginaba que esto podría ocurrir. Anteriormente había tenido otras experiencias tratando de llevar al cine su obra, pero ninguna con éxito.
Algunos de sus libros ya habían sido convertidos en guión, uno de ellos incluso de la mano de Antonio "Taco" Larreta, pero ninguno logró cuajar como película. La más cercana adaptación fue la del cuento El elogio de la nieve, que fue trasladado al teatro hace pocos años con bastante éxito.
Ahora el autor verá por primera vez, qué tal resulta el pasaje de su trabajo a una película, los cambios de ambiente y cómo funcionan los personajes que imaginó en su mente, encarnados por actores de carne y hueso.
Nombres pesados a cargo
La productora uruguaya Mariela Besuievski, fiel defensora de la adaptación del libro de Burel, tiene una carrera más que interesante. En Uruguay estuvo detrás de "El dirigible", película que, en un tiempo en que casi no existía el cine nacional, llegó mucho más lejos de lo imaginado: el festival de Cannes. Sin embargo en Europa es donde ha pisado más fuerte, muchas veces en colaboración con Gerardo Herrero, detrás de sus empresas productoras. De esta manera fue productora asociada de "Los crímenes de Oxford", de Alex de la Iglesia. Con este director de culto realizarán "The yellow mark", también filmada en inglés y basada en un cómic. Herrero ha producido casi cien películas y dirigió unas quince, entre las que está "Territorio comanche", sobre Pérez Reverte.