GUILLERMO ZAPIOLA
Todo indica que se trata de un retorno de Woody Allen a su temario favorito: el amor, el sexo, la traición, el temor a la muerte. El sábado pasado, Woody presentó en Cannes "You will meet a tall dark stranger", su más reciente comedia.
El dato de que sea una comedia indica que el autor judeoneoyorkino está regresando también a sus fuentes genéricas, luego de sus periódicas incursiones en el drama del que films recientes como Match point y El sueño de Cassandra resultaron adecuados ejemplos.
Quienes vieron el film en Cannes lo describen como un trabajo ligero, que "teje y desteje las relaciones complicadas de un grupo de parejas en crisis" y que deja finalmente un sabor ácido. Cuarto film de Allen rodado en Londres (luego de Match point, Scoop y El sueño de Cassandra), You will meet a tall dark stranger, que despliega por cierto un elenco interesante (Antonio Banderas, Naomi Watts, Anthony Hopkins y Josh Brolin) fue presentada fuera de concurso, una exigencia que el cineasta ha reiterado en sus últimos años. La recepción del público parece haber sido calurosa, expresándose en un prolongado aplauso.
CUENTO. La idea central del film es editorializada desde la banda sonora por la voz del narrador, y es una cita del Macbeth de Shakespeare: "La vida es como un cuento contado por un loco, lleno de sonido y furia pero carente de significado". El director y libretista sostiene que de allí se deriva una conclusión inevitable: si se quiere ser feliz hay que vivir de ilusiones y mentiras, porque la realidad es mucho más difícil. Variando ligeramente un viejo clisé, Woody parece creer que el arte no es simplemente una mentira que nos permite descubrir la verdad. Lo que nos permite es soportarla.
Allen lo dijo explícitamente en la conferencia de prensa en la que presentó su film: "Esa es mi perspectiva de la vida, que la vida es siempre una experiencia oscura, dura, dolorosa, una pesadilla. La única manera que se puede sobrevivir es si uno miente, se miente. Si no, la vida se vuelve insoportable".
El encadenamiento de equívocos y tropiezos amatorios que constituyen la trama del film es una buena ilustración de su tesis. Hay un escritor frustrado (Brolin) que se enamora de una vecina a la que espía desde su ventana (Freida Pinto, de ¿Quién quiere ser millonario?), su suegra (Gemma Jones) que cree en videntes, el esposo de esta última (Anthony Hopkins) que la abandona y se casa con una chica escultural (Judy Punch), quien a su vez lo traiciona con el entrenador de un gimnasio. Ah, sí, nos olvidábamos de Naomi Watts, la esposa del escritor, a quien le gustaría tener un romance con el propietario de una galería de arte (Banderas), que a la vez termina enredado con una artista que le ha sido presentada por Watts.
Por encima de esa calesita de encuentros, desencuentros, amores y desengaños, corre en sentido ambiguo que aparece resumido igualmente en el título del film, que puede traducirse por Encontrarás a un extraño alto y oscuro y que evoca al mismo tiempo el encuentro con un apuesto desconocido pero también con la Muerte. El propio Allen ha admitido esa segunda lectura.
"Podría referirse al desconocido que siempre vamos a encontrar, todos", reconoce el cineasta. Interrogado acerca de lo que siente sobre su propia mortalidad, sin embargo, no pudo evitar emitir un "woodysmo": "Sigo estando intensamente en contra de la muerte". Igualmente, Allen protestó por tener que envejecer.
"Digan lo que digan, no hay nada bueno de hacerse más viejo. Uno se hace más sabio, más sereno. No hay ninguna ventaja", insistió Woody, quien también aconsejó a los periodistas que "trataran de evitarlo, si pueden".
Otra de las desventajas de ser más viejo, afirmó también el director (que tiene hoy 74 años), es que uno ya no puede encarnar sensatamente los papeles románticos de antaño.
"Lo hice durante años", recordó Allen con cierta nostalgia. "Y me gustaría seguir haciéndolo, ser yo el que se sienta a cenar con las bellas chicas, y les mira profundamente a los ojos. Pero me volví muy viejo para eso".
COMPETENCIA. Curiosamente, el tema del envejecimiento y el paso del tiempo sobre el cual Allen hablaba se hicieron presentes simultáneamente en Cannes en el nuevo film del británico Mike Leigh, Another year, que arrancó también algunos de los mayores aplausos del festival y al que ya se percibe como un posible ganador de la Palma de Oro (a diferencia de You will meet a tall dark stranger, el film de Leigh participa en la competencia).
Si Allen habla en su film de la vejez de una manera tangencial, y como parte de una reflexión sobre la fragilidad de los sentimientos, el film de Leigh cuenta "otro año más" en la vida de una pareja feliz y armoniosa (Jim Broadbent, Ruth Sheen) que constituye un modelo inalcanzable para una serie de más conflictuados amigos. Los personajes interactúan con esos amigos e influyen en sus vidas, mientras su hijo les presenta la que parece ser "la nuera perfecta". El habitualmente pesimista Leigh está pasando por una etapa de su vida en la que ha vuelto a creer en el esfuerzo de voluntad, y que una relación equilibrada es la herencia que debe transmitirse de padres a hijos.
Mentiras: Solamente se puede sobrevivir en el mundo mintiéndose, sostiene Woody.
Allen prepara ya su próximo film
Mientras lanza en Cannes su más reciente producción, Woody Allen está trabajando ya en la próxima, Midnight in Paris, que como ya lo anuncia el título se desarrollará fundamentalmente en la capital francesa. El alejamiento de su antes habitual Nueva York se está volviendo un dato reiterado en el cine de Allen, quien ya ha rodado en París (Todos dicen te quiero), saltó luego a una serie de producciones filmadas en Londres y hasta se permitió en el medio trabajar en España (Vicky Cristina Barcelona, claro).
El rodaje comenzará en París durante el próximo verano (del hemisferio norte), y el estreno se anuncia para el año 2011. La acción tiene que ver con un grupo de personajes que confluyen en la Ciudad Luz, en particular una de esas usuales parejas en crisis que son una de las marcas de fábrica de Woody. El film se anuncia como una comedia, y el elenco resulta por cierto llamativo: incluye entre otros a Owen Wilson, Marion Cotillard (la Edith Piaf de La vie en rose), Kathy Bates y Michael Sheen. Una de las presencias más llamativas puede ser empero la de Carla Bruni, la esposa del presidente francés Sarkozy, quien ya se sacó el gusto de ser cantante y ahora apuesta por el cine.