La Nación | Natalia Trzenko
Desde hace dos semanas volvió Chiquititas, el programa que se convirtió en fenómeno multimillonario. Pasaron más de diez años desde la primera temporada y seis desde que se vio el ciclo por última vez, y ahora vuelve con Jorgelina Aruzzi (La niñera y Amor mío ).
"Es un clásico", afirma Jorgelina, la nueva protagonista de una serie por la que ya pasaron Romina Yan, Gabriel Corrado, Facundo Arana, Darío Grandinetti y Grecia Colmenares, entre otros actores. Cada uno de ellos fue importante para el programa, pero todos pasaron y quedó Chiquititas, que se ha convertido en una marca.
Esta vez le tocó a Aruzzi, conocida por sus papeles en encabezar ese mundo de chicos abandonados, malos de caricatura y canciones de Cris Morena.
Antes de convertirse en Magalí Garcés, la mujer que en su adolescencia tuvo un bebé que en principio da por muerto, Aruzzi no parecía la elección más obvia para el papel. Desde que comenzó a trabajar en televisión, su estilo tuvo más que ver con el humor adulto que con los colores estridentes de esta serie.
"En general, en la televisión hacía lo que me pedían. Se trataba siempre de tener trabajos que me permitían bancar otras cosas. Hacía personajes y sketches. Empecé en Video Match haciendo cámaras ocultas. En aquella época armamos una obra con Eugenia Guerty (Fuga a la medianoche) que se llamaba Pasado carnal. Ahí nos vio Jorge Guinzburg que nos llamó para hacer Chabonas y después Peor es nada. Al tiempo, participé de El show de la tarde y me enganché para un casting de La niñera", detalla Aruzzi.
A partir de ese momento comenzó para la actriz lo que se puede llamar el período de "amiga de la protagonista". En la "sitcom" La niñera interpretó a Valeria, la amiga tonta de Flor Finkel, el personaje de Florencia Peña, y en Amor mío repitió la función, esa vez como Vera, la compinche de Romina Yan.
"Ese personaje era tan fuerte, que me resultó más fácil despegarme de él. Vera despertaba amores y odios, pero a mí me encantó jugar a esa histérica de diván", dice la actriz.
Aruzzi asegura que nunca vio Chiquititas, pero sabe que junto a la historia trágica que impulsa la acción (una madre adolescente que se entera de que su hijo no ha muerto sino que está internado en un orfanato) habrá un costado humorístico que tiene mucho que ver con ella.
dualidad. "Hay dos Chiquititas esta temporada. Está la parte de la novela, muy dramática, que es la de Magalí, la mujer a la que separaron de su hijo; y está la parte de humor, que es la de Lilí, que tiene que ver con el orfanato donde todo tiene un tono de clown y mucha magia", explica Aruzzi.
Cuando le propusieron encabezar el elenco, la actriz dice que sintió algunas "turbulencias". Al hecho de trabajar diariamente con la energía de 14 chicos de entre 7 y 14 años se le sumó la tarea de interpretar dos papeles. Así tuvo que dividir su tiempo entre Magalí y Lilí, dos roles en los extremos del espectro actoral.
"Estoy disfrutando de las dos partes, de hacer la payasada y el drama, que me encanta. Me encanta la lágrima, me encanta llorar", dice con una sonrisa. Y lo cierto es que Magalí le dará varias oportunidades para hacerlo.
"Ella vivía en el sur con el padre, que tenía una empresa, y cuando era adolescente quedó embarazada. El papá regaló el bebé y le dijo que nació muerto, pero en realidad lo abandonó en el orfanato. En un momento, ella descubre la mentira y junto a su mejor amiga se propone encontrarlo. Sus investigaciones la llevan hasta el hogar donde empieza a trabajar como Lilí, una especie de payasa, madre y hada madrina de esos chicos", cuenta Aruzzi vestida con las llamativas ropas de su personaje más divertido.
Ese mismo personaje es el que además de buscar a su hijo se enamorará del cocinero del hogar, Kili, interpretado por Gastón Ricaud.
En su encarnación como la seria empresaria Magalí Garcés también tiene tiempo para el amor. Mientras dirige la sucursal porteña de su empresa conoce a Mateo (Gonzalo Heredia), un banquero de origen español que intenta distraerla de su objetivo: recuperar al bebé perdido ocho años antes.
Historias
Esta temporada tendrá dos "Chiquititas", una dramática y la otra humorística, según Aruzzi
Una marca muy bien aprovechada
Si hay algún talento que se le debe reconocer a Cris Morena, es su olfato para la invención de productos televisivos. Desde Jugate Conmigo, el programa de juegos para adolescentes, que ella misma creó y condujo a comienzos de los ´90, sus invenciones tienen siempre una excelente vida comercial. Chiquititas es con toda seguridad la más exitosa de sus series.
La primera temporada se estrenó en 1995 e inmediatamente acaparó el rating en su horario. Tres años después, la versión teatral había realizado 1992 funciones. Hasta hoy la obra ha sido vista por 1 millón y medio de espectadores. La cosa no se acaba ahí, porque entre todo el merchandising que surgió del nombre Chiquititas (álbumes, ropa y golosinas), se grabaron discos con la música de la serie. Estos discos llevan vendidos hasta hoy la impresionante cifra de 1 millón de copias. La película (inevitable en medio de todo esto) tuvo unos 731.311 espectadores en 2001, cuando se estrenó.
Pero la vida de la marca continuó incluso fuera del Río de la Plata. La serie también fue comprada por canales de TV de 25 países, y además fue rehecha con actores locales en Brasil y México.