Al otro lado de los “titeres” del poder, las presas y sus depredadores, la inteligencia artificial y la inercia inducida por la tecnología, la realidad espera. Ese es el nuevo lema de The Strokes y el título del álbum que lanzaron el viernes, Reality Awaits.
En sus nueve canciones, la banda estadounidense se muestra, más que nunca, nostálgica y crítica con la tecnología y el poder. Lejos de mostrar una cara positiva a la actualidad, todo el album exhala una mezcla de preocupación y resignación.
Activo desde 1998, el grupo liderado por Julian Casablancas es uno de los paladines del rock indie norteamericano. Reality Awaits es su primer disco de estudio en seis años.
The New Abnormal —el anterior, lanzado en abril de 2020— aclimató el contexto pandémico, acercó a nuevos fanáticos de la generación Z y se ganó un Grammy a Mejor Álbum de Rock. También fue su primera colaboración con el productor Rick Rubin, quien ha trabajado con artistas como Beastie Boys, Red Hot Chili Peppers, Johnny Cash y Shakira y es uno de los grandes nombres de la música popular. Volvieron a trabajar con él en Reality Awaits, grabado mayormente en Costa Rica.
“Psycho Shit”, la primera canción, adelanta varios de los conceptos y recursos que encauzan el álbum. Por ejemplo, la presencia del autotune en la voz de Julián Casablancas oscila entre un exceso y una parte fundamental de su tesis sobre la frialdad tecnológica de estos tiempos. También es una reminiscencia de The Voidz, el proyecto alternativo que Casablanca formó en 2013. Incluso cita una canción de esa banda, “Drifto”.
El viaje continúa con “Dine N’Dash”, con un instrumental más acorde al sonido rock indie de Strokes. Aparecen las referencias al ser humano como un animal, el simbolismo con las aves y canta que no se va a rendir y que lucha por el futuro.
Pero el corazón del álbum está en “Lonely in the Future”, la tercera del disco. “Ya hice eso ayer, cuando era un niño”, canta y alude de manera burlona a The Weeknd, Harry Styles y John Legend. Le tira dardos a Anthony Fantano, el crítico de música youtuber, diciendo que es incapaz de reconocer el arte en cualquier formato. Ante todo, Casablancas se define como un adelantado y, en consecuencia, un incomprendido.
Es probable que Reality Awakens no tenga una recepción unánime. La madurez de The Strokes se traduce en hacer lo que tienen ganas y lograr un sonido experimental, que no sea agradable de inmediato al oído, pero que sume al mensaje que quieren transmitir.
“Falling out of Love”, uno de los sencillos lanzados para promocionar el álbum, es una letra más personal, pero que plantea otra de las ideas del disco: la soledad contemporánea, incluso estando en compañía. Volverá a aparecer en la siguiente canción, “Going to Babble On” (donde dice “Tengo planes, voy a estar online”) con uno de los sonidos más similares a los de sus inicios. También hace un grito a la indiferencia o disociación colectiva: “¿Nadie quiere saber qué está pasando?”.
“Going Shopping”, el primer adelanto de Reality Awaits que salió con un videoclip protagonizado por el actor Walton Goggins, sigue con el sonido de las raíces de Strokes. También profundiza y reúne las ideas del disco. Ahí habla de personas que, como tigres, van a perseguir con palabras en vez de garras; afirma que cuanto peor se pone la realidad, menos se quiere oír al respecto y que la solidaridad puede llegar a ser difícil cuando “hay cosas cool para perder”.
Menciona en general a títeres políticos, y a seguir “construyendo la grandeza de ruinas futuras”. Sobre todo, reitera la visión nostálgica de un “hombre viejo”, como él se apoda.
Seguirá autopercibiéndose así en “Liar´s Remorse”, además de señalar la evasión de sentimientos por miedo a sufrir, y que podemos tener todo lo que queramos, incluso escuchar a la inteligencia artificial decirte qué hacer.
No es sorprendente el grado de protesta de los Strokes en Reality Awaits. En abril de este año, se presentaron en el festival Lollapallooza y mientras tocaban “Oblivius”, al final del show, proyectaron un montaje audiovisual haciendo referencia a intervenciones estadounidenses en América Latina y bombardeos en Medio Oriente. Días más tarde, en una entrevista, Casablancas criticó a sectores sionistas de Estados Unidos y también generó controversia.
Reality Awaits cuestiona los poderes que provienen tanto de la esfera política como de la tecnológica. Retrata un clima de época a través del sarcasmo, las alegorías y un sonido que habita en territorios ominosos y se deja alumbrar por momentos.
“The Fruits of Conquest”, la antesala del final, es un ejemplo. El sonido corre en paralelo con una letra que repite “soy un parásito” y afirma que no va a obedecer. El final es cíclico, con un tono similar al del principio. “Tyrants of the Mellow Moon” retorna a la imagen del ave, esta vez negra y con ojos rojos, un canto que parece admitir la derrota ante el enemigo contra el que se lucha todo el disco.
Casablancas ha hablado de cómo no busca encontrar la comodidad creativa con el mero fin de las ganancias económicas. “Si alguien quiere seguir creando, necesita estar listo para el cambio”, afirmó en una entrevista con Rolling Stone Italia en 2025, en la que, justamente, también declaró sentirse más cómodo trabajando con The Voidz por ese motivo.
Pues bien, logró su cometido. Reality Awaits necesita más de una escucha para ser entendido porque se aleja de los lugares comunes de la banda y también del rock actual.