Pistas para recorrer una temporada que vuelve a incluir a Uruguay en el circuito mundial de la música culta

El 6 de mayo en el Teatro Solís comienza la temporada 2026 del Centro Cultural de Música y su consejero general, Alberto Reyes, traza un panorama de lo que viene y cómo se pensó el año

ANDRAS SCHIFF
Sir András Schiff
Foto: Nadja Sjöström

El miércoles 6 de mayo, con la actuación de los prestigiosos Solistas de Cámara de Praga dirigidos por Radek Baborák, quedará inaugurada la temporada 2026 del Centro Cultural de Música (CCM), uno de los destacados eventos de la grilla cultural montevideana.

Promete grandes nombres del circuito mundial de la música culta, en una tradición que el CCM inauguró en 1942. Allí, en una grilla llena de destaques, estará el pianista kazajo Alim Beisembayev con su elogiada interpretación de Schubert; el contratenor polaco Jakub Józef Orlinski, una de las estrellas de la lírica contemporánea; y será el regreso a Uruguay del pianista Sir András Schiff.

“El repertorio de la temporada está anclado en el período clásico de Mozart, Haydn, Beethoven y el clásico tardío de Schubert, con dos conciertos exclusivamente dedicados al barroco y algunas incursiones en el período romántico y de la primera mitad del siglo XX”, le contó a El País, Alberto Reyes, consejero general del CCM.

Los dos conciertos barrocos serán la presentación de Theodora, un oratorio dramático de Handel, a cargo del Monteverdi Choir y de los English Baroque Soloists, y Orlinski con la orquesta Il Pomo d’Oro.

El primer concierto de la temporada es el de los Solistas de Cámara de Praga, dirigido por el cornista Radek Baborák.

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Fundado en 1961, es el más antiguo ensamble de cuerdas de la República Checa. Integrado por 16 virtuosos solistas, miembros de las principales orquestas checas, bajo la dirección de Baborák combina entusiasmo, madurez interpretativa y profunda musicalidad, se anuncia.

“Una razón especial para asistir a los conciertos, si bien todos los programas están armados de manera brillante, es que siempre es posible encontrar una o dos obras especialmente atrayentes, ya sea por su calidad de obra maestra indiscutible (y este año hay muchas) o por algún detalle especial”, contó Reyes.

“En el primer concierto de la temporada, por ejemplo, hay dos obras que se destacan”, dijo Reyes. “Una es una curiosidad de un compositor nada conocido en Uruguay, Leone Sinigaglia. Amigo de Brahms, de familia judía sumamente educada y acomodada, conectado con la flor y nata de la intelectualidad de Turín y Viena, fue un celebradísimo alpinista cuyos libros sobre su ascensión a los Dolomitas aún se leen. Tuvo una muerte trágica cuando la policía nazi trató de detenerlo en Turín para enviarlo a trabajos forzados en Alemania y murió en el acto de un infarto”. Se escuchará su “Romanza para corno y cuerdas, Op. 3”.

“Desde el punto de vista musical, el punto alto del concierto de los Solistas de Cámara de Praga es la versión para orquesta de cuerdas del cuarteto “La muerte y la doncella” de Schubert”, comentó Reyes. “Es un arreglo de Gustav Mahler, quien agrega un contrabajo a las otras cuerdas de la orquesta, lo cual le da más gravedad y peso a un tejido musical ya mucho más denso que el original de cuatro instrumentos solamente. Eso le da un carácter mucho más dramático e intenso a la obra, sobre todo al segundo movimiento, basado en el Lied del mismo nombre”.

El resto del año, “tendrá un universo sonoro muy especial, un hilo temático muy novedoso para el público montevideano, en el que predominarán los conciertos de orquestas que tocan instrumentos de época”, contó Reyes. “La intención es acercarse a una versión más ‘auténtica’, aunque el concepto de autenticidad a dos y tres siglos de distancia es muy resbaladizo”.

—¿Y eso qué representa para los espectadores?

Reyes: El resultado del empleo de instrumentos históricos o de réplicas modernas -con cuerdas de tripa, arcos livianos, menor tensión; cuernos y trompetas naturales, sin válvulas; flautas de madera; oboes y fagots más antiguos; timbales clásicos con martillos distintos- es un sonido más austero, menos sedoso, con aristas más afiladas. La afinación es más baja que la de las orquestas actuales. Eso exige un estilo interpretativo diferente del que oímos en orquestas de instrumentos modernos. La intención es acercarse a una versión más ‘auténtica’, aunque el concepto de autenticidad a dos y tres siglos de distancia es muy resbaladizo.

El conjunto de instrumentos originales más importante de esta temporada, comentó Reyes, será la Orchestre des Champs Élysées. La dirigirá Philippe Herreweghe y será el segundo concierto de la temporada, el 30 de mayo en el Auditorio Nacional del Sodre. El programa es contunente: la “Sinfonía inconclusa” de Schubert y la “Séptima Sinfonía de Beethoven”.

La temporada sigue con el Trío Sitkovetsky, integrado por Alexander Sitkovetsky (violín), Isang Enders (cello) y Wu Qian (piano), que estarán en el Solís el 16 de junio. Traerán un “repertorio canónico” con obras de Haydn, Schumann y Beethoven.

En el Solís, el 5 de agosto, el kazajo Beisembayev, una estrella internacional, interpreta la Sonata en si menor de Franz Liszt. “Quienes menosprecian a Liszt por sus obras rimbombantes y por un virtuosismo a veces un poco vacío de contenido musical no han oído esta sonata ni, menos aún, la han analizado”, desafía Reyes.

Orliński e Il Pomo d’Oro presentarán -en el Solís, el 20 de agosto- un repertorio circunscrito enteramente al siglo XVII, con obras de Monteverdi, Frescobaldi, Cavalli, Caccini y otros maestros del barroco.

El siguiente concierto, el 17 de setiembre en el Solís, será un recital de Sir András Schiff, quien ya estuvo en el mismo escenario como parte de la temporada 2023 del CCM. Como es costumbre, Schiff no adelanta su programa.

“Es de esperar que las obras sean de Bach y los clásicos Haydn, Mozart, Beethoven y Schumann, pero… nunca se sabe”, apunta Reyes. “Schiff es uno de los genios del teclado que tiene ‘en dedos’ una cantidad impresionante del repertorio clásico y romántico y es capaz de tocarlo en cualquier momento”.

El 6 de octubre se presenta en el Solís la Camerata Salzburgo, con la española María Dueñas, la actual joven sensación del violín. Tocarán el Concierto en mi menor de Mendelssohn.

El último concierto de la temporada será el 4 de noviembre en el Solís, a cargo del Coro Monteverdi y los Solistas Barrocos Ingleses, que presentan Theodora de Handel. El Coro Monteverdi, fundado por John Eliot Gardiner en 1964, es uno de los coros de música barroca más celebrados del mundo.

Será el cierre de una temporada, una vez más brillante, que confirma el necesario e indispensable trabajo que realiza el Centro Cultural de Música.

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