Olivia Rodrigo se sincera sobre el amor, Taylor Swift y su nuevo álbum, "You Seem Pretty Sad For a Girl So In Love"

La cantante y compositora habla de desamor, crecimiento personal, influencias musicales y de cómo lidia con el escrutinio permanente de internet.

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Olivia Rodrigo.
Foto: The Walt Disney Company.

Jon Caramanica/Joe Coscarelli -The New York Times
Olivia Rodrigo es la primera gran revelación pop de esta década. Con éxitos como Drivers License y “Good 4 U”, Rodrigo (23 años) construyó una carrera basada en dos impulsos musicales complementarios: la balada pop poderosa y el pop-punk exasperado. En sus dos primeros álbumes, Sour y Guts, sus canciones tenían una furia que activó a una legión de jóvenes fanáticas.

Ahora, luego de lo que ella misma llama su primera “relación de adulta”, el tercer álbum You Seem Pretty Sad For a Girl So in Love analiza una historia de amor, desde una conexión condenada desde el comienzo hasta la ruptura, con detalles en tiempo real: la emoción cruda de una nueva relación (“Drop Dead”, que debutó en el número 1), el abandono de enamorarse intensamente (“stupid song”, “u + me = <3”), las molestias inexplicables (“Maggots for Brains”, “My Way”), las revelaciones dolorosas (“Begged”) y la aceptación del final (“Cigarette Smoke”).

A mitad del proceso de escritura del álbum, su historia personal dio un giro. Trabajando por tercera vez consecutiva con Dan Nigro, productor y colaborador en la composición, Rodrigo volvió atrás para retocar el álbum. “Después de escribir canciones de ruptura tuvimos el divertido desafío de volver atrás y modificar algunas de las canciones de amor del disco para hacerlas un poco más honestas, más tristes y más inquietantes”.

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El título del tercer disco de Olivia Rodrigo podría traducirse a "Parecés bastante triste para estar tan enamorada".
Foto: Difusión.

Para acompañar esa sensación, eligió una paleta new wave de los años 80 que tiene un rango más vibrante y complejo que el rock enérgico en el que se había apoyado hasta ahora.
En conversación con Jon Caramanica y Joe Coscarelli, de Popcast, Rodrigo habló de las muchas maneras en que su proceso creativo se cruza con el ruido extracurricular de la superestrella pop: desde manejar el drama de sus relaciones, las acusaciones de tomar prestados recursos compositivos de Taylor Swift, su antigua ídola, hasta ser blanco de críticas por la manera en que se viste, o su disposición a hablar sobre causas políticas y sociales de una manera en la que muchos de sus pares no lo hacen.

Estos son fragmentos editados de la conversación.
Caramanica: Este álbum me parece una mini narrativa estructurada cronológicamente. ¿Escribís estas cosas en tiempo real, a medida que las experiencias están ocurriendo?
Rodrigo: En su mayor parte es cronológico y sigue el orden en que sucedió en mi vida, y es la primera vez que ocurre. Escribo canciones para procesar mis sentimientos, así que cada día cuando me siento al piano o voy al estudio es como: ¿qué es lo que está ardiendo dentro de mí y necesito decir ahora?

Coscarelli: ¿Cuándo te diste cuenta de que había un final?
Rodrigo: Siempre tuve curiosidad por tratar de extraer estos sentimientos más depresivos de esas canciones de amor. Creo que inicialmente pensé que eso era lo que iba a ser el disco: simplemente canciones de amor, pero tratando de inyectarles algo de tristeza. Y luego, obviamente, la tristeza de una manera real y más completa terminó infiltrándose hacia el final.

Coscarelli: Hablás de la naturaleza desestabilizadora del amor y has mencionado “Sex and the City” en relación con el álbum. Hay una canción, “Maggots for Brains”, en la que pensé: "Esta es una canción muy de Miranda" (NdR: en referencia al personaje interpretado por Cynthia Nixon).

Rodrigo: Sí, viene de la escena en la que Miranda vuelve con Steve y dice: “Cada vez que pasa algo gracioso, quiero contártelo”, y es una de las líneas de la segunda estrofa. Es una de mis canciones favoritas del disco. Creo que cuando la hicimos, en términos sonoros, pensé: "Sí, esto se siente correcto". Amo la música rocñ, tengo una reverencia enorme por ella y es prácticamente todo lo que escucho. Pero al entrar en este proyecto, el rock en el sentido tradicional -acordes de potencia, distorsión- no me resultaba emocionante. Pero una canción como esa me parecía una alternativa sin ser algo como “I Love Rock ’n’ Roll” de Joan Jett.

Caramanica: Hay ciertos momentos de este álbum en que se escucha a The Cure, quizá un poco de Talking Heads, Devo. ¿Qué te transmite ese sonido y ese estilo?
Rodrigo: Toqué en Glastonbury con Robert Smith, lo cual fue una locura. Siempre fui fan de The Cure, pero después de conocerlo y poder pasar tiempo con él volví a escuchar todas esas bandas de new wave. En ese momento estaba viviendo en Inglaterra, así que obviamente recibí mucha inspiración de bandas inglesas.

Coscarelli: The Cure, que atraviesan ambas épocas, son un hilo conductor del álbum. Haces referencia a “Just Like Heaven” en “Drop Dead”, la primera canción. Incluso hay una canción llamada “The Cure”. ¿Qué significa esa canción dentro de la historia del álbum?
Rodrigo: Esa canción es central. Recuerdo haberla compuesto y sentir tanta emoción: “Está bien, ya sé qué es lo que estoy tratando de decir”. Creo que durante mucho tiempo, cuando era más joven, siempre estaba buscando algo. “Si tengo esto voy a ser más feliz; si tengo a este chico y me ama de la forma en que siempre pensé que me amaría, me voy a sentir mejor conmigo misma”. Y me di cuenta de que los problemas que tenés no los va a resolver otra persona. También creo que enamorarse hace que esos problemas sean aún más claros. Te conocés de una manera profunda e íntima al enamorarte de alguien. Estaba en una relación real e íntima por primera vez y pensaba: “Esto me está poniendo un espejo delante y estoy viendo cosas de mí misma que no me gustan”. Esa fue un aprendizaje duro.

Coscarelli: Has sido muy abierta respecto a tus influencias musicales y no todos los artistas son así; algunos son muy mezquinos a la hora de dar crédito. Pero eso se ha vuelto en tu contra. Algunos te acusaron de haber tomado prestado demasiado. ¿Cómo lograste superar eso?
Rodrigo: No sé. Es que yo soy una fan. Amo la música, y nadie puede quitarme eso. Suena muy cursi, pero es así.

Caramanica: Hace poco estuviste en un concierto de Paul McCartney en Los Ángeles. Hay mucha especulación pública sobre tu relación con Taylor Swift. En unas fotos de ese concierto, ustedes dos están saliendo al mismo tiempo y después hay gente en internet diciendo: “¿Se están mirando? ¿Están mirando hacia otro lado?”. ¿Cómo ves ese nivel de escrutinio?
Rodrigo: No pienso demasiado en eso. Creo que le dedicara mucho tiempo a cada detective de internet que acierta o se equivoca sobre mi vida o sobre cualquiera de mis relaciones, me volvería loca. No hay suficientes horas en el día.

Caramanica: ¿Hay una frialdad entre tú y Taylor Swift? ¿Cómo ves eso ahora que han pasado algunos años desde las rupturas iniciales?
Rodrigo: No lo sé. Creo que trato de no dejar que me afecte ni que me moleste. Simplemente intento seguir adelante. Fue hace mucho tiempo, no tiene sentido seguir dándole vueltas. Solo trato de hacer canciones que amo, de ser amable y buena con otras personas y de apoyar a los demás. Y al final del día, creo que eso es todo lo que podés hacer.

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Foto: Commons.

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