La solitaria vida de Julio Iglesias: 40 años refugiado en mansiones blindadas que no lo salvaron del escándalo

A sus 82 años, el cantante se refugia en sus complejos de Bahamas y Punta Cana tras ser denunciado por agresión y trata. El misterio de una vida solitaria, un matrimonio a distancia y el silencio familiar.

Julio Iglesias.
Julio Iglesias.
Foto: EFE.

Martín Bianchi/ El País de Madrid
"Hay un momento de la vida de los hombres en que tenemos que elegir, y yo elegí”, explicó Julio Iglesias en junio de 1985. “¿Elegir entre qué, Julio?”, le preguntó el periodista. “Entre el psiquiatra o las Bahamas”, respondió Iglesias. El cantante acababa de conquistar Estados Unidos con su primer álbum en inglés, 1100 Bel Air Place, pero estaba triste.

Había perdido la voz en un concierto en Fráncfort y había tenido que someterse a una cirugía. En vez de ir al psiquiatra, se refugió en la isla caribeña de Nueva Providencia, en una villa de estilo colonial llamada Capricornio, donde, según sus palabras, hacía “una vida casi de anacoreta”.

Cuatro décadas después, Iglesias, de 82 años, sigue escondiéndose en su particular Triángulo de las Bermudas, cuyos tres vértices son sus mansiones en Bahamas, República Dominicana y la bunkerizada isla de Indian Creek, en Miami.

Las últimas imágenes que hay son del verano de 2020 en su casa de Punta Cana. En ellas se lo veía con problemas de movilidad, bajando a su playa privada con la ayuda de tres mujeres en bikini.

Allí, en esa propiedad dominicana, un complejo de bungalós de aires coloniales con muros de maderas nobles y techos de paja, recibió la noticia de que dos extrabajadoras lo denunciaron por agresión sexual, acoso sexual y trata de seres humanos, entre otros delitos, después de que una investigación de elDiario.es y Univisión revelara el supuesto ambiente de control, acoso e intimidación que habría en las casas caribeñas del artista. Los hechos, según la denuncia, ocurrieron entre enero y octubre de 2021.

El viernes, 72 horas después de que salieran a la luz las denuncias, Iglesias compartió en sus redes un comunicado negándolo todo. Días más tarde, el caso fue archivado en la fiscalía española por falta de jurisdicción. De cualquier manera, le ordenó a su familia guardar silencio y de que no vayan a verlo. Quiere discreción, pero en los últimos días ha empezado a rasgarse el velo que ocultaba su vida privada.

El comunicado de Julio Iglesias.
El comunicado de Julio Iglesias.
Foto: Captura de Instagram @julioiglesias.

Según la prensa del corazón, su matrimonio con Miranda Rijnsburger, su segunda esposa y madre de cinco de sus hijos, es “virtual” y “a distancia” desde hace años. No obstante, Rijnsburger comentó el comunicado de su marido en Instagram con un: “A tu lado, siempre”.

“Julio nunca ha vivido en familia, nunca. Siempre ha vivido solo, con secretarios y secretarias”, asegura el periodista Jaime Peñafiel, amigo del cantante. Cuando su tres hijos con Isabel Preysler se mudaron a Miami para vivir con él, en 1984, no se instalaron en la mansión de Indian Creek, sino en la casa del exmánager del artista, Alfredo Fraile, en Bay Point. Ahora, según la prensa, ninguno de los cinco hijos que tuvo con Rijnsburger estaría viviendo con él.

La soledad es uno de sus leitmotivs. Según Hans Laguna, autor de Hey! Julio Iglesias y la conquista de América, ese régimen de aislamiento autoimpuesto no es nuevo ni casual. “Empezó cuando se fue a las Bahamas en el 85 y es intencional”, explica. “Siempre jugó a que es un hombre solitario. Construyó esa imagen y jugó con ella durante toda su carrera”.

Julio Iglesias.
Julio Iglesias.
Foto: AFP.

En 1978, cuando aterrizó en Miami y firmó un contrato discográfico multimillonario con CBS International, Iglesias contrató a Rogers & Cowan, la agencia de relaciones públicas más importante de Hollywood. La firma representaba a viejas glorias de Hollywood. “Julio llegó a Estados Unidos intentando absorber todas las connotaciones de esas estrellas de la edad dorada del cine”, señala Laguna. Eso incluía una imagen de lejanía y misterio, la apariencia de inalcanzable.

Al final, el personaje devoró a la persona. Ahora su vida se asemeja a la de Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses: una antigua deidad del entretenimiento que pasa sus días recluida en su mansión, fuera de la realidad, acompañada únicamente de criados sumisos.

En la vida de Iglesias en el Caribe, las amas de llaves tienen un papel importante. La denuncia de las extrabajadoras del cantante lo identifica como autor principal de los supuestos delitos, pero incluye como colaboradoras a dos encargadas de las mansiones. Son dos de las mujeres que habrían colaborado con la estrella musical para captar y seleccionar a las empleadas y eran fundamentales para que las del escalafón más bajo fueran sometidas a episodios de violencia sexual, vejaciones físicas y verbales y humillaciones en las mansiones de Punta Cana y Lyford Cay, episodios que incluían, por ejemplo, pruebas de enfermedades de transmisión sexual.

A Hans Laguna le han sorprendido las acusaciones, pero reconoce que desde hace muchos años hay indicios de que Iglesias podría tener “conductas problemáticas”. “A lo largo de su carrera, hubo testimonios de su exmánager, de exparejas y exempleados. Pero de los medios siempre hubo una especie de suavización de todo eso. Era parte de la gracia. Se lo miraba con cariño, admiración, simpatía, humor”, señala.

En 1986, Antonio del Valle, exempleado del artista, publicó Julio Iglesias: ¿truhán o señor? Secretos íntimos develados por su mayordomo, unas memorias en las que repasaba sus cuatro años de convivencia con el astro. Del Valle hablaba de un “entorno de machismo primitivo y descarada promiscuidad” en el que Iglesias se dirigía a las mujeres como si fueran “bestias cazadas y sometidas”. El mayordomo calificaba a su exjefe de “erotómano” y “depredador de mujeres” y describía sus casas como “sultanatos”.

En 2010, la actriz francopolinesia Vaitiare Hirshon, que inició una relación con el artista en los años ochenta cuando tenía 17 años y él casi 40, también publicó sus memorias. En Muñeca de trapo (Ediciones B, 2010), lo retrata como un hombre machista y celoso que ejercía un control casi enfermizo sobre ella.

Él no hizo comentarios públicos ni tomó acciones legales. No hizo falta: los medios no le dieron credibilidad a sus testimonios.

Tras su triunfo en Estados Unidos, la estrella se volvió cada vez más lejana y se fue distanciando poco a poco de muchos de esos colaboradores que lo llevaron al éxito, incluido Alfredo Fraile, su mánager y mano derecha. Con el paso de los años, empezó a pasar menos tiempo cantando en teatros y estadios y más en sus refugios, casas de aires coloniales inexpugnables y con fuerte vigilancia. No son mansiones, son complejos fortificados rodeados de playas privadas y frondosa vegetación. Son islas dentro de islas.

En 2011, el cantante anunció su retiro de la vida pública, no de los escenarios. Sus últimos discos de estudio son de 2015 y 2017. Desde entonces casi no sale de su Triángulo de las Bermudas. República Dominicana cuenta con un régimen tributario más favorable que el español, mientras que Bahamas fue considerado un paraíso fiscal por la Unión Europea hasta 2024.

La última vez que Julio Iglesias habló con los medios fue en abril de 2025. Lo hizo en ¡Hola!, su revista de confianza. Una vez más abordó uno de sus temas favoritos: el encierro elegido. “Yo he elegido esta vida. Convivo a las mil maravillas con la soledad”, declaró. El español más famoso del mundo siempre ha dicho que es feliz viviendo en el Caribe, lejos de todo y de todos.

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