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La historia de "Una ráfaga de amor", el hit al que Ráfaga no le apostó nada y que en 2023 renació con Lil Cake

A casi 25 años de su estreno, la banda argentina de cumbia regrabó "Una ráfaga de amor", ahora con uno de los cantantes del momento, Lil Cake. La historia del éxito, según Ariel Puchetta.

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Lil Cake y Ráfaga en el video de "Una ráfaga de amor".
Foto: Difusión

En la vida de Ariel Puchetta, las cosas han cambiado. El pelo largo, enrulado, siempre húmedo, le ha dado paso a un peinado corto, un prolijo degradé que termina en un jopo que le cruza la cabeza de lado a lado. La cumbia de bailantas que alguna vez representó, cambió varias veces de piel: fue villera, cheta, 420, más mestiza que nunca. Sus trajes dignos de Los Tres Mosqueteros se fueron despojando de texturas, brillos, colores. Los hits que dominan las listas ya no suenan a la estridencia de los arreglos de viento y al swing de la percusión. Si es cuestión de títulos, lo urbano desplazó a lo tropical. Él ya no vive con Mauricio Juárez, su amigo y compañero de banda. La pared blanca que tiene de fondo cuando charla con El País está apenas alterada por los colores de la pequeña guitarra de uno de sus hijos. Nada es como era antes y, sin embargo, en la radio todavía suena “Una ráfaga de amor”.

Veinticinco años después de su primer pico de estelaridad, Ráfaga, una de las bandas de referencia de la movida tropical rioplatense, está entregada a revivir sus mejores canciones. Al amparo del mismo sello (Sony) que llevó a Miranda! a construir su Hotel Miranda!, el disco que inyecta de sangre centennial los hits del dúo, así Ráfaga regraba y estrena un puñado de sus cumbias más memorables.

Acaba de lanzar un remix de “Mentirosa” junto a María Becerra, que aporta versos inéditos con estilo personal, y hay más colaboraciones en el horizonte. Esta era, antes, la inauguró “Una ráfaga de amor”: la canción a la que nunca le pusieron fichas y que resultó un himno popular.

“Nosotros veníamos de ‘La Luna y tú’; del disco Imparables (1998) que era nuestro tercer disco y ahí estaban ‘Mentirosa’, ‘Maldito corazón’, qué sé yo; ese disco fue el primero que nos abrió al mundo”, dice Puchetta en charla con El País. “Y ‘Ráfaga de amor’ estaba pronta para ese disco y la descartamos, y la dejamos para el siguiente. No era la elegida”.

Había nacido, “Una ráfaga de amor”, en casa de los Puchetta. El cantante vivía en Lomas de Zamora, con su familia y también con Mauricio Juárez, miembro fundador de Ráfaga, tecladista. Un día, Juárez le dijo al cantante que tenía una canción nueva, que estaba incompleta. Iba sobre un amor que se diluía con el tiempo, pero que nunca se terminaba.

Juárez tenía el teclado armado, Puchetta escuchó y sumó una segunda parte y “un poco de letra”. “Yo nunca digo que soy el compositor”, aclara a El País; “la canción estaba compuesta, ponerle un poco de letra no me convierte en compositor. Intérprete sí, ahí hablamos de otra cosa”.

Después, “Una ráfaga de amor” fue presentada a la banda, pulida con la impronta del colectivo, construida con dos vueltas de una trompeta que se apoya en el encanto de un típico bajo cumbiero, y guardada en un cajón. Esperó con paciencia hasta que se le hizo un lugar en Un fenómeno natural, el disco que debía estar a la altura del impacto que había significado Imparables y que tenía, como punta de lanza, el tema “Noche de estrellas”.

“Esa fue la canción que elegimos para hacer el video, la publicidad, todo; tiramos todas las fichas”, dice Puchetta. “Pero la gente pedía ‘Ráfaga de amor’. Tuvimos que reinventar todo”.

Dos décadas después, con presencia asegurada en la pista de cualquier fiesta del Río de la Plata y ese porte que adquieren los clásicos, “Una ráfaga de amor” ha vuelto a circular en versión que es moderadamente atrevida y que suma, como apuesta generacional, a Lil Cake, el chico de 19 años con rizos como aquellos que fueron seña distintiva de Ariel.

“En Ráfaga somos varios con gustos musicales diferentes y yo soy más de escuchar de todo: lo antiguo, lo nuevo, lo que está por salir. Conozco bien lo urbano”, dice Puchetta, uno de los que enseguida le dio el visto bueno al fichaje de Lil Cake, a quien el hit “Mercho” convirtió en fenómeno. “Nos juntamos, lo probamos, le quedaba lindo. Lo más difícil de hacer una canción que tiene muchos años y es muy conocida es no hacerla netamente igual, y tampoco distinta. Es muy difícil : no podés cambiarla, y si no la cambiás después te critican con que es lo mismo de siempre”.

Después, cuando habla de lo generacional y de lo que implica que chicos que tienen menos años que Ráfaga lleven estas canciones a públicos nuevos, Puchetta dice que es “muy fuerte” lo que están viviendo. “La idea principal es poder mezclarnos con todos y hacer cantar nuestras canciones a todos los que puedan. Creo que en la banda somos dos los que queremos hacer de todo, y el resto nos mantiene ahí, onda: ‘Tranquilos, tranquilos’, y está bueno. Tratamos de no irnos al extremo; sí de innovar un poco, pero yo no me veo cantando trap, ni cerca. ¡Me veo más cantando folclore! Uno es consciente de lo que puede hacer; lo que sí me gusta es modernizar. Antes no teníamos esa oportunidad, y si hacíamos cumbia, tenías que hacer un disco de cumbia de principio a fin. Y hoy podés hacer experimentos”.

Para su versión 2023, “Una ráfaga de amor” tiene una introducción más directa, con una vuelta menos de trompeta; una ligera superposición de voces, algunos sonidos prestados de lo urbano. “Pero la canción”, dice Puchetta con orgullo, “es la misma”.

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