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La antigua tradición uruguaya que sigue bien viva en estos tiempos modernos y hoy celebra su día

Esta noche, en Sala Zitarrosa se realiza la 26° edición del Encuentro Internacional de Payadores, y uno de sus referentes, Juan Carlos López, habla de la actualidad de este arte uruguayo.

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Payador
Juan Carlos López.
Foto: Archivo

En tiempos donde las tendencias culturales cambian en todo momento, existe un evento en Uruguay que se ha mantenido fiel a sus raíces durante más de dos décadas: el Encuentro Internacional de Payadores.

Esta nochecita, a las 19.00 en Sala Zitarrosa se realizará la edición 26 de esta fiesta que honra una tradición centenaria. Hoy estarán en el escenario, el duo Cantaclaro, el cantautor Carlos Benavides, y algunos invitados.

Juan Carlos López, uno de los payadores más experimentados de nuestro país y con más de medio siglo de carrera, ha estado presente desde la primera edición, en 1996. Los primeros dos años se celebró en el Teatro Solís, y desde la tercera edición, en la Sala Zitarrosa. Cambió de lugar pero no su foco: ser punto de encuentro para esos artistas de la región.

Luis Lacalle Pou junto al payador Juan Carlos López. Foto: Captura.
Juan Carlos López junto a Luis Lacalle Pou. Foto: Captura
Nuñez, Irene

Payadores chilenos, argentinos, venezolanos, cubanos y brasileños han cruzado fronteras en años anteriores, para participar en este evento, compartiendo su amor por la payada, una forma de poesía improvisada donde los versos se crean sobre la marcha y sin ensayo.

“Esto viene desde los fogones patricios tratando de mantenerse vivo, y vaya si ha cruzado agua bajo el puente para que llegue a hoy y acampe en pleno corazón de Montevideo, en la sala Zitarrosa con un éxito total”, comenta López.

La fecha elegida para este encuentro, 24 de agosto, conmemora el nacimiento de Bartolomé Hidalgo, autor de los recordados “Cielitos”. Este día ha sido oficialmente designado como el Día Nacional del Payador gracias a la Ley 16.764, otorgando un reconocimiento significativo a la importancia cultural de esta tradición.

En conversación con El País, López compartió su profundo compromiso con la preservación de este arte.

“Estamos luchando para que ese antiguo canto de nuestra tierra no desaparezca”, dice. “A pesar de los cambios en la escena musical y artística, el canto del payador sigue siendo una llama inextinguible que proviene de las raíces y la historia de nuestro pueblo”.

En 2010, la payada fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial tanto en Uruguay como en el Mercosur. Este reconocimiento oficial resalta la importancia duradera de la tradición y su papel en la identidad cultural de la región.

López, quien estuvo este año, junto a su guitarra y versos por varios festivales en España, habló del presente de este arte y las nuevas generaciones.

El payador Juan Carlos López le regaló una payada al presidente Luis Lacalle Pou. Foto: Marcelo Bonjour
El payador Juan Carlos López le regaló una payada al presidente Lacalle Pou. Foto: Archivo.

—¿Cuál es la actualidad de la payada en Uruguay?
—Tiene su difusión en determinados ámbitos. En la Rural del Prado en la semana de Turismo, en el Parque Roosevelt, algunas criollas del interior y festivales de jineteadas. También la Patria Gaucha de Tacuarembó que ha logrado nuclear importantes disciplinas de lo tradicional.

—¿Hay nombres nuevos en la payada uruguaya?
—La renovación mantiene viva a esta tradición. Los veteranos ya dimos lo que teníamos para dar, le queda a los jóvenes que vienen atrás nuestro tomar la bandera para que ellos se sientan responsables y capaces de seguir adelante. Hay jóvenes como Gerardo Escobar, Luis Cabrera de Rivera, Marzio Pintos de Tacuarembó, Leonardo Silva de Paysandú, Gabriel Luceno de Cerro Largo, Emanuel Calero de Rincón del Pino en San José. Hay un grupo grande de jóvenes haciendo las cosas con responsabilidad y seriedad.

—¿Alguna recomendación para los recién llegados?
—Hay que leer mucho, desde el Martín Fierro pasando por Homero, Shakespeare y Cervantes, todo. Hay que nutrirse de la cultura, el lenguaje, la poesía, la narrativa. También tener un poco de domionio de la guitarra y del canto para emitir una voz clara, limpia, fuerte. Hay disciplinas que uno va incorporando para mejorar la tarea que no tiene misterio.

—Por eso que dice, ¿hay una cercanía con los cantantes de rap o freestyle?
—Claro, ellos hacen otra propuesta, más actual, aunque antiguamente también se hicieron ese tipo de incursiones musicales y literarias, desde Homero pasando por los juglares y trovadores de la Edad media.

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