Para Kany García, las primeras veces tienen un sabor de boca diferente. Su camino en Uruguay está constituido por esos momentos. En 2023 se presentó en La Trastienda, donde agotó dos fechas. Al año siguiente, con su gira García, llegó al Teatro Solís, un lugar en el que deseaba presentarse. Hoy, realizará su concierto más convocante en el país: presentará su nuevo álbum Puerta abierta en el Antel Arena.
Con colaboraciones de Juan Luis Guerra, Nathy Peluso y Raywana, la artista repasa su infancia. Oriunda de Puerto Rico, reconoce que el campo, con "los pies en la grama y las manos con tierra", es su lugar seguro. "Lo bueno es que de eso hay en todos lados. Entonces encuentro casa y cable a tierra en muchos lugares", explica. Luego de Uruguay, seguirá por Paraguay y Argentina en el marco de su gira.
Con un estilo musical marcado por la presencia de la guitarra acústica, en más de una ocasión fue cuestionada por no hacer regueatón. "Hay un montón de modas que le quedan algunos y a otros no", sostiene. Además, afirma que si se hubiese dejado llevar por las presiones, nada de lo que vivió hubiera ocurrido.
La gira Puerta abierta se caracteriza por un gran peso de las visuales que acompañan las temáticas de las canciones. García reconoce que haber comenzado con una idea clara hizo que ciertas cosas no se puedan cambiar sobre la marcha. Las entradas para el espectáculo de hoy están disponibles en Tickantel desde 1800 a 4100 pesos.
Sobre el álbum, la gira y los próximos objetivos que tiene en Uruguay, García conversó con El País.
—Has hablado del vínculo especial que mantenés ¿cómo se siente llegar al Antel Arena?
—Amo que me pasen cosas sin brincar capítulos. Yo soy muy de ver las series del capítulo uno al siete sin brincarme nada. Eso me ha pasado siempre con Uruguay, porque empezamos en un espacio chiquitito, después lo hicimos doble, después hicimos el teatro y ahora el Antel Arena. Se dio el crecimiento de la manera en que uno desea. Las primeras veces tienen un sabor de boca muy diferente.
—Puerta abierta abarca tu infancia. En este momento, donde estás vivendo cambios a nivel profesional, pero también personal porque te mudaste de Estados Unidos a España, ¿la infancia es un lugar seguro al que acudís?
—Siempre. Quizás porque mi familia siempre fue campesina, pero en el campo me siento a gusto, con los pies en la grama y las manos con tierra. Siempre ha sido mi lugar. Lo bueno es que de eso hay en todos lados. Entonces encuentro casa y cable a tierra en muchos lugares dentro de esta gira.
—Juan Luis Guerra colaboró en el disco con "Amor bonito". ¿Cómo surgió su participación?
—Yo siempre fui súper fan. Recuerdo una despedida de año, cuando era pequeña, que nos escuchamos su álbum por lo menos siete veces. Siendo un disco donde yo evoco a mi infancia, me parecía que no solamente era una infancia que se presentaba en cuanto a las canciones o a los visuales que también quería hacer para la gira, sino también esas canciones o esa gente que te acompañó y que hizo que por primera vez desearas agarrar un instrumento. era el momento idóneo para hacer algo con Juan Luis. Le escribí y fue súper lindo. Yo soy muy atrevida, cuando quiero algo, no soy muy de pensármelo mucho, soy muy de impulso. Le escribí sin pensar en la grandeza, la trayectoria, o que es mi ídolo y fue súper lindo recibir una respuesta de él. Le mandé así “Amor bonito” y fue súper especial que luego pudiera sentarme con algunos de sus músicos de 4.40 a que produjeran la canción y trabajaran conmigo.
—¿Cómo se traslada el concepto de Puerta abierta a las presentaciones en vivo?
—Las visuales ayudan mucho, hasta con el orden de las canciones. Todo se cuidó, nada es improvisado. He tenido otras giras donde puedo estar hoy en Uruguay y mañana estar en Colombia y querer cambiar totalmente el orden de las canciones. Ahora no. Creo que el haber cuidado desde hace dos años esta gira y conceptualizar el proyecto ayuda mucho a que la gente que está en el show pueda recibir y hacer suyo todo lo que se quiere contar.
—¿Qué encontrás en la música que te permite hablar con franqueza?
—Hay un montón de cosas que yo atesoro mucho. Por ejemplo, regresar a lo que tiene que ver con instrumentos. Siempre busco la manera de que el instrumento tenga una relación importante con la manera de componer, decir las cosas e interpretarlas.
—Siempre te preguntan por qué no hiciste reggeatón y elegiste tu propio camino. No pensaste en la conveniencia, sino en lo que querías hacer.
—Cuando me pruebo unos pantalones que están de moda, me veo en el espejo y digo: “Soy muy enana para esto”. Hay un montón de modas que le quedan algunos y a otros no. Cuando me hablan del reggaetón, digo que soy pésima haciéndolo y creo que es por eso me encanta estar acá, poner una canción y disfrutarla, escuchar a Arcángel o a Bad Bunny y decir: “Qué bueno que puedan hacer esto, porque yo no”. Me encanta saber que todos tenemos que asumir los roles a los que vino su alma y los que sentimos que hay que defender. No hubiera durado o no me hubieran pasado las cosas que me pasaron, si me hubiera dejado llevar por la ola de presiones que existen alrededor.
—¿Qué es lo próximo que querés lograr en Uruguay?
—Tendría que pensarlo bien. Aunque te soy honesta: yo adoré el Teatro Solís, me encantaría hacer varias noches de teatro. Sería un número bonito ir a hacer un fin de semana completo en el Solís. A mí me encanta esa cercanía. En Montevideo me encanta salir a trotar por las mañanas porque me parece linda la vista, y descubrí el Solís una mañana cuando corría. Recuerdo haberle tomado una foto que le mandé a mi mánager. Le dije: "Aquí quiero venir la próxima vez". ÉL se olvidó ,pero para mí era especial. Pasaron dos años y me mandó la lista de lugares. Vi que en Montevideo era el Teatro Solís. Le dije: “Este es el de la foto que te mandé”.