Steve Knopper, The New York Times
Cuando la madre de Billie Eilish le dijo que el director de Titanic y Avatar, James Cameron, quería dirigir una película concierto en 3D protagonizada por la estrella pop, su primera reacción fue de incredulidad: “¿De qué demonios estás hablando?”, recordó haber dicho. “¿Él mismo te mandó un mail? ¿O sea, James Cameron en Gmail?”.
Después consideró la propuesta del cineasta. “También fue como: ‘Wow, qué idea increíble’”, dijo Eilish, de 24 años, en una entrevista junto al ganador del Oscar. “Algo que nadie había pensado antes: ni mi equipo, ni nadie de quien yo hubiera oído hablar”.
Cameron, de 71 años, tuvo la idea mientras “se hacía la rata” para evitar terminar Avatar: Fuego y Ceniza; había estado siguiendo los conciertos de Eilish en apoyo a su disco de 2024, Hit Me Hard and Soft, y admirando la conexión emocional de la intérprete con sus fans.
“Ni siquiera le dije al estudio que me había ido. Simplemente me escapé”, contó. “Fui e hice otra película antes de que alguien se percatara”.
Ambos acordaron colaborar en Billie Eilish - Hit Me Hard and Soft: The Tour (Live in 3D), que va hoy y el viernes en Movie Montevideo. La película captura los shows de Eilish de julio de 2025 en Manchester, Inglaterra, complementando imágenes de la cantante desplazándose velozmente por el escenario con entrevistas a la estrella y a sus fans.
Para hacer Hit Me Hard and Soft, Cameron instaló 17 cámaras móviles en distintas posiciones a lo largo del escenario que Eilish diseñó junto a su equipo, ubicándola en el centro de la arena. Al principio, ella se mostraba reacia a distraer a su público con un cineasta siguiéndola con una cámara 3D de mano, pero finalmente ambos acordaron que uno de sus camarógrafos habituales se encargara de ese trabajo.
Filmaban cuatro conciertos —Eilish bromeó sobre usar repetidamente el mismo atuendo: una camiseta de básquet personalizada, shorts hasta la rodilla, zapatillas altas, guantes de carrera y una gorra de béisbol— y la película retrata tanto la energía galopante de la cantante a lo largo de 29 canciones como la intensidad de sus ojos celestes.
La gira Hit Me Hard and Soft: The Tour de Eilish fue un espectáculo grandioso, con complejas secuencias de iluminación y un enorme cubo cubierto de luces LED. La película captura esa puesta en escena elaborada junto a momentos íntimos, como cuando Eilish le pide a sus fans que guarden silencio mientras superpone su propia voz en la balada “When the Party’s Over”.
Un desafío inicial fue lograr que dos “perfeccionistas muy obstinados y llenos de opiniones”, como Eilish se definió a sí misma y Cameron, cedieran el control y colaboraran. La dupla encontró rápidamente la manera de escucharse.
“Ambos permitimos que otra persona compartiera el asiento del conductor”, dijo Eilish. “Empezamos a ver el punto de vista del otro, y eso fue realmente revelador”.
Al principio, Cameron le mostró a Eilish un montaje de la canción de apertura, la balada “Chihiro” de 2024, en la que había trabajado durante siete horas. Dirigiéndose a Eilish, Cameron dijo: “Tú estabas como: ‘Esto nunca va a funcionar’. Tenemos 29 canciones. Literalmente, las cuentas no cerraban. Y yo dije: ‘Está bien. Lo importante es que yo empiece a verlo a través de tus ojos’”.
La película contiene detalles del detrás de escena y del proceso de realización. Cameron realizó entrevistas con Eilish y sus fans, y mientras se sumergía en la perspectiva de la cantante, llegó a comprender los temas centrales de la película.
Uno de ellos es Eilish como estrella pop singular, apoyándose en su talento para escribir canciones e interpretar en lugar de “mostrar más mi cuerpo”, como dice en el film. Otro es la valoración que los fans hacen de ese enfoque. Uno de los entrevistados le cuenta a Cameron que estaba “pasando un momento difícil” y que Eilish “me hizo sentir que tenía un lugar seguro”. Durante una de sus entrevistas con Cameron, Eilish muestra sus manos, marcadas por los rasguños de los fans que intentan tocarla.
Para prepararse para la película, Cameron asistió a dos shows de Eilish en Melbourne, Australia, observando cómo la cantante -sobre el escenario junto a dos coristas, una pequeña banda y un invitado especial, su hermano y socio musical, Finneas- parecía hablarle a cada persona del público. “Es un recinto enorme y todos sienten una conexión muy cercana contigo”, dijo. “¿Cómo capturamos esa sensación?”.
El objetivo de Cameron era simple: “íbamos a ser cámaras de vigilancia”, explicó. Su película con Eilish “no es la historia de toda la gira. Es la historia del día del show”.
“Filmar el show”, interrumpió Eilish. “Filmar el show”, coincidió Cameron. “Después empezamos a ponernos creativos alrededor de la relación con los fans. Tú trabajas muchísimo para crear una conexión íntima con todos en esa sala. Una vez que empezamos a darnos cuenta de que de eso se trataba, surgió algo con un poco más de profundidad emocional y psicológica”.
La película resume esta misión reformulada con una entrevista en sus momentos finales. Cameron le pregunta a un asistente: “Entonces, ¿qué te pareció el show?”. El fan responde llorando desconsoladamente.