Baz Luhrmann es un gran artífice a la hora de contar historias de amor en el cine. En 1996, su Romeo y Julieta kitsch —con Leonardo Di Caprio más bello que nunca— acercó la tragedia de Shakespeare a nuevas generaciones.
En 2001 mezcló la opera La Traviata, de Guiseppe Verdi, con el cabaré más famoso de París para crear Moulin Rouge! La película sigue el romance de Christian (Ewan McGregor), un escritor bohemio en busca de inspiración, y Satine (Nicole Kidman), la bailarina estrella del lugar que se convierte en su musa.
La película es todo lo maximalista y barroco que se puede esperar de Luhrmann. Es por eso que, a 25 años de su estreno, es una de las joyas preciosas de su filmografía.
Estrenada el 24 de agosto de 2001 en Uruguay, la prensa cultural ofreció varios titulares. En la sección de Espectáculos de El País, se citó a una Kidman recién separada de Tom Cruise que decía que podía volver a usar zapatos de taco.
En Sábado Show, una nota mencionó el extenuante trabajo que requirió el rol protagónico de la bella Satine: fue a clases de baile todos los días por seis meses, se quebró dos costillas y se lastimó la rodilla en el set de grabación.
A su vez, Luhrmann recibió aplausos por hacer una producción millonaria que revivió el género musical en el cine, pero no faltaron las críticas.
La banda sonora juega un papel relevante: la historia transcurre en el 1900, pero es contada a través de canciones de artistas como David Bowie, Elton John (”Your Song” cantada por McGregor) y The Police (“El tango de Roxanne”). Eso hizo que la banda sonora fuera un éxito por sí misma.
Especialmente “Lady Marmalade”, un cover de una canción de 1974, cuyo alcance excedió los límites de la película.
Interpretada por Christina Aguilera, Mya, Lil’ Kim y Pink, la presentación en vivo en los Premios MTV de 2001 se robó la noche y el videoclip ganó el galardón a Mejor Video de una Película. Hoy tiene 586 millones de reproducciones en Spotify y el videoclip 634 millones de visualizaciones en Youtube.
Nada de esto fue al azar. Luhrman sabía que necesitaba una canción que hiciera que la película fuera un éxito. La primera persona a la que contactó fue Ron Fair, que venía de estar detrás de la producción de las bandas sonoras de Mujer Bonita y La dura realidad.
Fair convocó a Missy Elliot, una referente femenina del R&B y hiphop del momento, para que produzca la canción.
Todas las artistas que participaron estaban en los primeros lugares de las listas éxitos. Aguilera estaba en el pico de fama con hits tanto en español como en inglés y competía cabeza a cabeza con Britney Spears.
Lil’ Kim había logrado destacar en el hiphop en una época donde aún no era tan fácil para las mujeres. Pink era una figura pop rebelde que coqueteaba con el rock. Ninguna de ellas actuó en la película, aun así, lograron hacer que la canción se convierta en una referencia directa.
Hoy, cuando está más que comprobado que las “collab” (anglicismo para las colaboraciones entre artistas) son sinónimo de alta visibilidad, no parece extraño que artistas así de destacadas se unieran para hacer una canción. En esa época no era tan común, lo que generó cierta sorpresa y quizá explicó su éxito.
El videoclip también compartió la cuota de triunfo. Coherente a la estética de cabaré, muestra a las estrellas en camarinos, vestidas con corsets y haciendo una coreografía en conjunto.
Desde 2019, además, el musical Moulin Rouge está en la cartelera de Broadway. Este año, en los premios Tony (que reconocen al teatro neoyorquino), Pink fue la anfitriona e inauguró la gala con una versión con una letra distinta, en la que mencionaba a varios de los presentes. Se sumó a ella la rapera Megan Thee Stallion, que hizo su debut en Broadway esta temporada en el musical inspirado en la película de Luhrmann.
Extendiendo su éxito a un fenómeno social, el hit de 2001 es parte del repertorio de las marchas de la diversidad en todo el mundo y de los espectáculos de drag queens.Se convirtió en un himno.
Reversiones exitosas
“Lady Marmalade” es un caso de cómo una reversión de una canción puede ser más exitosa y tener mayor impacto que la original.
Lanzada en 1974 por el grupo Labelle, aquella “Lady Marmalade” también llegó al número uno de ventas en Estados Unidos. Seguramente ayudó la frase “Voulez-vous coucher avec moi, ce soir ?” (Quieres acostarte conmigo esta noche), un atrevimiento para la época.
La historia de la letra trata sobre el encuentro sexual de una prostituta, que da nombre a la canción con un hombre.
En una entrevista a la revista Jet en 1991, la vocalista Patti LaBelle dijo no saber de qué cantaba, ya que no sabía hablar francés.
Fue esta canción la que hizo que Labelle se convirtiera en uno de los grupos femeninos más populares de la década del 70. En 2021, la biblioteca del congreso de Estados Unidos la eligió para preservarla en el Registro Nacional de Grabaciones por su relevancia cultural e histórica.
“Lady Marmalade” reapareció en 1987 con la cantante italiana Sabrina, una sex symbol en toda Europa que años más tarde tendría éxito internacional con “Boys”. Si la versión de 1974 tiene un sonido más propio del género disco y el bajo ocupa un lugar mayor, la de Sabrina tiene una producción más cargada, propio de la música de los años 80, con baterías sintéticas y más vientos.
Los 90 también contaron con su propia “Lady Marmalade”, por el grupo británico femenino All Saints. Más inclinada a ritmos urbanos como el hip hop e incluso un rap en el que hay versos cambiados, por ejemplo, el de “Creole Lady Marmalade” por “Where you think you´re sleepin´ tonight...?
A lo largo del tiempo, el sonido y estilo de producción cambió, pero el espíritu de la canción se mantuvo. Este es que “Lady Marmalade” logró convertirse en un festejo a la sensualidad femenina a lo largo de las sucesivas décadas en las que estuvo presente. Aún no hay versión contemporánea de la canción, ni remake de Moulin Rouge! En tiempos culturales marcados por la nostalgia, parece ser cuestión de tiempo.
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