RESEÑA

Crítica: En "Dharma", Sebastián Yatra ofrece un antídoto para los corazones rotos  

El viernes, el músico lanzó su tercer disco, que presenta como una bitácora sobre todas las fases de una relación amorosa y que destaca por su interés por abordar varios géneros musicales

Sebastián Yatra. Foto: EFE.
Sebastián Yatra. Foto: EFE.

Es un regla implícita de la industria musical. El tercer álbum de todo artista debería ser un punto de inflexión en su obra. Si no hay una variación estética o, al menos, una evolución en el plano letrítstico o musical, se vuelve casi imposible no caer en el encasillamiento.

Para ser más claro, la fórmula es la siguiente: el debut captura la búsqueda de un sello, de una voz propia que da sus primeros pasos con el amparo del camino recorrido por sus influencias. El segundo, si todo sale bien, debería reflejar un desarrollo gracias a la experiencia adquirida entre proyectos. Con el tercero, ahora sí, llega el salto definitivo: la búsqueda por la consolidación. Atrás quedan las ruedas de apoyo de la bicicleta y es el momento de demostrar que el artista pudo encontrar su voz.

Claro que hay excepciones, pero si uno se toma el tiempo necesario parar repasar la discografía de sus artistas favoritos seguramente encontrará varios ejemplos.

El más reciente es el del colombiano Sebastián Yatra, que el viernes lanzó Dharma, el esperado sucesor de Fantasía, de 2019. Y, como demuestran sus 17 de canciones, el músico de 27 años apostó todo para que este sea un hito en su carrera. “Este es mi tercer álbum, por lejos el más significativo como ser humano, compositor, cantante e intérprete”, asegura en un video publicado en Spotify.

Y la jugada le salió bastante bien. Ya lo había demostrado con adelantos como el adictivo vintage pop guitarrero de “Tacones rojos” y la cumbia orgánica de “Amor pasajero”: apenas quedan vestigios de aquel joven que en 2016 se ganó al público adolescente con el hit continental “Traicionera”.

Con Dharma —un término que, según describe, representa el “presente, el apreciar la vida con lo que viene”—, Yatra se propuso despojarse de toda etiqueta y encasillamiento. Durante casi una hora se pasea por el punk-pop (“Las dudas”), el reggaetón (“Chica ideal” y “Pareja del año”), las baladas (“Adiós” y “Quererte bonito”) y hasta una inteligente fusión entre vallenato y rumba flamenca (“Dharma”). Es un viaje musical repleto de sorpresas.

“Este álbum va por todos los lados. Mi idea fue poder contar y transmitir todas las emociones que sentimos los seres humanos relacionados al amor y la atracción”, le comentó a EFE tras su salida.

Y este es un disco sobre la reconstrucción de un corazón roto. A través de un lenguaje simple y directo, el colombiano aborda de manera lineal todas las fases de una relación y su final —el despecho, la melancolía y la superación— con canciones enriquecedoras. Y, aunque no lo mencione directamente, uno puede suponer que varias de las letras se inspiran en el final de su relación con Tini, la artista argentina con quien mantuvo un intenso noviazgo durante poco más de un año.

La más representativa es “Melancólicos anónimos”, que recrea una conversación por FaceTime con una psicóloga que le ofrece contención emocional en los momentos más difíciles del proceso de duelo.

Quererte bonito”, un dueto con Elena Rose —compositora de éxitos de Selena Gomez, Becky G y Tini—, es una balada acústica que, ubicada en la primera parte del álbum, representa la fase más idealizada de un romance. Esa canción, junto a la desgarradora balada de piano “Adiós” —la dolorosa aceptación de que una relación ya marchitó—, demuestra que el mayor progreso de Yatra en estos años está en el terreno de la interpretación.

Ya lo había demostrado con sus participaciones en los discos de duetos de Raphael y Andrés Calamaro, y en su valioso aporte en la banda sonora de la película Encanto: el músico que hizo de la mezcla entre la voz de pecho y el falsete su sello distintivo encontró el valor expresivo de los matices y los silencios.

Pero el colombiano no está solo en este camino. El disco está repleto de colaboraciones con artistas tan distintos como Jorge Celedón, Rosario, Mariah Angelique, L-Gante, Lenny Tavares, Aitana, Myke Towers y Justin Quiles, que le brindan aún más colores al relato de Dharma.

Si bien la mayor parte del disco propone una bitácora de una superación, el relato se ve empañado por la inclusión de canciones como “TBT”, Chica ideal”, “Runaway” y “Pareja del año”, que ya habían sido publicadas como sencillos y que no tienen demasiada relación con la propuesta.

Más allá de eso, Yatra propone un disco sólido que demuestra que logró escaparle a la etiqueta del clásico artista de pop romántico. Y lo hace de la mano de interesantes canciones que enriquecen su obra.

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