OBITUARIO

Charlie Watts: adiós al músico elegante que fue el motor de los Rolling Stones

El baterista falleció este martes a los 80 años. Amante del jazz, fue una estrella de rock atípica que ocupó un lugar central en los Stones

Charlie Watts. Foto: AFP
Charlie Watts. Foto: AFP

Charlie Watts tenía un par de looks típicos: el formal, de impecable traje y corbata; y el casual de remera básica, que ocasionalmente alteraba por una camisa. En esa imagen y en su cabello al natural y peinado para atrás estaban, resumidas, las características que lo definieron a él todo: la elegancia, la sobriedad y la discreción.

Así fue la personalidad pública y musical del baterista de los Rolling Stones, que falleció este martes a los 80 años en un hospital londinense. Se había bajado de la gira No Filter tras haber sido intervenido quirúrgicamente, y aunque el comunicado emitido en su momento procuraba mantener un tono optimista, algunos leyeron, en esa ausencia, una gravedad mayor que la que se transmitía.

Desde que se unió a la banda, en 1963, Watts nunca se perdió una gira y eso que luego de cada tour decía que había sido el último y que pensaba retirarse. Dos semanas después de ese tipo de anuncios, su esposa Shirley Ann Shepherd le preguntaba cuándo volvería a trabajar. Y siempre volvía.

"Charlie fue un querido esposo, padre y abuelo y también, como miembro de los Rolling Stones, uno de los grandes bateristas de su generación", decía el comunicado emitido este martes por su vocero, en el que se confirmaba la noticia. Los Stones lo replicaron en sus redes sociales, y esa fue la única reacción pública que se conoció en las primeras horas.

Nacido en Londres el 2 de junio de 1941, Watts trabajó como diseñador gráfico hasta que se convirtió en un baterista de lo más solicitado. Tocaba en otros tres proyectos cuando Mick Jagger, Keith Richards, Brian Jones e Ian Stewart lo invitaron a ocupar la vacante que había dejado Tony Chapman. Fue, para él, una oferta de trabajo más, a la que al final le dedicaría toda la vida.

Charlie Watts con los Rolling Stones en 1965. Foto: AFP
Charlie Watts con los Rolling Stones en 1965. Foto: AFP

Con los Rolling Stones se convertiría en referencia de generación tras generación, y en un modelo de baterista en sí mismo. Mucho más ocupado en la perfección y la precisión del ritmo que en el show en sí, Charlie derrochó swing dentro de un estilo moderado que prescindió de grandes demostraciones o pretenciosos solos diseñados para el show en vivo.

Como en esos ejercicios de confianza en los que una persona debe dejarse ir hacia atrás, con la certeza de que quien está atrás la va a salvar del golpe contra el suelo, el músico se convirtió en un respaldo infalible. No importaba qué quisieran hacer Jagger, Richards y Wood en escena, cuánto se quisieran mover o cómo quisieran jugar, ahí iba a estar Watts para mantener el equilibrio y salvarlos de una caída. Y le bastarían un set sencillo y su típica batería Gretsch para lograrlo.

"Charlie Watts era el baterista definitivo", dijo Elton John tras conocer la noticia de su fallecimiento. "Charlie era una roca, y un baterista fantástico", dijo luego Paul McCartney. "Firme como una roca".

Elegante, sobrio y discreto, desde que los Stones alcanzaron ese status de leyenda viva del rock and roll, Watts siempre fue el bicho raro de la pandilla. Lejos del perfil de extravagancia y exceso que cultivaron sus compañeros Jagger, Richards y Ron Wood, el baterista se casó con Shirley y estuvo con ella hasta ahora. Tuvieron una hija, Seraphina, y eran abuelos de una nieta, Charlotte.

De la vida prototípica de los rockstars le tocó el fantasma de las adicciones, que lo atormentó por un buen tiempo, sobre todo en la década de 1980. La heroína y el alcohol le jugaron una mala pasada, que luego definiría como una crisis de mitad de la vida. Por esa época también dejó de fumar cigarrillos, pero en 2004 tuvo que enfrentar un cáncer de garganta que superó con radioterapia.

La historia de Watts siempre fue una dicotomía, una contradicción. Amó en profundidad a Charlie Parker, el jazz y el blues, pero se convirtió en ídolo de masas de la mano del rock and roll. Odiaba salir de su casa y rechazaba las giras, pero su vida fue un tour constante y eso incluyó, en 2016, una memorable parada en el Estadio Centenario de Montevideo; fue la única vez que los Stones tocaron en Uruguay.

The Rolling Stones en el Estadio Centenario. Foto: Nicolás Pereyra
Los Rolling Stones en el Estadio Centenario. Foto: Nicolás Pereyra

Era tranquilo al extremo, pero en los ochenta protagonizó una de las mejores anécdotas del mundo stone cuando se enfureció con Jagger, que lo llamó a su cuarto de hotel para preguntarle: "¿Dónde está mi baterista?". Watts salió a buscarlo, lo golpeó y le gritó: "¡Nunca más vuelvas a llamarme tu baterista! ¡Vos sos mi puto cantante!". Y según contó Richards en su autobiografía Vida, 12 horas después, el baterista seguía pensando en ir a buscarlo para repetir la escena, porque la ira no se le pasaba.

Y aunque pasó la vida al fondo del escenario, evitando la interacción con el público y dando pocas entrevistas porque decía que no tenía ninguna buena historia que contar, incómodo ante las ovaciones, sus compañeros lo nombraban una y otra vez como el verdadero eje de los Stones.

"Charlie es el motor. No vamos a ningún lado sin el motor", dijo Ron Wood alguna vez. A ese tipo de declaraciones, las pocas veces que hablaba en público, Watts respondía: "Tu trabajo como baterista es hacer ciertas cosas, y las haces lo mejor que puedes. Estás tratando de mantener las cosas juntas y yo trato de hacerlo con todo el gusto que creo que es necesario", como declaró en 1991 a The San Diego Union Tribune.

Compensó ese trabajo con algunos proyectos personales, como la big band Charlie Watts Orchestra; Charlie Watts Quintet, con el que le rindió tributo a Charlie Parker; y The ABC&D of Boogie Woogie. Fue coleccionista de jazz y de primeras ediciones autografiadas de libros.

Los Stones tenían previsto retomar en setiembre el tour No Filter, que había sido reprogramado por la pandemia, con Steve Jordan, el elegido para suplantar a Watts ante una ausencia temporal.

Pero ahora el motor se apagó de manera definitiva, y queda ver qué implicará este silencio en el futuro de los Stones. En la música, por lo pronto, se siente como un golpe de realidad sobre el inevitable final de una era del rock. Un aviso de que, después de todo, ídolos así también se van.

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