AFP | EFE
El domingo por la noche falleció el gran actor francés Michel Serrault, a sus 79 años. Actor de cine, teatro y televisión, dejó detrás una muy extensa filmografía, con títulos imprescindibles para cualquier cinéfilo.
A pesar de sus cincuenta años de carrera, y de una filmografía de al menos 135 películas como actor, Michel Serrault no deja de ser asociado con su papel en la comedia La jaula de las locas. Fue bastante más allá que ese papel, y con su fallecimiento, el domingo por la tarde, todos sus trabajos volvieron a ser destacados.
El periodista Claude Casteran lo definió como "un gran actor cómico e inquietante", uniendo las dos vertientes que Serrault recorrió, la de la comedia y la del drama. Este actor con un físico de hombre gris, y temperamento fogoso, pillo, provocador, franco y cálido, decía y repetía que lo principal en su oficio es conseguir que el espectador no se aburra. Buscando este ideal, acumuló una extensísima galería de retratos, dando vida con la misma facilidad a personajes ambiguos y dramáticos, desde su rol duro en Ciudadano bajo vigilancia hasta Zaza (La jaula de las locas), pasando por Harpagon (El avaro, de Moliérre, en teatro y en cine) o el detective Nestor Burma (1982).
Sus personajes ganaron en consistencia a mediados de los setenta cuando comenzó a aceptar papeles dramáticos en ¡Sigan al viudo!, Ciudadano bajo vigilancia y L´ibis rouge, donde interpretaba a un estrangulador de mujeres.
Se definió alguna vez a sí mismo como "alma de Chaplin en cuerpo de boticario", en referencia a las risas que causaba entre su público y a cómo se sentía. Michel Serrault, en el fondo, era bastante triste, afirmaba Casteran. "Ese artista popular con una filmografía impresionante ha sabido marcar a cada francés por sus inmensos talentos de actor, tanto cómico como dramático", afirmó el presidente francés Nicolas Sarkozy en un comunicado.
Serrault nació el 24 de enero de 1928 en Brunoy, al Sur de París. Su familia era modesta y creyente, influencia que en parte lo condujo a entrar al seminario cuando tenía 14 años. Tuvo la opción vocacional entre ser cura y ser clown, y prefirió el mundo del espectáculo. A los 19 años comenzó a frecuentar la compañía de los Branquignolis, de Robert Dhéry, y debutó cinco años después en la obra Ah! les belles bacchantes, de Jean Loubignac. Junto a su amigo y cómplice Jean Poiret montó un número de cabaret que les dio cierta fama y con el que cosecharon grandes éxitos en varios escenarios.
Durante esa primera etapa de su carrera, acumuló papeles, antes que elegirlos de verdad. A esas "chapuzas" que a veces debía realizar, las llamaba "mis ejercicios de estilo". Las verdaderas pruebas, contaba en parte en broma, las realizaba directamente en la pantalla. Junto a Poiret representó más de 1500 veces la obra La jaula de las locas, escrita por su amigo y adaptada al cine. "No queríamos caer en la farsa espesa y vulgar. Hemos demostrado que el aburrimiento en teatro no es un mal necesario".
La muerte de su amigo Poiret en 1992 fue clave en su vida. "Tú supiste disimularlo todo con la risa. Yo cada vez lo consigo menos", escribió.