Megan Fox, famosa por las primeras dos películas de Transformers, ahora no persigue la fama; está huyendo de ella. La actriz reconocida por su belleza (cosa que ha explotado desde su adolescencia) dijo a la revista Esquire que quiso ser como Marilyn Monroe al punto que se hizo un tatuaje de la difunta estrella en el brazo, pero que ha comenzado el proceso para quitárselo. Hoy tiene veintiséis años y confiesa que se sintió atraída por la diva de Hollywood cuando leyó sobre la difícil vida que llevó y cómo "todo ese potencial del mundo" se fue por la borda. Monroe, dice, "no era de confiar". Comparó a la grande de Hollywood con Lindsay Lohan y afirmó: "No estoy interesada en seguir esos pasos". Ahora dice que admira a Ava Gardner, quien "era directa" y "tenía poder".