"Me gusta más hacer comedias"

| La actriz protagoniza "El maestro luchador", que llega mañana a carteleras

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Humor y artes marciales, y en el medio se encuentra Salma Hayek. Para la actriz mexicana, su papel en "El maestro luchador", que se estrena mañana, implica un retorno al primer plano del que últimamente estuviera alejada.

El luchador del título es Scott Voss (Kevin James), quien efectivamente practicó artes marciales en su juventud pero que al comenzar el film tiene 42 años y se desempeña como profesor de biología en una institución educativa que ha conocido tiempos mejores. Cuando los recortes presupuestales amenazan con cancelar las clases de música y despedir al profesor a cargo de éstas (Henry Winkler), el protagonista, quien hasta el momento se había dejado ganar por la indolencia, vuelve al deporte en el que empezó su existencia para recaudar dinero y salvar la situación. Al principio todos piensan que está mal de la cabeza, empezando por Bella, la enfermera del instituto (el personaje de Hayek). Sin embargo, la lucha no sólo física de James comprometerá de a poco a todos los involucrados. Es posible que el asunto tenga un final feliz. Al fin y al cabo se trata de una comedia.

EQUIPO. El film ha sido dirigido por Frank Coraci, quien ya dirigiera a Kevin James en El Guardián del Zoológico (2011) y también hiciera Click - Perdiendo el control (2006), con Adam Sandler. El elenco incluye entre otros, además de James, Hayek y Winkler, a Greg Germann y al luchador de arte marciales y mixtas Bas Rutten. También actúa Charice, una pequeña filipina que se ha convertido en una verdadera sensación en su país, y ha aparecido en algunos capítulos de la teleserie Glee.

Ubicada en el universo de la UFC (Ultimate Fighting Championship), la película incluye también varios cameos a cargo de personajes del ambiente.

Quien se declara particularmente satisfecha por su participación en la película es Hayek, quien a sus 46 años dice que ha dejado atrás su etapa "más melodramática" y prefiere hacer reír al espectador.

"Quizá antes hacer reír me costaba más", comenta la actriz. "Ahora es al revés. Me cuesta llorar. La verdad es que estoy muy contenta de estar contenta". Hayek ha dicho también que una de sus fuentes de alegría es su hija Valentina, de cinco años, con quien ha aparecido en pantalla en algunos divertidos comerciales para promover el consumo de leche, y en los que se ha empeñado en explotar su faceta cómica.

"De joven era mucho más melodramática", recuerda Ha-yek. "Siendo actriz, había momentos que hasta disfrutaba del dolor, de sufrir un poco. Bueno, no lo disfrutaba, pero tenía tendencia al melodrama. Se me daba bien hacer llorar. Cuando ahora me toca un personaje que sufre, con el que hay que meterse en rincones y rebuscar, lo hago sin ningún problema, pero me gusta más hacer comedias", insiste.

Su relación con Hollywood puede tener que ver con esos cambios de humor. La actriz recuerda que el trato que recibió al llegar a Los Angeles hace 25 años fue tan malo que lo único que consiguió fue aumentar su inseguridad. No tenía experiencia en la industria, manejaba mal el inglés, y los latinos no estaban bien vistos. Salma reconoce haber sufrido el rechazo que generan los "diferentes". El "clic", agrega, se produjo cuando Robert Rodriguez le ofreció el principal papel femenino de La balada del pistolero (1995), junto a Antonio Banderas, que considera la película que le abrió realmente las puertas de Hollywood.

"¡He tenido la enorme suerte de contar con mujeres fuertes a mi alrededor!", celebra Hayek. "Mi madre ha sido siempre uno de los grandes pilares de mi vida, y desde pequeña me animó a soñar a lo grande. Aunque tuvo que renunciar a su propia carrera como cantante, se aseguró de que yo no hiciera algo así y siempre trató de insuflarme la confianza en mí misma que nunca tuve. Mi abuela fue también alguien excepcional, una poetisa y cantautora que, además, estaba interesada en la química. Le obligaron a casarse con alguien a quien no quería, y terminó abandonando a su marido y mudándose a la gran ciudad. En los años 30 eso era algo impensable".

Hayek insiste en su agradecimiento a Rodriguez. "Doy las gracias a Robert por impulsar mi carrera, aunque sufrí de lo lindo cuando rodé La balada del pistolero. De hecho, lloré cuando tuve que desnudarme frente a la cámara en la escena de sexo con Antonio Banderas. Solo podía pensar en mis padres y lo que dirían de mí".

Con el paso del tiempo aprendió a encarar esas situaciones con más tranquilidad, aunque reconoce que tener que besar a Kevin James en El maestro luchador la puso nerviosa.

BESOS. Paradójicamente, agrega, eso fue por su amistad con James. "Es un buen amigo", explica. "Nos conocimos estando casados, y nuestros hijos son amigo desde siempre. También soy amiga de su esposa, Steffiana. Y de pronto estoy en el estudio y pienso: `Tengo que besar al padre de Shea (la hija de Kevin)`. Todo se volvió muy extraño, y para peor Steffiana estaba allí. No disfruté besando al esposo de mi amiga. A ellos no les importó, pero no quería que nuestros hijos anduvieran por ahí y se traumatizaran".

Lo que el film no ha conseguido es que Hayek se convierta en fan de las artes marciales. Reconoce que la fascinan el boxeo y el judo (que no termina de entender) en los Juegos Olímpicos, pero el resto, insiste, no es lo suyo.

Año que va a ser agitado

Para este año, además de la producción de la teleserie Bastards, Salma Hayek volverá a la pantalla chica con el personaje de Elisa en algún capítulo de Rockefeller Plaza. Al mismo tiempo se desempeña como productora del largo de animación para pantalla grande The Prophet.

También se ha vuelto a encontrar con Kevin James y Adam Sandler en la secuela de Son como niños (2010), actualmente en postproducción, dirigida (como su antecedente) por Denis Dugan.

Una nueva serie con familia latina

Salma Hayek, coproductora junto con Silvio Horta del éxito televisivo Ugly Betty, llegó a un acuerdo con la cadena norteamericana ABC para desarrollar una nueva telenovela titulada Bastards centrada en el drama de una familia cubano-estadounidense.

Bastards es una idea original de Hayek, quien con su socio, José Támez, contactó con Horta, quien adaptara el programa colombiano Yo Soy Betty, La Fea (1999) a Estados Unidos, dando lugar a Ugly Betty.

La trama de Bastards tendrá como punto de partida el descubrimiento de que el patriarca del clan familiar fue infiel con la asistenta del hogar, una relación fruto de la cual tuvo un hijo bastardo 25 años atrás.

La noticia moviliza a la esposa que hará todo lo que esté en su mano para proteger la herencia de los hijos legítimos al tiempo que tratará de impedir que ese secreto familiar salga a la luz.

Ugly Betty fue la comedia de televisión del año en Estados Unidos tras su estreno en 2006, y obtuvo tres premios Emmy y dos Globos de Oro. Duró cuatro temporadas y generó el estrellato de la actriz de origen hondureño América Ferrera.

El tránsito de una estrella de México a Hollywood

Salma Hayek Jiménez nació el 2 de septiembre de 1966, en Coatzacoalcos, Veracruz, y desde niña quiso ser artista. Sus padres son el político y hombre de negocios mexicano Sami Hayek Domínguez, de origen libanés, y la cantante de ópera Diana Jiménez Medina, de ascendencia española.

Hayek estudió actuación tras titularse en la carrera de Relaciones Internacionales, profesión que abandonó pese a la oposición de su familia. Su primer trabajo en el medio artístico mexicano fue en la obra infantil Aladino. Ahí la vio un productor que le ofreció un papel en la telenovela Nuevo amanecer. Luego le propu- sieron hacer algunos comerciales para televisión, y más tarde fue "La chica de Televisa" en el anuncio de una de sus cadenas, y pasó a encarnar a una villana en la telenovela de la tarde Teresa. Con ella vinieron la fama, el cine y el traslado a los Estados Unidos. Allí empezó otra historia.

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