MATÍAS CASTRO
La noticia no ha hecho más que despertar simpatías y hasta algún comentario humorístico, inspirado claramente por la obra de Samuel Clemens, o Mark Twain. Ocho meses después de que se cumplieron cien años después de su muerte, sale a la luz el primer tomo de su autobiografía, un generoso volumen que en inglés ocupa 736 páginas. La obra completa es de tres tomos, que tardarán un par de años más en llegar a las librerías. Hay quienes han dicho que este libro es la mayor prueba de que el padre de Tom Sawyer y Huckleberry Finn sabía cómo vender libros, puesto que un siglo después de fallecer consigue que su último trabajo se convierta en un bombazo editorial.
De hecho, a esta altura el libro ha superado los 300 mil ejemplares vendidos solamente en Estados Unidos. "Esperamos que además de comprarlo lo lean", dijo hace poco Robert Hirst, coordinador del equipo de la Universidad de Berkeley que guarda los documentos de Twain y que trabajó durante seis años en este libro.
Quien lo leyó a conciencia fue Garrison Keillor, crítico del New York Times que este viernes publicó una extensa reseña. Su opinión era un tanto disidente: "Mark Twain, en manos de académicos, puede ser tan tedioso como cualquier otro que esté bajo el peso de su propia reputación. Aquí, apretado entre una descarga introductoria de 58 páginas y luego 180 páginas de notas al pie, el libro es una mezcolanza de apuntes, algunos interesantes aunque la mayoría no, notas de viajes y los recuerdos dictados de un hombre de voz vacilante". El crítico apunta que el libro se conforma por esas notas que Twain dictó en sus últimos años (y que él prometía en su momento que serían terriblemente escandalosas y por ello necesitaban ser guardadas por cien años) y que en buena medida forman falsos comienzos de historias, anécdotas graciosas en su momento pero desdibujadas por la memoria y borradores de ensayos. El conjunto, igualmente, promete ser sumamente interesante para cualquier seguidor de este autor tan respetado e influyente en la literatura estadounidense posterior, como "bestseller" y celebridad del siglo XIX. Esa dualidad lo convierte en una figura terriblemente interesante a la hora de indagar en su pensamiento y en su visión del mundo. Aunque sea a través de los fragmentos que promete este libro.
El centenario de la muerte de Twain, que en puridad se cumplió el 21 de abril, ha sido recordado esta semana con actos en diversas ciudades. En España también, con obras de teatro, conferencias y más propuestas. Su obra sigue siendo recordada y leída con cariño en todos lados. Para comprobarlo es solo cuestión de recorrer librerías.