Los diálogos con el pasado

| El Grupo La Rueda recuerda a Clara García de Zúñiga, Roberto de las Carreras, Blanes y Figari

Son múltiples las actividades que se realiza el Museo Municipal Juan Manuel Blanes en su bellísima sede de la Avenida Millán 4015. Eso comprende exposiciones permanentes y muestras temporarias, visitas guiadas y cursos de historia del arte, pero abarca asimismo un calendario teatral que incluye más de una propuesta, siempre vinculada al patrimonio del museo y a la necesidad de afianzar el vínculo de los visitantes con los ejemplos de arte que allí se exhiben.

Ese trajin escénico está a cargo del Grupo La Rueda, un elenco juvenil independiente que integrado por cinco entusiastas que cumplen faenas múltiples demostrando su impulso vocacional pero también su disciplina y su dedicación. Hay cuatro variantes en los programas que ofrece La Rueda entre los muros del Blanes.

Una de ellas se llama Cuentos pintados y está dirigido al público en general, "tomando de la mano a los legendarios protagonistas del museo, desde Clara García de Zúñiga y Roberto de las Carreras hasta Figari y el propio Blanes" como guías para conducir a los visitantes a través de los ámbitos de la quinta y familiarizarlos con las obras allí colgadas. Otra edición de Cuentos pintados se dirige en cambio a grupos organizados de nivel liceal, del terreno turístico o simplemente de adultos, "con la opción adicional de acceder al servicio de té y cafetería en el entorno del claustro del museo.

Pero La Rueda no se detiene allí. Para demostrarlo, propone asimismo su espectáculo Vivo color, que está orientado a los más pequeños, para lo cual las escuelas y colegios interesados en la experiencia deben concertar previamente su visita al Blanes. En Vivo color, ese quinteto teatral que integran Gabriel Macció, Irene Valledor, Alvaro Olivera, Andrés Valledor y Luis Fleitas "apuestan a lo sensitivo, a la sorpresa, al juego colectivo y al intercambio" recorriendo los lugares prohibidos del museo.

RECUERDO. Según pudo apreciarse en una función especial montada para algunos invitados, Vivo color comienza en el claustro con la llegada de Clara García de Zúñiga, personaje montevideano de fin del siglo XIX que vivió realmente en la gran quinta que ahora alberga al museo y que se destacó por su desenfado para transgredir normas del comportamiento victoriano.

Luego de esa introducción en la que el pregonero del elenco dialoga imaginariamente con las estatuas de mármol del claustro, el recorrido prosigue en el interior del Blanes, con un descenso a los depósitos subterráneos donde la penumbra y la acumulación de obras crean una atmósfera envolvente ante la que un público infantil no permanece indiferente. El público atraviesa el enorme marco de un retrato para descender al sótano, como si se introdujera en el mundo interior del Pintor de la Patria. En esas catacumbas, donde hay numerosos calcos en yeso, una de las cabezas que reposan en estantes cobra vida y cuenta sus experiencias a los visitantes. Luego un juego de sombras sobre un telón que cierra un pasillo, permite evocar la silueta figariana: de esas insólitas imágenes y del contacto con obras dormidas que sin embargo despiertan, la concurrencia infantil va extrayendo un saldo de sorpresa y de conocimiento.

En estas fechas, La Rueda agrega una alternativa más: Vivo color en vacaciones de julio, "para niños, padres, abuelos, tíos o amigos", opción para la cual —se advierte— los cupos de acceso son limitados, de acuerdo a la extensión de los espacios por los que evoluciona ese espectáculo ambulante.

Los interesados en coordinar su visita para ver esas propuestas escénicas, deben llamar a La Rueda, teléfono (y fax) 336.4774, o celular 099.224146. Respaldadas por la comisión Amigos del Museo Blanes, las actividades teatrales prosiguen con los ritmos señalados todos los fines de semana —y todos los días durante las vacaciones de invierno— para demostrar que "los museos no son mausoleos", permitiendo de paso que los visitantes compartan "lo que un museo oculta, aquello de lo que nunca se habla, lo que permanece al margen de las exhibiciones". Vale la pena compartir esas propuestas y de paso volver a disfrutar de un entorno tan hermoso.

Mientras tanto, el Blanes mantiene como exposición permanente sus acervos de Blanes y Figari, a lo que se agregan las muestras temporarias: una dedicada a Germán Cabrera a través de sus deliciosas arcillas policromadas, areniscas talladas y documentación que incluye fotos, cartas, recortes de prensa y objetos personales. La otra exposición temporaria es la de Humberto Frangella como fotógrafo y pintor junto a las esculturas de Juan Martín, lo cual establece un atrayente diálogo entre esas dos figuras del arte nacional de mediados del siglo XX. Comprenden, en medio de una selección cuidadosamente escogida, material inédito perteneciente a colecciones privadas.

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