Libro sobre Alfredo Zorrilla se presenta hoy

Lanzamiento. Marcelo Ruvertoni y Sebastián Zorrilla tras un gran pintor

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CARLOS REYES

Hoy a las 19:30 horas en el Museo Zorrilla se presenta un libro sobre el pintor Alfredo Zorrilla de San Martín (1927-1990), artista uruguayo que tuvo primero mayor reconocimiento en Argentina y luego lo fue ganando de este lado del Plata.

El flamante libro tiene cerca de 200 páginas y tapa dura, de 25 por 29 centímetros. Consta de más de dos centenares de imágenes: algunas son del artista y su universo familiar, otras de su obra. Se trata de la primera publicación de esta magnitud que se hace de este pintor, y fue llevada adelante por Marcelo Ruvertoni y Sebastián Zorrilla de San Martín, quienes lideraron un gran equipo de trabajo.

"Hemos trabajado bárbaro, en un ambiente de equipo: lo más complicado fue rastrear la mayoría de las obras que están en Uruguay. No sabemos si llegó a mil cuadros, no hay manera de saberlo: en Uruguay calculamos que hay 400, 500 cuadros, y como él vendía mucho en las galerías en Punta del Este, y los argentinos se los llevaban, hay mucha obra de él en Argentina", contó Ruvertoni a El País.

Con texto de Magdalena Herrera, la publicación buscó ofrecer tan buena fotografía como diseño. "Es un libro de buena factura, buenas fotos, buen papel. Estuvimos en la imprenta siguiendo todo, principalmente los colores. Porque en un libro de arte tenés que ir mucho a la imprenta cuando van saliendo las cosas, para que no sean colores distintos a los cuadros, para que no salga un color que no es", sigue Ruvertoni, explicando que se logró que el texto fuera acompañado por el sentido de las imágenes.

"Donde se habla de estudios de abogados, pusimos cuadros de bufetes de abogados; si hablaba de caballos y carreras, pusimos todos de temas hípicos. De hecho, fueron tan importantes los textos como la fotografía y la diagramación, que también tenía que ser perfecta".

Zorrilla fue, como Figari, abogado, y también empezó a pintar con mayor frecuencia en su madurez, pese a que hay obra de él ya de pequeño. "Es un pintor que no tuvo escuela: algunas cosas tomó del constructivismo, medio curvo, medio ondulante; copió algún cuadro de Figari, también alguno de Torres García, pero él fue muy autodidacta. Y por eso no fue muy reconocido en su momento por los críticos de arte, ni figura mucho en libros de arte uruguayos", observa Ruvertoni.

El libro va recorriendo las distintas épocas del artista, desde la infancia hasta su muerte. "Él era nieto del poeta, y fue abogado laboralista, por hacer una carrera de las tradicionales, pero en el fondo era un apasionado del arte. Estudiaba mucho pintura, pero creo tuvo cierta inseguridad de largarse a pintar. Entonces siempre fue mechando su carrera de abogado con la de artista, que hacía los fines de semana y de noche cuando llegaba a la casa", sostiene Sebastián Zorrilla.

"Su obra más conocida tiene que ver con una iconografía del Novecientos, de formas ondulantes. Y lo que más la caracteriza son las caras sin rostros. Él decía que las caras le quitaban trascendencia al entorno, a la escena, que era lo más importante", sigue Sebastián Zorrilla, destacando toda la galería con escenas del Novecientos que el artista plasmó, desde ambientes familiares hasta de bares, playas, fútbol y bailes.

FOTOS FAMILIARES EN ARTE

Zorrilla pintó con óleo, sobre cartón o lienzo, utilizando mucho los formatos 80 centímetros por un metro, y 38 centímetros por 47 centímetros. "No es fácil saber cuántos cuadros pintó, pero en determinado momento de su carrera dijo que había llegado al número de cuadros que había pintado Figari. La mayoría está en Argentina. Allí montó una primera exposición con una inseguridad brutal, y vendió todos los cuadros", afirma Sebastián Zorrilla.

"Es un pintor muy original. Cuando Sean Connery vino a filmar a Argentina, hacia 1983, compró un cuadro de él, que vio en un local en la calle Florida. Y a los seis meses, cuando volvió, compró un segundo cuadro, y quiso conocer al pintor. Pero ya Zorrilla tenía cirrosis, por una hepatitis mal curada, y estaba muy mal. También cobró mucha notoriedad un cuadro de él que tenía Henry Kissinger, que salió en la tapa de la revista Hola!, junto a Kissinger y su esposa, y detrás la pintura", dice Ruvertoni.

"Se inspiraba en fotos de familias, y luego la gente le empezó a llevar fotos de sus familias, que él siempre alteraba, poniendo o sacando un personaje, dándole su toque personal".

El libro se presenta hoy a las 19:30 horas en el Museo Zorrilla (Zorrilla de San Martín 96). La entrada es libre.

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