La banda mexicana se presentará el 19 de septiembre en el Teatro de Verano, como uno de los platos fuertes del festival Primavera 0. En octubre publicará su primer álbum en cinco años: El objeto antes llamado disco.
Café Tacuba regresa al sonido original de sus primeras épocas pero con la intención de romper las formas una vez más, al menos en el procedimiento. El desafío fue grabar un puñado de diez canciones inéditas con público delante, en sesiones realizadas en distintas ciudades: Buenos Aires, Santiago de Chile, México DF y Los Angeles.
El resultado es El objeto antes llamado disco, que estará en las bateas a partir del 16 de octubre. La entrevista estaba pautada con el cantante del grupo, Rubén Albarraz, conocido por sus excentricidades y múltiples alter egos, pero a la hora señalada no estaba en su habitación.
Dentro del esquema de comportamiento de Albarraz, que por estos días se hace llamar K`kame (el que avanza paso a paso hacia el conocimiento), esto no llama para nada la atención. El músico comenzó a cambiarse el nombre en la década del `90 cuando a partir del éxito del tema Pinche Juan, previo al debut discográfico de Café Tacuba, algunos fans lo llamaban así al cruzárselo en la calle.
Pero pronto dejó de ser Juan y adoptó insólitas denominaciones como Cosme, Anónimo Intransigente e Intolerante Massiossare, Nru, Amparo Tonto Medardo y Rita Cantalagua. En forma paralela desarrolla un proyecto propio llamado Hoppo, con el que realiza versiones de clásicos del folclore latinoamericano. Entre sus artistas predilectas está Violeta Parra. "Yo lo veo como un compañero de trabajo, igual que al resto de los músicos de la banda. Entendemos y asumimos su forma de ser. Es el cantante y quien interpreta lo que decimos cada uno en nuestras composiciones. Encima tiene todo el carisma y una gran personalidad. Esa intención de renovarse permanentemente, tratando de no estar en el mismo lugar, hace que caminemos hacia una dirección que el resto de nosotros no había previsto. Pero yo tampoco experimento lo que la gente de afuera puede apreciar. Lo veo como una persona que conozco desde hace 25 años y para mí es muy normal. Será siempre el personaje más atractivo dentro del grupo por su magnetismo", explica el bajista Quique Rangel.
Café Tacuba cierra esta noche una gira de trece actuaciones en Estados Unidos. En septiembre hará conciertos en Chile, Argentina, México y Uruguay. En Montevideo será dentro del festival Primavera 0, que desde el título (desprendido de una canción de Soda Stéreo) es un homenaje a Gustavo Cerati. Sobre el rockero argentino que permanece en coma desde mayo de 2010, Rangel comenta: "Soda Stéreo fue de los primeros grupos extranjeros en castellano que llegaron a México y que hicieron que la industria de la música, los medios de comunicación y mucho público se acercaran a la música en nuestro idioma. Eso catapultó a otros grupos hacia la difusión masiva, abrió puertas. Soda Stéreo y Gustavo Cerati también como solista son una gran influencia para varias generaciones, no sólo para los mexicanos, en toda Latinoamérica. Y creemos que ha sido una pena, ¿quién no sintió lo que le pasó a Gustavo? Veremos qué pasa, por ahora tenemos que estar agradecidos por lo que aportó y por lo que dejó en nuestras vidas y nuestras carreras".
El nuevo álbum El objeto antes llamado disco es un paso más en la búsqueda constante de Café Tacuba por no repetirse y experimentar. Según el tecladista y guitarrista Emmanuel del Real "la idea de grabarlo con público delante surgió cuando empezamos a montar las canciones, a mostrarlas y a hacer los arreglos. Pretendemos ofrecer algo distinto en cada publicación, aunque seguimos siendo los mismos. El proceso de trabajo es siempre un reto y nos gusta que la parte creativa tenga condicionantes que generen una forma de realización diferente. Es así como en ocasiones hemos recurrido a otros productores más allá de Gustavo Santaolalla. O por ejemplo, cuando hicimos el disco Revés/ Yo soy nos condicionamos a no llevar ningún tipo de composición previa al lugar donde fuimos a generarlo desde cero. Entonces por medio de improvisaciones y texturas, se generó un material instrumental y en un principio no pensábamos que iba a ser instrumental".
Los mexicanos quisieron romper el encapsulamiento que supone un estudio de grabación con el ingeniero y el productor codo a codo, para trasladar la experiencia a un set de mayores dimensiones, frente a ojos extraños, tocando en vivo y siendo permeables a la energía espontánea. Por como lo cuentan, podría decirse que el proceso fue bastante similar a la realización de Amar la trama de Jorge Drexler. El más reticente al proyecto era Quique Rangel, considerado como el más centrado y serio de Café Tacuba. Sobre esto, explica que "la experiencia fue muy interesante" pero al principio no la aprobaba porque disfruta mucho de la intimidad y concentración extremas. "El intercambio con el público genera una energía diferente a la que creo necesaria para la grabación de una canción. Sin embargo, una vez terminadas las sesiones pudimos regresar al estudio y corregir algunas cosas, con esa libertad me sentí más a gusto. La presencia del público y sus oídos frente a estas músicas que no conocían hicieron que éstas fueran transformándose, y si bien las canciones no cambiaron la estructura esencial, los detalles de interpretación variaron".
El título del álbum es sugerente, sobre todo en esta coyuntura en la que el CD sigue perdiendo terreno frente a la tecnología digital. Pero ellos se refieren a un aspecto más personal: "obedece a romper con lo que supuestamente debería ser el nuevo proyecto de Café Tacuba". A pesar de ser una de las bandas más interesantes que dio la escena latinoamericana en la década del 90, "los tacubos" no sienten que hayan influenciado en demasía a otras propuestas de su generación. "Le perdimos el miedo a no tener un estilo, porque lo nuestro es encontrar algo que nos revitalice constantemente. Pero no creemos ejercer influencia sobre los demás. Coincidimos con algunos grupos pero no hay una escuela al estilo Tacuba", agregan.
El contenido de El objeto antes llamado disco carga sus tintas en lo social y especialmente en el cuestionamiento de la identidad: "Somos de México, que tiene su origen en la cultura prehispánica y en la europea, el mestizaje como condicionante y la influencia de Estados Unidos que afecta nuestra forma de vida. Hay un cuestionamiento sobre quiénes somos y cómo vivimos el crecer y desarrollarnos en este mundo. Tampoco nos queda tan clara esta supuesta globalidad que estamos viviendo".
"Si nos consideran un grupo de culto o popular es secundario"
Así como el cantante Rubén Albarraz desarrolla el proyecto Hoppo en los huecos libres, todos los músicos de la banda cometen infidelidades artísticas que enriquecen luego la convivencia. Para Emmanuel del Real esto es muy positivo y explica cómo es el mecanismo que adoptaron: "algunos hicimos discos solistas y otros estamos produciendo y compartiendo música con otros, eso es muy saludable, porque nuestros ciclos con Café Tacuba son intensos y demandan tanto tiempo que cuando termina nos damos largos respiros, al punto que ahora casi son años sabáticos".
Hasta el momento no tuvieron la necesidad ni la inspiración de grabar en inglés, pero no lo descartan. Tampoco les preocupa el estante que ocupan en la industria. Para ellos "la mejor fortuna es seguir estando juntos". "Es muy válido seguir tocando y saliendo de gira después de tanto tiempo. Estamos vigentes, tenemos mucho para decir y para pasarla bien. Si nos consideran un grupo popular o de culto es algo secundario".