Las sugestivas obras de un pintor no figurativo y de impronta poética

Muestra. Obras de Cardozo están en el Museo Nacional de Artes Visuales

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Con el título "Rauschen", palabra alemana que significa ruido, murmullo, rumor, Eduardo Cardozo expone su producción más reciente: una serie de pinturas realizada durante los últimos tres años. El lenguaje es no figurativo y de impronta poética.

Cardozo (Montevideo, 1965) estudió en la Facultad de Arquitectura de la UdelaR entre 1984 y 1989. En 1990 egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde concurrió al taller de Ernesto Arostegui. Tres años más tarde estudió grabado con Luis Camnitzer en Italia. En 2011 obtuvo el primer premio en el Premio de Pintura Bicentenario organizado por el Museo Nacional de Artes Visuales.

En una etapa anterior el desarrollo de la obra de Cardozo estuvo determinado por la experimentación con el uso de materiales no tradicionales. Entre otros recursos el artista impregnaba parte de las telas con aceites y otras sustancias, punto de partida de largos procesos de transformaciones aleatorias de las superficies de las obras.

El material que conforma la presente exposición está compuesto por telas de gran formato, entre otras el tríptico Sólo el sonido de aquellas palabras (2011-2012), dispuestas según un cuidado colgado que permite un pausado acercamiento por parte del espectador. El núcleo de mayor interés de la muestra son las pinturas propiamente dichas, aunque también son mostrados algunos dibujos y montajes fotográficos, así como experimentos formales realizados a base de inclusión de materiales como trozos de azulejos y vidrios.

Las actuales obras de Cardozo están basadas en el uso de una paleta de tonos claros, en la que predominan los blancos, grises y ocres, con algunos acentos oscuros, en general en forma de líneas negras. El planteo formal es básicamente no figurativo, aunque una apreciación detenida de las obras (alentada por la ubicación de bancos en la sala) puede resultar en que el espectador asocie los trazos, manchas y planos de color con elementos de la naturaleza o la realidad circundante. Las posibilidades de acercamiento son variadas, y se van acumulando como capas superpuestas en el espacio de las obras.

En el catálogo de la muestra, la curadora Alicia Haber caracteriza las pinturas de Cardozo con las siguientes palabras: "Las formas son muy fragmentadas, diversas, inquietas, excitadas, impacientes y parecen estar en movimiento perpetuo. Generada por una gran libertad y audacia expresiva, esta producción reciente de Eduardo Cardozo muestra un todo fluido e inasible y genera superficies de contrapuntos dinámicos".

La paleta y las variadas composiciones de las pinturas de Cardozo también tienen una dimensión lírica, relación que es reforzada por los poéticos títulos de las obras. Estos juegan un papel muy importante al brindar al espectador diferentes alternativas de acercamiento a una pintura que en su esencia es no figurativa. Cardozo no cuentas "historias", busca liberarse de lo interpretativo. Citado por Pablo Thiago Rocca en otro de los textos del catálogo, el artista manifiesta: "Quisiera liberarme del concepto. Tener esa libertad, como cuando la palabra en poesía se libera del significado".

A pesar de la aparente similitud de la mayoría de las pinturas, una mirada atenta descubre sutiles diferencias en las premisas sobre las que cada una de las obras fue compuesta. Así Esa blanca masa de aire sonoro (2010) y El rumor antes del crujido (2010-2011) muestran una serie de formas oscuras que parecen estar parcialmente cubiertas por formas superpuestas en varias capas, lo que crea una sensación de profundidad en el espacio de la pintura.

Entre las obras basadas en variaciones formales se destaca el tríptico Huesos, humo, piel y algo más (2012), en el que las partes muestran dos distintos tipos de expresión lineal y un tratamiento pictórico respectivamente. También se destacan Palabras (2010), en la que Cardozo incluyó trozos de azulejos, Superficie con ruido, mis propios espejitos de colores (2012), con pequeños trozos de vidrio, y Guardó silencio (2011), con trozos superpuestos de distintos tipos de telas.

Del conjunto de las obras mostradas en la exposición, que también incluye algunos dibujos y trabajos sobre fotografías, las pinturas son sin duda la expresión más interesante de la obra actual de Cardozo, que logra reunir un fluido tratamiento formal con un sugestivo contenido poético.

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