FABIAN MURO
Cuando los hermanos Larry y Andy Wachowski crearon Matrix, probablemente no previeron que esa película inicial, tildada de "demasiado intelectual" por algunos popes de Hollywood, se convertiría en la piedra angular de la más exitosa e importante franquicia comercial y cinematográfica desde Star Wars. Cuando hoy se estrene la tercera y concluyente parte de la saga, Matrix Revoluciones, a la misma hora en 63 países, millones de fanáticos ratificarán el fenómeno.
La segunda entrega terminó con Neo en coma, las máquinas avanzando hacia Sion, un traidor en filas humanas y el descubrimiento de que ha habido anteriores "versiones" de Neo, algo que resultará estremecedor para Morfeo, mentor de Neo y firme creyente de que éste representa la última esperanza de la especie. Matrix Revoluciones atará todos esos cabos sueltos. Si en esa tarea los Wachowski llegan a la altura de las películas que la precedieron, Matrix Revoluciones estará entre las mejores trilogías producidas por la gran industria.
La popularidad de Matrix vuelve a llamar la atención sobre las aparentemente infinitas maneras de hacer dinero a partir de una exitosa película. Hay de todo relacionado al universo Matrix: historietas, muñecos de colección, juegos de computación, juegos de rol, posters, software diseñado de acuerdo a la estética del film, una excelente colección de cortometrajes (Animatrix) y muchos artículos más, todos en mayor o menor medida comercializables. A cuatro años del estreno de la primera película, varios gerentes de compañías como Ray Ban (lentes) y Nokia (celulares) deben seguir celebrando el acuerdo que les permitió colocar sus productos en la cara y manos de Neo, el personaje interpretado por Keanu Reeves.
IMPLICANCIAS. El fenónemo también excede lo estrictamente comercial. En el sonado caso del "Francotirador de Washington" el año pasado, el más joven de los acusados escribía en su celda frases de la película ("Libera tu mente", "Despierta", etc.). Otro caso menos notorio fue el de Josh Cooke, quien en febrero pasado asesinó a sus padres. Los abogados de Cooke, de 19 años, decidieron basar la defensa en la obsesión de éste por la película. Cooke alegó estar viviendo dentro de "la Matriz" y que realmente creía estar luchando contra "agentes".
A su vez, las referencias filosóficas y una nomenclatura inspirada en la Biblia y la mitología griega, han alentado a miles y miles de seguidores del culto Matrix a adentrarse en textos filosóficos y religiosos acerca del budismo, el gnosticismo y el posmodernismo. Como ocurrió con otras películas anteriores y posteriores, Matrix también reavivó la avidez por los libros de Philip K. Dick, autor para el que el tema de las "realidades alternativas" era una parte importante de su obra.
En términos cinematográficos, la influencia de Matrix no es desdeñable. La técnica de filmar "bullet time" (esa en que se ven las balas zumbar en torno a un personaje en cámara lenta mientras el eje visual hace una vuelta de 180 grados) es copiada hasta en la tanda televisiva. Asimismo, Matrix puso de moda a los luchadores capaces de desafíar la ley de la gravedad, un recurso usado en tantas películas de acción posteriores que mereció varias parodias (a su vez, los Wachowski "robaron" esa idea del cine de artes marciales chino y japonés).
TECNOLOGIA. Para Matrix Revoluciones, se anuncian más novedades en el terreno tecnológico, entre ellas el uso de una técnica denominada "captura universal" (o ucap, en inglés) que registra en cinco cámaras de alta resolución las expresiones faciales de los actores, para luego poder insertarlas en los personajes generados por computadoras y obtener el mayor realismo posible. Para los movimientos del cuerpo se usó un técnica similar y ya probada, denominada "captura de movimiento" (mocap). Estos recursos, junto a los alambres de los que cuelgan los actores cuando realizan sus fantásticas coreografías marciales y los poderosos programas de computación que procesan los datos, son el fundamento de otro de los puntos fuertes de la saga: las peleas.
En la película anterior, Matrix Recargado, fue célebre la batalla entre Neo y los cientos de clones del siniestro Agente Smith (Hugo Weaving). La secuencia requirió tanto trabajo que fue considerada por el equipo de producción como una unidad aparte, llamada "Burly brawl" (algo así como reyerta fornida, corpulenta). Neo y el Agente Smith (quien, como Neo, es considerado por la Matriz como una anomalía ya que no responde a las leyes impuestas por el todopoderoso programa) vuelven a enfrentarse en Matrix Revoluciones y ese duelo final se llama ahora "Super burly brawl".
Ninguna de las maravillas digitales que permiten que los combatientes realicen imposibles maniobras serían tan atractivas sin el aporte del coreógrafo chino Wo Ping, responsable de que las luchas luzcan como un peligroso y complejo ballet marcial. "Trabajar con la técnica ‘mocap’ me ha ayudado a plasmar movimientos imposibles en la vida real y enfatizar la belleza de las patadas y los movimientos", dijo Ping, quien también es director (para algunos, las peleas que Ping coreografió en su película Alma de acero, superan en belleza e imaginación las de Matrix).
Todo lo que comienza tiene un fin, dice el slogan de Matrix Revoluciones y millones de fanáticos ya están lamentando el fin de la saga. Se dice que podría haber una cuarta parte, pero el productor Joel Silver dice por el momento que "si alguna vez vuelvo a trabajar con los hermanos Wachowski, será en otro proyecto".
El viaje de Neo ha concluido, el de Reeves no
Keanu Reeves ya era una estrella antes de interpretar a Neo. El actor de origen hawaiano nacido hace 39 años en Beirut había protagonizado varios éxitos de taquilla antes de Matrix, entre ellos Máxima velocidad, El abogado del Diablo y Punto de quiebra. Además, también cultivó un perfil "serio" con participaciones en producciones independientes o más arriesgadas para un actor de tan alto perfil, como Mi mundo privado (junto al malogrado River Phoenix, fallecido hace diez años) y Mucho ruido y pocas nueces, entre otras.
Pero el extraordinario predicamento de la saga hace que Reeves esté indisolublemente identificado a Neo, el personaje de ribetes cristianos que interpreta en las películas de los Wachowski.
El papel le ha reportado fama planetaria y una suculenta cuenta bancaria. Ante el estreno de la última parte de Matrix, muchos fanáticos ya acusan angustia por saber que no vendrá una nueva entrega el próximo año. Pero Reeves no tiene problemas en desprenderse del personaje. En una entrevista para el diario español La Vanguardia, Reeves dijo que "el viaje de Neo ha concluido".
Si bien Reeves reconoce la importancia de Matrix para su carrera, el actor afirmó que "no me da tristeza que se termine la saga. Por el contrario, estoy muy entusiasmado con el estreno de esta parte. Este ha sido un gran papel y pude trabajar con dos artistas muy especiales, como lo son los hermanos Wachowski".
Para prepararse ante las exigencias físicas que tanto Recargado como Revoluciones planteaban (ambos films fueron realizados simultáneamente en Australia), el elenco entrenó durante meses. A pesar de todas las medidas de seguridad, la actriz Carrie Anne Moss (Trinity) se fracturó una pierna. Al respecto, Reeves recuerda: "Es cierto que fue extenuante, estuve un año entero en Sidney. Extrañé horrores a mis amigos y a mi familia y a una parte de mi vida que dejé, pero por otro lado pude hacer un trabajo muy importante como actor".