Vida y granos de un jovencito
MATÍAS CASTRO
Cine
Acné
Ficha
Uruguay, 2008. Dirección: Federico Veiroj. Guión: Federico Veiroj. Montaje: Fernando Epstein. Fotografía: Barbara Álvarez. Intérpretes: Alejandro Tocar, Yoel Bercovici, Igal Label.
Atención a...
La escena en que los dos estudiantes de liceo entran al baño para esconder los trencitos. Además de ser muy graciosa, casi cualquier estudiante puede haber pasado, o por lo menos visto de cerca una situación así. La elección de incluirla es un pequeño hallazgo del director.
Rafael Bregman se masturba una y otra vez. Tiene granos. Su madre lo lleva al dermatólogo para hacer un tratamiento. Sus padres se están separando. Visita un prostíbulo varias veces. Juega a ser adulto, imitando a su padre, con whisky, cigarros y una mesa de póker. Tiene 13 años.
La película que escribió y dirigió Federico Veiroj genera la sensación de que es una autobiografía. El director ha dicho que no lo es. Retratada por una cámara quieta, que se mueve en alguna ocasión, la historia parece desarrollarse en el mismo universo rutinario de Whisky, La perrera y hasta 25 watts.
Ver que este film se desarrolla en un liceo judío y que casi todos sus personajes son judíos, hace preguntarse en la razón por la que un buen porcentaje del cine uruguayo se desarrolla en ambientes cerrados, ya sea por la rutina, por cuestiones de grupo o lo que sea. En todo caso, algún analista dirá que esta tendencia refleja la sensación de "techo bajo" que genera Uruguay o una conclusión así.
El ambiente cerrado se percibe en la estructura, construida con una acumulación de escenas que puede exasperar. A cierta altura del film uno tiene la sensación de que puede ver sucesivas escenas de Bregman masturbándose, en clase y jugando al tenis durante 20 horas más. Es que el motivo por el que avanza la trama (el primer beso) queda muy por detrás y por delante se ve un retrato con algo de humor de la rutina de un adolescente. Muy bien actuado, por cierto, por Alejandro Tocar, el gran hallazgo de Veiroj.
Las fronteras de lo sobrenatural
GUILLERMO ZAPIOLA
Cine
Los expedientes secretos X: quiero creer
Ficha
Estados Unidos 2008. Título original: The X-Files: I Want to Believe.
Dirección: Chris Carter. Guión: Chris Carter, Frank Spotnitz. Fotografía: Bill Roe. Música: Mark Snow.
Intérpretes: David Duchovny, Gillian Anderson, Amanda Peet, Billy Connolly, Xzibit, Mitch Pileggi.
Atención a...
Algunas de las pintorescas razones por las cuales un segmento de espectadores parece haber desestimado el film. La más divertida es que un par de villanos sean "gays": eso es homofobia, ya se sabe. Y la anécdota se permite otra transgresión: se menciona sin retintín de burla la palabra Dios. Incorrección política, claro.
Siempre es grato reencontrar a un par de viejos amigos. Eso son sin lugar a dudas, para toda una generación de telespectadores, Fox "Spooky" Mulder y Dana Scully (David Duchovny, Gillian Anderson), y una parte de sus seguidores por lo menos no se va a quejar porque sus creador es Carter y Spotnitz hayan resuelto devolverlos a la vida seis años después de la cancelación de la legendaria serie que protagonizaron durante casi una década.
Es divertido leer algunas de las objeciones que ha suscitado este regreso. Se le ha reprochado "no ser una película de ciencia ficción", como si la serie original lo hubiera sido, o al menos lo hubiera sido siempre: la conspiración extraterrestre era en todo caso una de las vertientes de un programa que tenía varios otros (fue de hecho su versatilidad lo que le permitió sobrevivir durante nueve años). Con buen criterio, los libretistas Carter y Spotnitz decidieron esta vez desembarazarse del costado conspirativo que a la altura de la séptima temporada ya nadie entendía y centrarse en una historia individual y en la problemática relación entre sus protagonistas que (ese sí) fue siempre el eje de la serie.
De acuerdo, no se esforzaron mucho con el argumento, que parece el de un "thriller médico" de Robin Cook más un toque paranormal. Algunos giros de la trama no deben ser mirados muy de cerca. Pero el relato fluye, el suspenso está donde debe estar y el film no abruma con violencia y efectos gratuitos. Y están Mulder y Scully. Enhorabuena.
Caricaturas en plena guerra
MATÍAS CASTRO
Cine
Star Wars: La guerra de los clones
Ficha
EE.UU. 2008 Título original: Star Wars: the clone wars. Dirección: Dave Filoni. Guión: Henry Gilroy, George Lucas. Música: Kevin Kiner. Voces de: Christopher Lee, Samuel Jackson, Matt Lanter.
Atención a...
La secuencia en la que Anakin y su aprendiz asaltan un complejo sobre una escarpada montaña. Una buena secuencia de acción con algunos ingeniosos toques en el diseño de máquinas y el humor.
Antes de ver esta película animada de la saga de La guerra de las galaxias, tal como hasta hace poco se denominaba, el espectador tiene que tener en cuenta que se meterá de lleno en medio de una historia que ocurre entre el Episodio 2 y el 3 de las seis películas. Es algo así como el episodio 2,5. Como tal empieza a los tiros y a las corridas, transcurre así y termina casi de golpe. Es que funciona como el episodio piloto para la serie de televisión que se estrenará en breve en Cartoon Network.
El efecto, más o menos, es el mismo que producía el Episodio 2, donde casi no había introducción ni epílogo ya que la trama enganchaba con la película previa y la siguiente. Acá hay batallas prácticamente en todos los minutos de la película, algunas buenas secuencias de acción y también algunos toques de humor. Deja muy claro que el resto de la serie será un producto pensado para Cartoon Network y el público infantil, gracias a la introducción de la aprendiz de jedi Ahsoka Tano, una adolescente irreverente, un tanto fastidiosa, que constantemente mantiene diálogos tipo ping-pong con Anakin. En ese sentido La guerra de los clones es como una buddy movie, (que son las películas de parejas desparejas, donde por ejemplo, a un policía le asignan un compañero insoportable) pero con sables de luz y rayos láser.
El antecedente era una serie que emitió Cartoon Network hace pocos años con el mismo nombre. En esa había un director interesante: Andy Tartakovsky. En esta hay, más que nada, buenas caricaturas de los actores de las películas de la última trilogía.
Una historia en varios tiempos
JORGE ABBONDANZA
Cine
Un secreto
Ficha
Francia 2007. Título original: Un secret. Dirección: Claude Miller. Guión: Philippe Grimbert, Claude Miller. Música:: Zbigniew Preisner. Fotografía: Gérard de Battista. Intérpretes: Cécile de France, Patrick Bruel, Ludivine Sagnier, Julie Dépardieu, Mathieu Amalric, Nathalie Boutefeu.
Atención a...
Algunos datos históricos que no resultan claros para espectadores extranjeros, como el cruce de una frontera (que separaba a la Francia ocupada del territorio "libre" de Vichy) o la actividad de las Milicias, integradas por jóvenes franceses, que secundaron a los nazis en episodios de deportación y asesinato.
Este rompecabezas francés no es sencillo. La acción comienza en los años 50 en torno a un niño con graves problemas de comunicación. Luego ese relato avanza a las décadas siguientes, retrocede después al período de ocupación alemana en los 40 y salta en otros momentos a la actualidad. Todo ello debe ser organizado por la cabeza del espectador para rearmar la historia de aquel niño y seguir la pista de sus padres judíos bajo el dominio nazi, una etapa en que se revela gradualmente el secreto a que alude el título, la verdad de algunos lazos afectivos y el origen de ciertos silencios extraños.
El complicado mecanismo narrativo pudo valer como espejo de otras complejidades en la vida de varios personajes, donde se heredan persecuciones y muertes que en parte han sido ocultadas, ayudando poco a poco a definir la borroneada identidad del protagonista y reflejando las confusiones que el individuo padece por dentro. Pero en verdad ese denso tejido de avances y retrocesos consigue retorcer más de lo que profundiza en el azaroso paso de los años, de los dolores familiares y de la reconstrucción de la memoria. Dirigido por Claude Miller (La quiero con locura, Ciudadano bajo vigilancia, Casi una mujer), el resultado provoca en el público más acumulación de esfuerzos que de emociones, a pesar de la solvencia del elenco, los esmeros de reconstrucción del pasado y algunos vistazos al colaboracionismo, que en la Francia derrotada de 1940-44 asumió a veces una conducta de índole criminal.