Las marcas de un disco de rock duro y reluciente

CRITICA | FABIAN MURO

Esta banda debutó discográficamente hace cinco años, con Dos pasajes para Marte. Ese disco, producido por la dupla Juan Campodónico-Carlos Casacuberta, auguraba buenos tiempos para el cuarteto rockero. Sin intentar esconder las claras influencias californianas de la banda, más precisamente Red Hot Chilli Peppers, el disco potenciaba el costado pop de Snake, en particular en temas como Equis, Suicida y el tema que daba título a la edición.

Apoyados por un par de videoclips bien realizados y una importante repercusión radial, los músicos parecían encaminados a crecer y convertirse en una banda convocante. Pero en vez de cosechar lo sembrado, el grupo desapareció de los escenarios uruguayos y se fue durante un tiempo a la tierra de sus ídolos, Los Angeles. Una vez de vuelta en Montevideo, el nuevo disco seguía demorándose, hasta que los integrantes de la banda se sacaron la presión de encima y entraron a un estudio de grabación para dar vida a un segundo trabajo.

Finalmente, en la última parte del año pasado, Snake volvió a la actividad discográfica con este álbum, grabado en Buenos Aires y con la coproducción artística del ex Santos Inocentes Raúl Cariola. El pasaje por el circuito de boliches rockeros del gran país del norte se nota en las nuevas canciones de Snake. Varias de las canciones de Dejando marcas beben de la misma fuente que grupos como Limp Bizkit, Linkin Park y System of a Down, mientras que las referencias a Red Hot Chilli Peppers son menos preponderantes.

Pero la banda no se olvidó de su veta pop, aunque el álbum sea más duro y potente. En canciones como Ya no hay tiempo, Dejando marcas, Real como el día (que empieza casi como Los calientes, de Babasónicos) y Magnéticos, Snake demuestra que no solo es una banda con riffs de guitarra y una sección rítmica contudente, sino que hay sensibilidad melódica.

El desempeño del grupo es impecable y Snake es una de las agrupaciones de rock más ajustadas de la escena local. Pero donde más se nota el crecimiento del grupo es en la voz de Marcelo Fontanini. El vocalista ha adquirido mayor potencia y rango en su garganta, aun cuando se destaca más en los temas rápidos que en las canciones mid-tempo.

El largo tiempo entre un disco y otro hace inevitable las comparaciones entre ambos títulos y el encanto pop del debut se ha cambiado aquí por una faceta más dura y reluciente, gracias a una producción artística sumamente prolija y cuidada. Este esmerado trabajo de producción le quita un poco de espontaneidad a la música del grupo, que en varios momentos del disco suena demasiado calculador y frío. Aun así, Dejando marcas es un intachable disco de rock poderoso y bien tocado.

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dejando marcas

Autores. Snake, Mike Mills

Producción. Mikael Boudakian, Cariola Bross

Edita. Koala Records

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