Jorge Abbondanza
Victoria era una muchacha de 18 años cuando subió al trono en 1837. A esa altura no sabía que iba a seguir reinando durante 63 años y medio, pero tampoco sabía que durante ese período Gran Bretaña alcanzaría el apogeo de su desarrollo imperial y su riqueza. Esa hegemonía no figura empero en esta evocación de la juventud de Victoria, que sólo se ocupa de política para trazar la viñeta de algún ministro y está en cambio enfocada en las tensiones domésticas con su madre y en el incipiente matrimonio con Alberto de Sajonia, una relación que fue feliz y tuvo nueve hijos antes de que el príncipe consorte muriera de tifus a los 42 años, dejando a una viuda desconsolada.
El relato es ameno, idealiza a su figura central -como era previsible- y oscurece en cambio a los personajes intrigantes, hasta obtener un vistoso folletín palaciego con gran despliegue de decorados y ropería. Está bien la protagonista Emily Blunt y es estupenda la composición de Jim Broadbent como predecesor de Victoria en el trono. En todo ello se traslucen inconfundibles simpatías dinásticas, ya que al fin y al cabo Inglaterra sigue siendo una monarquía a 109 años de la muerte de aquella soberana. Los espectadores atentos deben saber que el libreto es de Julian Fellowes, que antes había escrito brillantemente Gosford Park. Aquí está un poco más limitado, seguramente por razones de protocolo.
La joven Victoria
Ficha
Inglaterra 2009. Título original: The Young Victoria. Dirección: Jean-Marc Vallée. Guión: Julian Fellowes. Fotografía: Hagen Bogdanski. Montaje: Jill Bilcock, Matt Garner. Música: Maureen Crowe. Elenco: Emily Blunt, Rupert Friend, Paul Bettany, Miranda Richardson.
Atención a...
El nombre de Sarah Ferguson, la duquesa de York, que figura entre los productores de la película y fue una de las nueras de Isabel II. Ahora al parecer invierte dinero para recordar en cine a la tatarabuela de su ex-suegra.