Otra propuesta de humor se incorpora a partir de mañana a la cartelera cinematográfica montevideana. Se trata de Virgen a los 40 años, que cuenta la odisea de Andy (Steve Carell), un tímido que nunca ha tenido sexo y cuya vida puede volverse un completo desastre por seguir los consejos de sus despistados amigos.
Los compañeros de trabajo de Andy, Jay (Romany Malco) y Cal (Seth Rogen), deciden tomar castas en el asunto, y tres mujeres se unen a ese club de descerebrados: Beth (Elizabeth Banks), la librera dispuesta a todo; Nicky (Leslie Mann), la chica con una proclividad por el alcohol; y Trish (Catherine Keener), la amable mujer que trabaja enfrente y que por fin deja de ver a Andy como una simple curiosidad.
La idea de rodar una comedia acerca de un hombre encantador de mediana edad que sigue siendo virgen y que, gracias a los esfuerzos bien intencionados pero desencaminados de sus compañeros de trabajo, se lanza a un viaje "educacional" que puede terminar en cualquier cosa se basa en un sketch creado hace por el propio Carell hace algunos años, mientras actuaba con Second City, una compañía que se basaba en la improvisación. Con el paso del tiempo el actor siguió desarrollando la idea y creando nuevas aventuras para el cuarentón con mucho que esconder. Carell sabía que tenía algo interesante entre manos, y finalmente le llegó la oportunidad de convertirlo en una película de largo metraje.
Steve Carell y Judd Apatow, este último un guionista y productor galardonado con varios premios, se conocieron durante el rodaje de la taquillera El reportero: La leyenda de Ron Burgundy, producida por este último. Steve Carell no tardó en darse cuenta de que tenían un sentido del humor muy parecido, y le habló del cuarentón que seguía siendo virgen. Dio la casualidad de que Judd Apatow buscaba un proyecto para debutar como director y le encantó la idea.
"Siempre estoy buscando actores cómicos que puedan llevar una película", recuerda Judd Apatow. "Estaba muy claro desde el principio que Steve Carell se robaba muchas escenas en Ron Burgundy. Le dije que si tenía alguna idea me la dijera. Me contó unas cuantas, todas muy divertidas, pero ésta es la que más gracia me hizo". Por su lado, Carell agrega: "Judd Apatow conoce el negocio de la risa. Sabe discernir entre lo que puede funcionar y lo que no. Me sentí halagado cuando le interesó la idea y más aún que estuviera decidido a trabajar conmigo y a dirigir la película". El resultado estará desde mañana entre nosotros.