Un concierto de La Vela Puerca es, a esta altura, un importante desafío de realización. 14.000 personas se trasladaron hacia el Velódromo Municipal en la fría noche del sábado, y la presencia policial era numerosa. En las inmediaciones del circuito ciclista, la cantidad de gente iba alterando el paisaje mientras se preparaba para la celebración. Miles de jóvenes y no tanto intentaban encontrar la mejor manera de sortear el control policial y entrar al concierto con una petaca de calefacción líquida. Los que lo consiguieron fueron afortunados, porque la noche y el fuerte viento que soplaba parecían más propios de una noche escandinava que una montevideana.
Luego de la ecléctica propuesta de Pibes Pepa (rock, reggae, hip-hop) y ante un Velódromo expectante y bullanguero, los protagonistas de la noche salieron al escenario para iniciar un espectáculo que duraría más de dos horas y repasaría una importante parte del cancionero "puerco", casi exclusivamente compuesto y redactado por el cantante Sebastián Teysera.
Con Teysera y el segundo cantante Sebastián Cebreiro a la cabeza, La Vela Puerca salió a comerse el escenario. El frío era tal que no fue fácil contagiar entusiasmo y provocar un verdadero agite, más allá de los que estaban más cercanos al escenario. El viento también estorbó, porque algunas de las fuertes ráfagas hicieron de las suyas con el sonido.
Pero aunque muchos maldecían la temperatura, eran más los que cantaban y acompañaban con sus cuerpos las enérgicas canciones del grupo. De todas maneras, el grupo cuidó que los ánimos no se encendieran demasiado. Cuando alguien entre la multitud prendió una bengala, la banda paró de tocar. "Por respeto a lo que ha ocurrido, vamos a esperar hasta que apaguen la bengala para seguir tocando", dijo Teysera refiriéndose a la tragedia del boliche porteño República Cromañón.
Apoyado por dos pantallas gigantes en las que se proyectaban imágenes en vivo y videoclips de Gustavo Hernández, el grupo comenzó con Llenos de magia, del nuevo A contraluz. Siguió a todo vapor con temas de sus tres discos, como Potosí, Ojo moro y Sin palabras. Cuando los músicos ya estaban todo lo calientes que podían en ese inhóspito escenario, fue el turno del primer invitado, Gabriel Peluffo. El cantante de Buitres hizo, como cuando fue invitado por El Cuarteto de Nos hace unas semanas, una intervención muy celebrada en El Huracán.
Hablando del Cuarteto, el próximo invitado fue de esa banda: Roberto Musso, que intepretó junto a Teysera y Cebreiro el tema Escobas. Tal vez, por aquello que el Cuarteto canta No somos latinos, Cebreiro presentó a Roberto como Riki Musso. Luego, Teysera presentó a Hugo Fattoruso como Osvaldo. ¿Será que esa pequeña "chanza" se debe a que los hermanos Fattoruso han afirmado en varias oportunidades que no rescatan nada del rock uruguayo de la actualidad? La respuesta soplaba en el viento de la noche del sábado.
El concierto siguió hacia el final en medio de una contenida —por el frío— algarabía por el reencuentro entre el conjunto de rock más popular de Uruguay y su numeroso y heterogéneo público, que no conoce de edades o géneros. La multitudinaria y variopinta audiencia de la banda en el Velódromo fue uno de los indicios del gran predicamento de las canciones de La Vela, que generan una gran identificación entre el público y artista. Hacia el final, algunos de los integrantes de la fuerza policial hicieron suyo el título de uno de los mayores éxitos del grupo, Vuelan palos, y reprimieron a algunos de los jóvenes que no entraron al concierto.
CRITICA I FABIAN MURO
LA VELA PUERCA
Artista soporte. Pibes Pepa
Invitados. Gabriel Peluffo, Roberto Musso,
Hugo Fattoruso, Nicolás Ibarburu, Pedro
Dalton, Maiso, Toto Méndez, Carlos
Méndez, Carlos Morales, Andrés
Bentacour, Gian Di Piramo.
Localidad. Velódromo Municipal
l Fecha. 21 de mayo