El próximo viernes 20, a las 22 horas, el canal para abonados HBO estrena "Valentino: el último emperador", un retrato del célebre diseñador italiano Valentino Garavani dirigido por Mark Tyrnauer, periodista de la revista Vanity Fair.
Alguien ha dicho ya que pretensiones no le faltan a Tyrnauer: desde su mismo título quiere que lo vinculen con Bernardo Bertolucci. Pero más vale no entreverar los cables. El documental de HBO es sobre Valentino, no sobre Pu Yi.
Todo empezó cuando al periodista Tyrnauer le encomendaron un reportaje sobre Valentino para Vanity Fair. Tyrnauer reconoce que fue con pocas expectativas, imaginando que el diseñador italiano le daría las mismas respuestas que al resto de los medios. Sin embargo, lo conquistó su brillantez, y hasta se explayó sobre un aspecto de su historia que nadie había contado: su relación de pareja con Giancarlo Giammetti, vicepresidente de la empresa. A partir de ahí, Tyrnauer recordó sus conocimientos cinematográficos aprendidos en la universidad, y se lanzó a realizar su primera película: el documental sobre Valentino que se presenta ahora.
El cineasta reconoce que tuvo que lidiar con el temperamento de Valentino y de su pareja durante los dos años y medio que duró el rodaje ("son como la nobleza italiana, no puedo explicar lo encopetados que son", sostiene), pero que filmarlos fue menos difícil de lo que había temido. A Valentino le encantó la idea de que se hiciera una película sobre él: cualquier cosa que aumente su fama lo atrae, aunque Tyrnauer agregue que fue necesario "mimarlo". Con cierto humor el documentalista comenta: "¿Has oído que a Elizabeth Taylor había que darle un diamante al día para tenerla contenta? Pues así fue con Valentino".
Tyrnauer recogió con sus cámaras doscientas horas de material que el corte final redujo a 96 minutos. El cineasta insiste en que no se trata de una película sobre la moda. Hay en ella, por supuesto, ropa y glamour, pero el foco se centra en la historia de dos hombres que han sostenido una relación afectiva y laboral por más de cincuenta años, y que enfrentan el final de su carrera.
El rodaje se extendió entre junio de 2005 y julio de 2007. Tyrnauer visitó con Garavani varios países, viajó en su yate y jet privados acompañado de sus seis perros pugs, y asistió a glamorosas fiestas junto a Elton John y Anna Wintour. El gran remate del documental es la preparación de su último gran show: la celebración de sus 45 años como fundador de Valentino. Ahí se ve a Valentino Garavani en lo que mejor sabe hacer: diseñar.
Literalmente, la primera vez que Valentino y Giammetti vieron la película la odiaron. En una entrevista concedida al Los Angeles Times, Garavani se definió como "una persona de muy, muy, bajo perfil", y reconoció que para él fue "chocante" ver su vida en pantalla.
Tyrnauer preguntó a Valentino y Gammetti qué cambiarían, y la respuesta fue una lista que incluía prácticamente cada escena de la película. El director no les hizo ningún caso, envió su documental al festival de Venecia con el corte que había decidido, y allí recibió una ovación con el público de pie.
A partir de ahí, la actitud de los involucrados cambió. Se dieron cuenta de que la película le gustaba a la gente, y decidieron que también debía gustarles a ellos. Desde entonces, Valentino ha acompañado al director casi cada vez que ha tenido la oportunidad de presentarla en un festival. A juicio de Tyrnauer, el diseñador "se ha estrenado como estrella de cine, y ha declarado que eso lo hace muy feliz".
De todos modos, Tyrnauer ha resuelto que una película sobre un diseñador ya es suficiente (o demasiado agotador). Le interesa seguir haciendo cine, pero está pensando en otros temas. "Me retiro de la moda", ha dicho.
Trabajo: El cineasta concentró 270 horas de material rodado en un film de 96 minutos.