HENRY SEGURA
Es la culminación del proceso iniciado hacia mediados de 2005. Desde este mes, las tres empresas de televisión por cable ofrecen todas sus señales en digital. Dos palabras claves definen el salto: calidad y cantidad.
Para el usuario, la principal consecuencia del pasaje desde el sistema analógico al digital, radica en la alta definición con que recibirá imágenes y sonidos. Aún cuando el televidente tenga un receptor "viejo" (no digital), podrá apreciar el enorme cambio que se propone. Al decir de un operador local, "este sistema potencia a cualquier sistema que se tenga". Eso sí, para dar el salto tendrá que solicitar el decodificador que cada una de las empresas otorga de acuerdo a diferentes planes (ver los recuadros).
Obviamente, la transformación en toda su extensión podrá ser apreciada con televisores digitales integrados (conocidos por la sigla IDTV), los que además tienen la bondad adicional de adoptar el formato de una pantalla cinematográfica, por lo que las imágenes de una película no son recortadas en sus extremos, como viene ocurriendo desde el nacimiento de la televisión.
En la hipótesis de poseer un "home theatre" se suman otras bondades. La más espectacular es la posibilidad de disponer de sonido envolvente, con el sistema de audio 5.1 (cinco parlantes de alta frecuencia, más uno de baja o subwoofer), o sea, algo muy parecido a las sensaciones que se recogen en una sala de cine. La idea es que el entorno del televisor sea convertido en un espacio de disfrute audiovisual, y en eso el servicio de televisión por cable empieza a hacer punta.
La fuerte inversión realizada por las empresas Nuevo Siglo, TCC y Montecable en 2005, apuntó hacia lo más alto de la disponibilidad tecnológica. No fue contratado un sistema de emisión ya integrado sino que se optó por piezas provenientes de muy diferentes procedencias: cajas chinas, pantallas de información francesas, llaves de habilitación holandesa. De esa manera, la calidad del sistema instrumentado pasó a ser punta de referencia para los operadores regionales, según afirma David Silva, gerente de marketing de TCC. En esto la dimensión de los mercados no ha sido un elemento que definiera.
mucho más. Esa decisión en lo técnico fue determinante para multiplicar la oferta, al mismo tiempo de mejorarla. En esta primera ofensiva digital se ofrecen unas ochenta señales de películas, entretenimientos y seriales, más cincuenta dedicadas exclusivamente al audio. Pero es fácil prever que a medida que el sistema se imponga la cantidad de señales disponibles aumente.
El dispositivo tecnológico empleado en Uruguay permitirá la multiplicación de esa oferta. Normalmente se dice que por el espacio ocupado por una señal analógica pueden enviarse cuatro digitales. Pero en el caso uruguayo, la capacidad de compresión de las señales conseguido permite enviar de ocho a catorce digitales por donde iba una analógica.
La potencialidad del sistema operado estará a disposición de los vaivenes de mercado. Entre los ejecutivos de las empresas hay consenso en señalar que se ha producido una recuperación real del mercado. Tras la crisis de 2002, los servicios de televisión para abonados se vieron bastante afectados, aunque no en la dimensión que en principio se había pensado.
Aunque no se exhiben números, se sostiene que desde entonces viene operándose un crecimiento en la cifra de usuarios. Pero no se alcanzó aún el pico de 1998, "aunque no se está demasiado lejos", juzga David Silva.
Otro de los cambios que introduce el nuevo sistema tiene que ver con las diferencias que a nivel de contenido empiezan a mostrar los operadores locales. Las señales exclusivas entran a marcar perfiles empresariales, como ocurre con Fox Life en Nuevo Siglo o NBA TV en TCC.
Hasta ahora las tres empresas se habían movido casi como si fueran una sola, a ojos de los usuarios. Pero las enormes facilidades que introduce la digitalización les permitirá ir construyendo sus propios caminos, más allá de que los llamados paquetes básicos se parezcan.
Hay que tener presente que el desarrollo tecnológico es de tal magnitud que cualquier sistema de transmisión digital está habilitado para enviar imágenes y sonidos, sea en formato de películas, canciones, textos e internet. Esa red de posibilidades es anticipada muy parcialmente por servicios adicionales que ofrecen las empresas de cable como el "pay per view" (pago para ver), por el cual el usuario solicita telefónicamente una película para ser vista en un horario determinado, sin preocuparse por devoluciones o multas. Esa interacción apunta hacia otra revolución.
Opciones de los tres operadores
Nuevo Siglo
El paquete básico sigue costando $ 659 mensuales y el decodificador digital cuesta $ 1250, que puede pagarse en doce cuotas. Ofrece varios paquetes premium simples entre $ 159 (fútbol) y 250 (el de HBO Max) y otros tantos combinados a $ 400.
TCC
El costo mensual se mantiene en los $ 673, pero tiene una política diferenciada de precios por el decodificador: el primero puede ser gratis, el segundo a $ 1200 y el tercero a $ 2400. Los paquetes digitales simples van de $ 160 a $ 260 y los combinados de $ 311 a $ 852.
Montecable
También mantiene el pago mensual en $ 649 y ofrece el decodificador a $ 1200, pudiéndose financiar. Promueve paqueles digitales que van desde los $ 160 (fútbol) hasta los $ 250 (HBO Max), pasando por otros a $ 200 (Movie City). Se arman paquetes personalizados.
Preguntas frecuentes
Hay una única inversión inicial: el pago del decodificador, cuyo precio no es motivo de especulación para las empresas, que son las principales interesadas en que el servicio sea lo más accesible para el usuario, como forma de ir acotando la prestación analógica e ir transfiriendo capacidad operativa hacia lo digital.
¿Se debe invertir mucho dinero para conseguir el servicio digital?
En principio el cambio tecnológico puede parecer algo complejo, pero esa apariencia engaña
¿Es necesario cambiar los televisores para pasarse hacia el nuevo sistema?
No. Basta con solicitar un decodificador digital para recibir las señales con toda su calidad. El salto es tan evidente que las empresas apuestan a poner un decodificar digital por familia, para -a partir de allí- estimular una mayor y mejor explotación del medio ofrecido.
¿Las emisiones digitales son incompatibles con el sistema analógico?
Por un buen tiempo no. Quienes quieran mantenerse en el sistema analógico podrán hacerlo, aunque se perderán señales del paquete básico que, por un problema de capacidad, podrán ser vistos únicamente por quienes se pasen al sistema digital.