Los Angeles I Rocio Ayuso
La fe de Mel Gibson espera mover montañas dentro de Hollywood, donde necesita lograr apoyo para distribuir su última película, centrada en la pasión y muerte de Jesucristo. Un proyecto ambicioso en el que ha invertido 25 millones de dólares de su propia productora, ICON Films, con la que ha rodado este film en los estudios de Cinecittá en Roma, llevado por el deseo de reflejar las últimas horas de Jesús según su visión como devoto católico tradicionalista.
El actor, director y productor dijo al comienzo de este proyecto, convenientemente titulado La Pasión, que se trata de una idea que llevaba germinando más de una década. "Sentía una profunda necesidad de contar esta historia", reconoció sobre esa parte del Nuevo Testamento, de la que se han rodado un centenar de versiones pero ninguna ha sido de su agrado.
En esta ocasión se trata de su propia pasión como director, aunque no como actor, trabajo que le ha dejado al también devoto católico Jim Caviezel, quien destacó en La delgada línea roja.
La actriz rumana Maia Morgenstern se encarga del papel de la Virgen María, mientras que la sensual italiana Mónica Bellucci, que este verano revolucionará las pantallas como protagonista de The Matrix Recargado, es María Magdalena.
CATOLICISIMO. Una conjunción de factores se han unido para que esta película, obra de una estrella de Hollywood como Gibson que ha sido galardonado con el Oscar como mejor director por Corazón valiente, aún no tenga distribución. El problema principal es que el film está rodado en lenguas muertas como el arameo, que se hablaba entonces en la zona, y el latín que empleaban los romanos. El deseo de Gibson, de 47 años, es que la película cuente con suficiente información visual como para ser entendida sin necesidad de subtítulos.
"Piensan que estoy loco y tal vez lo esté. Pero tal vez sea un genio", ha indicado en una de las únicas entrevistas concedidas a la cadena de televisión conservadora Fox News. Gibson también tiene en su contra la crudeza de las imágenes de la cinta que, siguiendo el despliegue de violencia de Corazón valiente, no duda en explorar el dolor que acompaña a actos como la flagelación o la propia crucifixión, "algo que no se puede edulcorar". Y, sobre todo, están sus creencias religiosas ultraconservadoras en medio de un Hollywood liberal más amante del budismo, el espiritualismo o la cienciología que del catolicismo a ultranza.
Siguiendo los pasos de su padre, Hutton Gibson, de 84 años, el cineasta se ha expresado en contra de las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965). La mejor muestra de ello está en la construcción de una iglesia bautizada como "La Sagrada Familia" en las proximidades de su casa en Malibú (California). En ella ha invertido 2,8 millones de dólares de su propio bolsillo para una parroquia de unos 70 feligreses que acuden a misa en latín.
Se trata de una visión religiosa que, mostrada en una gran producción de Hollywood como la que puede ser La Pasión, ha generado preocupación entre la comunidad judía. "Obviamente nadie ha visto La Pasión y está claro que no tengo ningún problema con el derecho de Mel Gibson de tener sus creencias o hacer películas sobre lo que desea", indicó el rabino Marvin Hier, fundador del centro Simon Wiesenthal. "Lo que me preocupa es leer que el film quiere deshacer los cambios hechos por el Vaticano II", agregó en referencia a la preocupación de que la película refleje a los judíos como responsables colectivos de la muerte de Cristo.
Gibson sigue sin hablar con la prensa más allá de sus declaraciones a la cadena Fox News, donde, al ser preguntado si La Pasión ofendería a los judíos, dijo aquello de que "puede, aunque esa no es la intención. Sólo quiero decir la verdad". EFE