La magia de Selena encendió a su público con un gran show

Eufóricos. Más de 12.000 adolescentes festejaron en el estadio Charrúa

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La ex chica Disney, que en julio cumplirá veinte años, cerró su primera gira por Sudamérica en Montevideo visiblemente emocionada, con un espectáculo de poco más de una hora, el sábado último. Miles de adolescentes la ovacionaron.

"I love you Selena", "Hit the night", "Welcome to Uruguay", eran algunas de las frases en inglés que podían leerse en cartulinas de colores, con letras recortadas, brillantina y marcadores flúo. Dentro del Charrúa había más de 12.000 personas: la mayoría niños y adolescentes acompañados por sus padres. La franja de edades de los admiradores de Selena iba desde los 7 a los 18 años. Con sus gritos agudos y la emoción a flor de piel -quizás para muchos era su primer concierto-, ya en la antesala hacían notar su exceso de energía coreando el nombre de la artista y tratando de ubicarse en el mejor lugar, mientras sonaba la música de Britney Spears de fondo. Al costado del imponente escenario -que contó con una pasarela central y dos pantallas gigantes- había un puesto de venta de merchandising: ahí se podían comprar camisetas alusivas a la gira We own the night Tour por $ 400 o un cartón simbólico con piola para colgar al cuello similar a la acreditación del staff por $ 200.

Entre globos rosados, fotografías de la joven morocha y el espíritu propio de una fiesta de fin de curso, resaltaban algunos niños "lookeados" como Justin Bieber, el famoso novio de Selena. Esto incluye lentes de sol, una melenita corta, jeans holgados y championes.

Minutos antes de que Gómez comenzara el espectáculo (exactamente a las 20:10 horas cuando todavía el sol estaba en alto), su equipo se encargó de pegar por distintos rincones del escenario algunos carteles del público. La artista, que pidió cenar a las cinco de la tarde, no tuvo tan fácil la salida del hotel previo al concierto: allí una decena de fans hizo guardia día y noche para pedirle un autógrafo o sacarse una foto. Al llegar al Charrúa se encaminó hacia el "meet and greet" que estaba pautado para unos pocos privilegiados. Y después sí, tomó el micrófono y comenzó la música. Apareció con un vestido violeta y plateado que dejaba al descubierto sus piernas tonificadas y una silueta estilizada. Es que, la también actriz, es bellísima en primer plano y las pantallas dieron cuenta de eso.

Selena no baila en vivo, se mueve muy poco acompañada por dos bailarinas que tienen a su cargo coreografías infernales. Pero tiene el mérito de no hacer "playback" y de mantener la afinación vocal y la dulzura durante los ochenta minutos de show.

A pesar que su padre es mexicano, Gómez se dirigió al público en inglés en todo momento. La única frase en español de la noche fue: "te amo con todo mi corazón". Y no ensayó ni un "gracias". Contó que se trataba de la última fecha de su gira por Sudamérica, la que resultó "maravillosa"; preguntó a los presentes cómo la estaban pasando, pidió que no se preocupen porque "volverá", y no mucho más. Con profesionalismo desarrolló el show sin salirse de libreto, como un reloj. A lo sumo revoleó el pelo al tocar el bombo en un pasaje fugaz y dejó que la ganara la emoción al despedirse y ver culminado el ciclo de We own the night Tour que la llevó por Argentina, Brasil, Perú, México, Puerto Rico y Chile.

Interpretó canciones de los tres discos que publicó junto a su banda The Scene, pero los más festejados fueron sus hits Love you like a love song, A year without rain y Magic. También sorprendió con la versión de Mr. Saxo Beat que de golpe transformó al Charrúa en una discoteca. El show comenzó con la luz del día y fue avanzando a medida que se ocultaba el sol. Sólo entonces fue realmente apreciable el efecto de las luces robóticas, del humo y la lluvia de papelitos que acompañó el final. La joven tuvo un cambio de vestuario: el segundo tramo lo hizo con un elegante vestido fucsia intenso. Hizo títulos como Bang Bang Bang, Naturally, Off the chain, Spotlight, Tell me something, I don`t Know, We own the night, entre otros.

No durmió en Montevideo. Se dirigió al aeropuerto directamente desde el Charrúa rumbo a Los Angeles. ¿Qué dejó en Uruguay? Dos certezas: Su imagen natural y su relación estable con Bieber hacen que caiga bien también a los adultos; es decir, a los padres de sus admiradores que son los que pagan los discos y las entradas a sus conciertos; por otra parte demostró ser muy solvente en vivo y dada su proyección también en el cine y la televisión no caben dudas que le espera un futuro brillante.

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