La lucha contra el demonio

| Terrores. Un exorcista veterano y un novato se unen en "El rito", que se estrena el viernes

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Alguien ha dicho ya que Anthony Hopkins es interesante en pantalla aunque se limite a recitar la guía telefónica. También puede serlo, por cierto, encarnando a un exorcista en "El rito", película que se estrena el próximo viernes.

La película alega basarse en hechos reales, y su lanzamiento se apoya incluso en una frase atribuida al Papa Juan Pablo II ("La batalla contra el Diablo, la cual es la principal tarea de San Miguel Arcángel, se lucha hasta el día de hoy, porque el Diablo aún está vivo y activo en el mundo") cuya autenticidad habría que rastrear si hay tiempo. Pero eso es irrelevante, de todos modos, ante el film en sí.

La historia arranca con un joven seminarista (Colin O`Donoghue) que es enviado al Vaticano para entrenarse como exorcista, pese a sus dudas teológicas al respecto. Como muchos religiosos protestantes (y católicos post-Vaticano II), el hombre tiende a creer, seguramente, que el Diablo es un símbolo cósmico del Mal, y no un espíritu inteligente y libre dedicado a cometer atrocidades.

COMBATE. La incredulidad del joven comienza a tambalearse cuanto comienza a trabajar con un sacerdote veterano (Anthony Hopkins) a quien la leyenda atribuye docenas de exorcismos. Ambos se enfrentarán a un presunto caso de posesión demoníaca que excede incluso las capacidades del personaje de Hopkins. Pronto, los dos religiosos estarán luchando contra una maldad inimaginable

Escrito por Michael Petroni (de Las crónicas de Narnia: El viaje del Viajero del Alba) a partir de un libro de Matt Baglio, y dirigida por el sueco Mikael Hafström (responsable de 1408, un asunto de terror de Stephen King protagonizado por John Cusack, y quien hizo igualmente Descarrilados, con Clive Owen y Jennifer Aniston, y más cerca el drama de época Shanghai, con John Cusack y Ken Watanabe), junto a Hopkins y el debutante O`Donoghue actúan también en El rito Alice Braga, Toby Jones, Ciarán Hinds y Rut- ger Hauer. Los productores son Beau Flynn y Tripp Vinson, de El exorcismo de Emily Rose, otra historia demoníaca presuntamente inspirada en hechos reales, aunque hubo discusiones al respecto.

Sea como sea, hay al parecer un dato cierto en la base de El rito. En 2007, el Vaticano habría tomado la decisión de formar exorcistas, a fin de disponer al menos de un sacerdote especializado en el tema en cada diócesis. El periodista Baglio supo del tema y escribió sobre ello. Sobre ese marco real el film construye su ficción.

A Hopkins, quien ha disfrutado declaradamente explorando otras dimensiones del mal en sus varias encarnaciones del psiquiatra caníbal Hannibal Lecter, su personaje del padre Lucas le resultó intrigante.

"Lo que me intrigó acerca del padre Lucas fue preguntarme cuál era su verdadera posición en el mundo de la teología", ha dicho el actor. "Es un jesuita, pero posee múltiples dimensiones". Cuando su joven colega O`Donoghue lo conoce, no sabe qué pensar acerca de él. El veterano sacerdote es un hombre iracundo e impaciente, y hasta parece divertirse con la mezcla de seguridades y vacilaciones del cura más joven. En algún momento le dice que "disfrute sus dudas, que sea amigo de ellas", porque serán lo que lo impulsará cuando se encuentre en una situación verdaderamente comprometida.

El director Hafström sostiene que, previsiblemente, Hop- kins es el verdadero centro de gravedad de la película. Y es también, agrega, un enigma, porque el espectador demora en saber realmente quién es, cuáles son sus creencias, si es una especie de mago, un genio, un charlatán o una mezcla de todo eso.

COLABORADORES. Hopkins se ha declarado igualmente satisfecho del equipo con el que debió trabajar. Del joven Colin O`Donoghue, nacido en Drogheda, Irlanda, y que tiene un entrenamiento en teatro y televisión pero nunca había hecho cine, afirma que "es maravilloso", y que "fue excelente trabajar con él", agregando que se trata de "un actor excepcional, además de una persona muy agradable". El director Hafström proclama también su satisfacción por la química establecida en la pantalla entre Hopkins y O`Donoghue, quienes comparten casi todas las escenas.

Hopkins también alaba a Hafström. "Mikael no exagera las cosas", señala, destacando especialmente su habilidad para ubicar una historia que traspasa los límites de la realidad usual a la plena luz del día y en ambientes aparentemente normales, y al mismo tiempo dar a entrever que tras esa "normalidad" está ocurriendo algo realmente horrible. "Mueve su cámara muy lentamente a través del cuarto, como si alguien lo estuviera viendo", señala.

En realidad, todo el equipo parece haber disfrutado del hecho de trabajar con Hopkins, que puede ser un tipo difícil pero a quien todos ven igualmente como un maestro del que se puede aprender mucho.

Otros exorcismos, otros combates con Satán

Exorcismos y presencias demoníacas han sido por cierto un tema reiterado en la pantalla, y no es imprescindible retroceder hasta las numerosas variantes cinematográficas de la vida de Cristo para encontrarse con el tema.

Cuando el productor de clase B William Castle eligió a Roman Polanski para dirigir una adaptación de la novela de Ira Levin El bebé de Rosemary sabía lo que hacía. Pocas películas han sido tan eficaces en promover la idea de que los satanistas están entre nosotros (Polanski había conocido antes a los nazis, claro).

La película emblemática del género sigue siendo empero El exorcista (1973), que tal vez sin casualidad importaba su demonio de Irán en momentos de estallar la crisis del petróleo. Esa adaptación de una novela de William Peter Blatty conoció varias secuelas (alguna de ellas a cargo del propio escritor), y hasta un par de precuelas más recientes.

En 1976, Gregory Peck enfrentó a Satanás y al Anticristo en la primera entrega de la saga de La profecía, que también tuvo demasiadas secuelas y alguna `remake` más cercana. Y el Gran Jefe de los demonios en persona se encontró finalmente con un enemigo de su tamaño en El día final (1999) de Peter Hyams, donde Arnie Schwarzenegger parecía creer que incluso para combatir a las fuerzas del infierno una metralleta es mejor arma que el agua bendita, los rituales de exorcismo o un crucifijo.

El antecedente más directo de El rito puede ser empero El exorcismo de Emily Rose (2005), de sus mismos productores, que trasladaba a Estados Unidos una historia ocurrida en Alemania sobre la que hay dudas.

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