La historia de Martín Buscaglia en un recital

Revisión. El músico debuta mañana en el Teatro Solís rodeado por diez músicos

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MATÍAS CASTRO

Aunque su último disco sea una reedición del primero que editó, en 1995, el concierto de Martín Buscaglia mañana no será nostálgico ni mucho menos. Será una muestra de su mirada actual sobre la música que hace.

"No tengo un afán retrospectivo, aunque sean temas viejos los tocaré como quiero hacerlos hoy" explicó ayer el músico. De todos modos en el repertorio habrá temas de sus diferentes discos, pero la presentación en escena es más acorde a lo que Buscaglia hace actualmente. Por un lado estarán con él los Bochamakers, la banda que integra desde hace mucho. Por otro lado también incluirá canciones en el formato de hombre orquesta, con el que tantos escenarios del mundo suelen recorrer a lo largo del año. Y luego habrá algunas secciones armadas específicamente para este recital, cuyos detalles no adelantó.

"Quiero aprovechar el poder acústico, simbólico y estético que te brinda el lugar. El Solís se presta para probar cosas", contó. Con él en escena habrá diez músicos, que se dividen entre los cinco de los Bochamakers y cinco cantantes. Habrá algún invitado especial, pero serán contados.

"Pienso que los invitados a los conciertos a veces llenan más el ojo que el oído. Un invitado siempre cae bien al público, pero no sé si siempre es productivo en términos musicales. A veces incluir a alguien, aunque sea un grosso, desvirtúa un poco la potencia y precisión con que vos venís haciendo el tema en mil ensayos y recitales".

Reeditar el primer disco fue una propuesta que le hizo el sello Bizarro y coincidió con su idea de rescatarlo y colgarlo en su sitio web para que sea accesible al público actual. El trabajo le exigió un proceso largo en el que primero probó a sumarle arreglos e instrumentos y luego optó por solamente remasterizarlo. A esto le agregó un texto largo donde habla sobre eso y sobre cómo fue el proceso original de la grabación.

"Sin duda cambias (en 16 años), por suerte" comenta con respecto a los cambios que ve en sí mismo. "Estoy siempre en búsqueda de disciplina para exigirme artísticamente más. En el primer disco vos hacés lo primero que te sale, pero si no estudias y trabajas, te quedas en eso y repetís cosas sin avanzar. Creo que en estos años he ido haciendo eso, esforzándome por exprimirme más para llegar más profundo como artista, en la música y en la poesía".

De todas maneras, hay un nexo para él en toda su obra y con la reedición de Llévenle encontró que también estaba en el año 95. "En ese momento ya estaba mi interés", cuenta "y todos los intereses que sigo manteniendo ahora. Porque no quería que se pareciera a nada, es único, no quería hacer un disco de rock, de jazz ni de nada. Es un disco que se busca a sí mismo. Me gusta que ya tan chico tenía la mira puesta en buscar un lenguaje mío, creo que sin duda forma parte de mi obra". Las letras, según él, serían el aspecto en el que más nota el cambio en todo este tiempo de su carrera. En su momento, cuenta, Llévenle exigió unas 80 horas de estudio y trabajo de grabación. Hoy en ese mismo tiempo no podría hacer un disco, porque su forma de trabajo ha cambiado y se ha vuelto más compleja y pulida.

Hoy Buscaglia ha cosechado prestigio dentro y fuera del país. Viaja como pocos artistas uruguayos y se presenta en otros países a lo largo del año. Es toda una experiencia para un músico inquieto y que siempre trata de evolucionar.

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