La comedia familiar a través del lente de un cineasta único

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Para una película como 3, el antecedente de Whisky podía representar todo un problema, al menos desde el punto de vista del público más informado y de la crítica. Whisky es probablemente la película uruguaya más prestigiosa que se ha hecho hasta ahora y carga con la marca de que para muchos ha sido toda una referencia a la hora de hablar de cine hecho aquí. Es mejor que Whisky… Es peor que Whisky… han sido expresiones que se escucharon con frecuencia en estos años y que le dieron al film un aire de icono del cine nacional casi único. Tal vez Mal día para pescar haya llegado a un punto parecido en el imaginario de los espectadores, aunque no del mismo modo en el mundo de los festivales. Por eso 3 se enfrenta a una inevitable comparación con las películas anteriores de Stoll y en particular con sus culminaciones más reconocidas.

Comparar las películas vale la pena desde el momento en que se descubre que Stoll tiene una interesantísima capacidad de renovarse y crear con aires de libertad su comedia familiar con toques dramáticos y algo más. Pero por otra parte no vale la pena hacer la comparación ya que sería como medir todo lo que hizo Orson Welles con El ciudadano (por citar un caso emblemático de un título que significó mucho para el cine). Uno no mira Sed de mal y piensa "Esto no es tan bueno como El ciudadano", ni mira Alexander Nevsky y se limita a decir que no aportó tanto como El acorazado Potemkin.

Si bien para algún espectador esto puede ser una reflexión antojadiza, no lo es si se tiene en cuenta el trono de "película de referencia" que se le dio a Whisky. 3 explora una línea bastante distinta, que demuestra que Stoll no es exactamente el director mimado de festivales que podían insinuar sus películas anteriores a quienes no lo conocían.

Lo interesante del asunto es que esa exploración es más o menos colectiva, ya que quienes están detrás de cámaras con él son los mismos con los que hizo sus trabajos anteriores. Frente a cámaras tiene algunas sorpresas interesantes. Por un lado está Humberto de Vargas, de quien es inevitable hablar porque reafirma que es un gran actor y que merecería más oportunidades en la ficción para moverse bien lejos de su imagen de "conductor para toda la familia". No está solo, ya que Sara Bessio, Anaclara Ferreyra y Néstor Guzzini se mueven ante cámaras con la misma solvencia, siempre con el registro perfecto al tono del film, entre la comedia minimalista y los toques dramáticos que abren y cierran la trama. En el medio hay unas cuantas sorpresas que hablan de la libertad con la que Stoll quiso mostrar la historia que pergeñó con Juan Pablo Rebella y el guión que escribió luego con Gonzalo Delgado.

El argumento puede resultar familiar a cualquiera, ya que trata de los intentos de un padre por volver a acercarse a su hija tras un divorcio que dejó heridas grandes. La forma en que la película va desarrollando el acercamiento entre los tres muestra una gran atención al detalle a través de sus tensiones, idas y venidas.

Tal vez el afiche de la película, con una estética que recuerda a los dibujos de South Park, de una impresión errónea del tono de lo que se verá. Es un excelente afiche en lo gráfico, pero un espectador desprevenido podría pensar que se trata de una comedia familiar a la argentina. Es en realidad una visión muy personal del género, casi única. Vale la pena verla por todas esas virtudes sumadas, sobre todo por que evita cualquier arquetipo del género.

3

FICHA

Uruguay 2012. Dirección: Pablo Stoll Ward. Guión: Pablo Stoll y Gonzalo Delgado. Producción: Fernando Epstein. Montaje: Fernando Epstein. Fotografía: Bárbara Álvarez. Dirección de arte: Gonzalo Delgado. Intérpretes: Humberto de Vargas, Sara Bessio, Anaclara Ferreyra Palfy y Néstor Guzzini.

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