A. L.
En 2006 dio el gran salto a la primera división del cine internacional, fascinando al público y a la crítica por su papel en "El diablo viste a la moda", junto a Meryl Streep. Y ahora, la actriz británica Emily Blunt vuelve al tapete con "La joven Victoria".
En esta realización del director canadiense Jean-Marc Vallée (C.R.A.Z.Y., Loser love), a estrenarse mañana, la carismática Blunt encarna a la reina Victoria cuando tenía apenas 18 años y recién había asumido el trono británico, en el que permaneció por 63 años. Con ese punto de partida, el film explora las turbulencias políticas y sociales de esa porción de la historia inglesa, así como el intenso romance que tuvo la joven monarca con el príncipe Alberto, su futuro marido, que es interpretado por Rupert Friend (The libertine, El niño con el pijama a rayas).
Este ambicioso papel le llega a Blunt a los 26 años y en un momento muy importante de su carrera, donde se cruzan varios proyectos, además de una nueva nominación a los Globos de Oro como mejor actriz dramática por esta película. Un premio muy codiciado (y prestigiante) por el que también compiten Sandra Bullock, Helen Mirren, Carey Mulligan y Gabourey Sidibe, y que tendrá su instancia definitoria el próximo domingo.
Tras culminar el rodaje de La joven Victoria, y sin mediar mucho tiempo para el descanso, se embarcó en dos nuevos trabajos. Uno junto al también británico Rupert Grint (que encarnó a Ron Weasley en la saga de Harry Potter), y después al lado de Benicio Del Toro y Anthony Hopkins en The Wolf-man (El hombre lobo).
En cada uno de estas producciones, sus papeles, según su propia definición, están "un poco fuera de foco". Así lo manifestó a The New York Times, donde además confesó que ese tipo de personajes son los que más la atraen: "Me gusta interpretar a gente complicada y difícil de definir en una sola mirada".
Para llegar a descifrar las claves humanas de la legendaria reina Victoria, la actriz hurgó con avidez en los relatos históricos, diarios de época, en los archivos de cartas. A través de esas fuentes documentales, ha comentado a la prensa, descubrió por debajo de la rígida corteza protocolar que impone la monarquía y la vida artistocrática, un ser muy expresivo y sensible. Sobre este aspecto, Blunt también ha dicho que después de cierto tiempo, esa búsqueda le permitió "oír a esa persona. La monarquía puede ser bastante extraterrena para la gente, y hay una necesidad de cubrirla y protegerla, pero creo que también hay una necesidad de apartar las cortinas para que puedas identificarte con ellos a un nivel humano".
Ese compromiso volcado a la construcción de un personaje ya había quedado demostrado cuando encarnó a Emily Chalton, la asistente de la despiadada editora Miranda Priestly (Meryl Streep) en El diablo viste a la moda, de David Frankel. La calidad de esa interpretación, que todavía es recordada por el público cinéfilo y la crítica, le valió un (merecido) Globo de Oro a mejor actriz secundaria. Galardón que marcó el despegue de una muy prometedora carrera en el séptimo arte, y a la vez subraya la vocación y el trabajo formativo que inició cuando era adolescente.
Hasta esa edad, Blunt tuvo que lidiar con un severo problema de tartamudeo, que prácticamente la llevó a dejar de hablar. "Era muy difícil para mí porque, en realidad, era muy charlatana y tenía muchas cosas que quería decir, así que intentaba empujar las palabras hacia afuera, pero era muy frustrante", recuerda en la antes citada entrevista del New York Times. Pero fue con la actuación y el atinado consejo de uno de sus docentes que pudo superarlo. "Hablar sobre el escenario me aterrorizaba, pero mi maestro era brillante, y me dijo: `¿Por qué no probás con un acento?`". Así lo hizo y no sólo pudo actuar en esa obra escolar, sino que se liberó por completo del problema y estableció un lazo definitivo con la actuación.
Después de esa experiencia, continuó su formación artística, y realizó varios papeles en producciones de televisión y teatro. En este último campo fue que conoció a Judi Dench, en la obra The royal family, a quien reconoce como una figura clave en su formación. Y en 2003 llegó su debut en la pantalla grande con Mi verano de amor, a partir del cual se conectó con el gran circuito cinematográfico, el mismo que ahora la reconoce como uno de los grandes talentos de la actualidad.