CARLOS REYES
La Comedia Nacional está ofreciendo en la Sala Zavala Muniz "Variaciones Meyerhold", un espectáculo que cuenta con varias singularidades y una actuación protagónica de Jorge Bolani que vale la pena no perderse. Va los jueves a las 21:00 horas.
Este espectáculo nació como un trabajo de taller interno de la compañía de teatro municipal, y luego el resultado fue de un nivel lo suficientemente bueno como para brindárselo al público. En ese sentido, además del valor de la pieza en sí misma, y del montaje que ofrece Lucio Hernández, tiene el valor de ser una experiencia pionera, que seguramente vaya a dar más frutos a futuro.
El texto, del dramaturgo y psicoanalista Eduardo "Tato" Pavlovsky toma aspectos de la biografía del genial director de teatro Meyerhold, para abrir una reflexión sobre por lo menos dos puntas: el arte del actor y la represión política sobre el teatro y los artistas en general. Al respecto, la vida de este artista clave del teatro ruso ofrece muy bien ambas vertientes.
Por su condición de artista experimental de primera magnitud (que también dejó asentada en valiosos textos teóricos), su visión del arte de actuar sigue teniendo aún hoy conceptos de interés. Por otro lado, la represión y las torturas de las que fue objeto, alimentan las reflexiones de Pavlovsky sobre la relación entre arte y poder.
Bolani, en el papel de Meyerhold, transita en unos 55 minutos por toda la travesía que parte de la cocina de la propia actuación, para llegar hasta las horas más oscuras en la vida del director ruso. El actor realiza un buen trabajo corporal, en un papel exigente, que por grandes tramos tiene carácter de unipersonal.
Lo acompañan en escena Luis Martínez y Jimena Pérez, ella interpretando a la mujer del gran artista ruso. La notable dramaturgia de Pavlovsky juega muy bien con los saltos cronológicos, pasando abruptamente de los momentos más tensos a los más felices, siempre con un hilo conductor que justifica (y arroja luz) sobre esos cambios de clima.
Martínez, con dos roles en tonos completamente distintos, sirve de apoyo a varias escenas, desde una actuación muy disfrutable. Otra pieza clave de este montaje es la participación de Alberto Guarnieri, quien trabajó como profesor de idioma ruso, permitiendo que varios breves parlamentos y alguna canción sean interpretados en esa hermosa lengua. También se sumó al proyecto Pablo Machado, asesorando en la ejecución del acordeón.
Hernández, desde la dirección, trabaja el espacio escénico prácticamente con luz de sala, incluyendo varios aspectos que avivan aún más el texto, muy rico de por sí. El público es incorporado a la ficción escénica (sin ningún tipo de invasión excesiva), mientras que los actores se valen también del canto para multiplicar los elementos expresivos. Lógicamente que el espectáculo tendrá mayor novedad para quienes menos conozcan la asombrosa biografía de Meyerhold.
Las entradas están en venta en la sala y Red UTS y valen $ 90.