Cuando los cantantes pasan de la música a la actuación, usualmente se trata de una maniobra cuidadosamente calculada que requiere la experticia de un ejército de agentes, profesores de actuación, mánagers y publicistas. Pero para la efervescente campeona de la sexta temporada de American Idol Jordin Sparks el paso del escenario a la gran pantalla sencillamente ocurrió. Sparks cuenta que consiguió el papel protagónico de la nueva versión del musical Sparkle de 1976 porque su carrera musical pasaba inesperadamente por un momento de incertidumbre el año pasado, cuando se separó de sus representantes y su sello discográfico atravesaba una reestructuración. Sin saber qué sería de su futuro, Sparks recurrió a otra de sus pasiones: la actuación.