Inevitable presencia ante los juzgados

Hay un sitio web llamado Mug Shots, en Estados Unidos, que se especializa en publicar las fotos de los arrestos de los famosos del cine, la música y los deportes. Allí se puede encontrar una incontable cantidad de figuras, siempre sosteniendo sus carteles con los números de proceso, rostros demacrados y ubicados en el mismo sitio donde la policía pone a los delincuentes comunes, como ladrones, violadores, asaltantes y lo que sea. Incluso se pueden ver allí fotos históricas, como una de Michael Jackson arrestado.

El interés del público por los procesamientos judiciales de famosos es de larga data. Tiene que ver, más bien, con el interés de la gente por los procesos judiciales en general, cuyas raíces se podrían rastrear en la historia hasta las antiguas sentencias de muerte, crucifixiones, decapitaciones y hasta las lapidaciones. Esa especie de curiosidad morbosa que lleva a convertir el proceso de alguien en un espectáculo ha tenido derivaciones insospechadas y se ha refinado en el mundo de la farándula en el sub rubro de los juicios de famosos o, genéricamente hablando, los encuentros de los famosos con la ley.

Como en muchas otras cosas del mundo del espectáculo, Estados Unidos es un país particularmente prolífico en estos casos. Ayer comentaba precisamente sobre cómo se habla allí sobre el juicio por asesinato que vincula a la familia de la actriz y cantante Jennifer Hudson. La presencia de ella en el proceso, como posible testigo y familiar de los asesinados, ha convertido la puerta del juzgado de Chicago en un circo romano. La prensa ha comentado cómo este factor podría alterar el proceso por la exigencia de información que hay de cada paso que se dé.

Es lógico que tener una multitud agolpada en la puerta de un juzgado pueda poner tensos a todos. O que el hecho de que uno de los testigos o acusados sea famoso pueda afectar al jurado. Pero a veces estas situaciones son inevitables.

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