Tiempos de desconcierto vive la industria televisiva estadounidense. Por un lado siguen cayendo series de la programación por el mal rating, y por otro no se sabe cómo satisfacer a una audiencia que se supone está predispuesta a pasar buena parte de estos tiempos críticos sentada ante la tele. Hay creadores que desconfían de los personajes opulentos (como los de Dirty sexy money, con Donald Sutherland, que sufrió un bajón espectacular) y apuntan hacia las comedias de situación donde el espectador ve todos los problemas resueltos. Mientras tanto Fox dice adiós a Mad Tv después de catorce temporadas.