Hotel para una cita con el pop oriental

CRITICA | FABIAN MURO

Es probable que estemos asistiendo a la muerte del álbum, entendido éste como un conjunto de canciones ligadas por alguna intangible fuerza conceptual. Esos trabajos que aparentan ser concebidos para escuchar de inicio a fin: Dark side of the moon, Bringing it all back home, Purple Rain, Piano bar o Revolver, por ejemplo. En esto tuvo mucho que ver, en un comienzo, la función "random" de la compactera, que permite ignorar el orden dispuesto por los productores del disco. Luego, el MP3, Internet y las grabadoras de CD-R’s terminaron de delinear una manera distinta de apropiarse de la música. En definitiva, la tecnología digital le proporciona al melómano la posibilidad cómoda y rápida de armarse sus propias "ensaladas", compilaciones de grandes éxitos o discos híbridos de uno o más artistas.

Una imagen que puede resumir este fenómeno aparece en los monitores de las computadoras hogareñas, cuando el usuario prende el reproductor de música y recurre al "playlist", una más o menos extensa lista de canciones y temas de la que se dispone con toda la arbitrariedad que otorgan los botones del ratón. "Hoy en día, la gente toma las canciones que le gusta, las carga en su reproductor de MP3 o Discman y se olvida de las otras", dijo hace poco el ex-Talking Heads David Byrne.

El nuevo disco de Cursi, Corazón de hotel, tiene cierto aire a "playlist": doce canciones muy diferentes entre sí. Se pueden pasar de atrás para adelante o en modo azaroso y la impresión es la misma: cada tema es un mundo aparte. La bossa da lugar al lounge, que precede a una milonga, luego un remix, de ahí a una balada y así.

Los músicos van saltando de estilo en estilo, guiados por el único criterio que todo grupo pop debe tener: que la canción sea lo mejor posible. Cursi ya había hecho esto en Del 2 al 70, que como el título indicaba, era un "zapping" de temas. En Corazón de hotel, las idas y venidas musicales de Cursi cuentan con la notable brújula del argentino Román Varas, productor artístico del álbum.

El productor le aporta elegancia e inventiva sonora a muchas de las canciones del grupo, rasgos inusuales en el rock uruguayo, bastante más apegado al "naturalismo" y la "autenticidad" en materia de diseño de sonido. Las excepciones más claras del enfoque predominante en el disco son Confuso, una milonga hecha y derecha y Hoy hoy hoy, que suena como un tema de una película de Kusturica (Confuso es intepretada a dúo por Krut y Jorge Nasser, pionero en esto de abordar el folclore desde el rock y cuyo ejemplo ya cundió: Tanto NTVG como por La Vela Puerca incluyen temas decididamente folclóricos en sus nuevos trabajos).

El grupo no sólo acertó en la elección del director técnico. También eligió un repertorio de temas propios y ajenos que se destaca por su nivel, aun cuando se juega de lleno al eclecticismo. Desde los ominosos loops de Un servidor y el magnético estribillo de Corazón de hotel, hasta la languidez bossa-lounge de Iporá o la tersura de Cada noche mía (uno de los mejores temas aquí presentes) y Balada I, Cursi consigue su mejor trabajo hasta el momento. Una lujosa presentación gráfica redondea la buena impresión que causa Corazón de hotel.

Hay dos yapas. La primera es el tema que promociona a la señal de TV para abonados TVC. Rara vez un encargo publicitario resultó en una gran canción y esta no es la excepción. La otra es un remix de Corazón de hotel, pero éste es demasiado parecido al original, así que mucho sentido no tiene. Pero bueno, para ese tipo de resbalones es que está la función "delete from playlist".

CORAZON DE HOTEL

Autores. Fabián Krut, Diego Drexler,

Eduardo Franco, Max Capote, Jorge Nasser,

Felipe Stein

Producción. Román Varas

Edita. Bizarro Records.

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